Statement
By
Women and Shelter Network,

Latin American and Caribbean Region
At the Special Session on Habitat II

New York
June 8, 2001


 


La implementación de la Agenda de Habitat: Una evaluación desde la perspectiva de las mujeres

Señor Presidente,
Señoras y Señores Delegados:

Con motivo de las negociaciones de paz, las mujeres colombianas presentes en las audiencias públicas celebradas en San Vicente del Caguán en junio del año pasado, manifestaron, que quieren vivir, soñar y morir de viejas. Esa frase tan simple, pero poderosa a la vez, me servirá para exponer brevemente un balance que realizamos, hace un para de semanas en Bogotá, mujeres latinoamericanas de la Coalición Internacional de Hábitat, la Red de Mujeres por la Paz y la Red de Educación Popular, a quienes represento hoy en esta reunión.

Vivir

Las mujeres ya no queremos sobrevivir la pobreza, la exclusión, el conflicto.
Somos pobres porque continuamos hoy sin tener acceso a servicios; o acceso, control y seguridad sobre los bienes necesarios para llevar una vida digna.

. Por cada hombre cuya vida transcurre en la pobreza hay cinco mujeres en esa condición.
. El 70% de de las 1.6 millones de personas que viven en situaciones habitacionales deplorables son mujeres
. Se estima que las mujeres tienen a su haber tan solo 1% de la propiedad mudial.

Excluidas de los Congresos, los gobiernos centrales y locales. Afectadas por los conflictos y las violencias a través de toda nuestra vida, haciéndonos cargo, sin condiciones de ningún tipo, ni una palmada en el hombro porque "eso no es nada" de los demás miembros de la familia: las niñas y los niños, las ancianas y ancianos y los heridos y victima de la guerra.

. Para el año 2000 solo el 14% de los cargos ministeriales eran ocupados por mujeres.
. Solo un 14% de los representantes en las camaras bajas eran mujeres,
. Solo un 15% de los representantes en el Senado,
. Y un 7% de los alcaldes o intendentes.
. Entre el 60y el 70% de la población desplazada en el mundo son mujeres.

Por eso, nos hemos decidido a ser actoras sociales por nosotras mismas, diversas, agentes sociales de cambio, agentes de reconstrucción del tejido social; la resistencia más significativa a los conflictos armados y la violencia social y al modelo neoliberal y las políticas económicas que suponen que la marginación y el hambre no existen en los estómagos de las personas que los viven, sino tan solo en los modelos que admiten postergar las soluciones.

Soñar

Siendo así soñamos con:
· El derecho de las mujeres a tener derechos
· Acceso, control y seguridad sobre la vivienda
· Participación igualitaria en la toma de decisiones a todo nivel
· Derecho a vivir sin violencias

Ciudades sustenables y equitativas para las mujeres, cuyas viviendas ofrezcan verdaderas posibilidades de calidad de vida, de las cuales seamos dueñas o tengamos al menos la certeza de que no vamos a ser desalojadas por el conflicto, el gobierno o el marido (sea este reconocido o no por la ley) o por nuestra familia política. Ciudades en las cuales tengamos derecho de caminar libremente, de tener derechos, de opinar y participar en las decisiones más importantes para nosotras, pero también para nuestras comunidades y las generaciones futuras. Ciudades que hayan sido diseñadas para nosotras, en las que podamos trabajar en igualdad de condiciones que los hombres, estar seguras de que en nuestra ausencia nuestras hijas a hijos están bien cuidados, porque el gobierno local ha destinado recursos para asegurar cuidado y educación de calidad para la generación más joven.

Morir de viejas

Porque ya no hay conflictos y armas que nos maten y porque el dinero que se han ahorrado los gobiernos en gastos militares se ha utilizado en programas de educación, de salud, de vivienda.

Con que hemos recorrido el largo camino que falta, y somos las mujeres y los hombres de hoy los que podemos asegurar que nuestras hijas e hijos puedan gozar de los derechos que la Agenda de Hábitat reclama.  Para ello, exhortamos a los gobiernos a tomar conciencia sobre los retrocesos y la falta de concreción de los principios afirmados en la Conferencia de Hábitat, principios que a su vez son indispensables para asegurar la calidad de vida que queremos y demandamos.