PALABRAS DE PRESENTACION DEL MINISTRO DE
INFRAESTRUCTURA DE VENEZUELA
EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS
SOBRE EL PROGRAMA HABITAT

Nueva York
6 de junio de 2001

 
En nombre del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, constituye motivo de particular satisfacción participar en esta Sesión Especial de la Asamblea General para Evaluar la aplicación del programa de Hábitat adoptado en Estambul II en 1996. Deseo adelantarle la disposición de Venezuela de trabajar con ahínco y con espíritu constructivo en los trabajos de esta sesión especial con el propósito de coadyuvar al logro de los altos objetivos que nos han convocado en este encuentro.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento a la labor desempeñada por el Embajador Edmundo García Durán, Representante de Colombia, quien se desempeñó con acierto y efectividad en su calidad de Presidente del Comité Preparatorio en la conducción de las negociaciones de los aspectos sustantivos vinculados a esta reunión, permitiéndonos de ese modo avanzar significativamente en la aplicación de los compromisos adoptados en ocasión de la Conferencia de Estambul II.

El artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra:

"Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos.

El Estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las politicas sociales y al crédito para la construcción, adquisición o ampliación de viviendas".

Como venezolano me emociono al constatar que hay concordancia absoluta entre la Nueva Constitución de mi país y el objeto de esta Asamblea de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos que promueve la revisión de la aplicación del Programa Hábitat surgido en Estambul en 1996 y me place mucho que la Organización de las Naciones Unidas haga converger en New York a los representantes de sus países miembros para seguir estudiando y ofreciendo soluciones al complejo problema del hábitat en pro del mejoramiento de nuestros pueblos y naciones.

La evolución de las políticas de Estado en esta materia ha generado un salto cualitativo y cuantitativo para las actuales generaciones, con proyección de futuro y con la motivación suficiente para proseguir su marcha de desarrollo y progreso humano.

En efecto, ha variado sustancialmente la óptica para atender con justicia la demanda de vida más digna, aceptando el Estado que la responsabilidad en la creación de una vivienda adecuada no sólo depende de su acción, sino además de la participación del sector privado, de las organizaciones no gubernamentales y de las propias comunidades.

En Venezuela, el postulado constitucional enunciado viene dando lugar al diseño y puesta en vigencia de una Política Integral de Vivienda que recoge las inquietudes que existen en tomo a esta área, incluido el Hábitat.

En el presente Venezuela ha implementado políticas y programas especiales tendentes a mejorar las condiciones de los centros urbanos y rurales, incluidas las áreas indígenas, cuya atención igualitaria exige también nuestra Constitución, respetando la primacía del individuo, sus necesidades y su participación en el logro de su vivienda y Hábitat en general.

En pasado reciente, que todavía se mantiene intacto en la mente de quienes asistieron a esa inolvidable jornada de Estambul, confieso que me sorprendieron y emocionaron las expresiones muy sentidas de algunos participantes, a tal punto que nuestra presencia en este foro internacional recoge en cads uno de sus planteamientos el clamor de los pueblos de su derecho a un espacio digno, económicamente más viable, más sano ecológicamente y socialmente más justo.

Venezuela se enorgullece además con el proyecto casi concluido de una Ley de Tenencia de la Tierra que viene motivando a su pueblo hacia una vida más digna y más humana. Sus clamores se han incrementado en gestos de respaldo hacia esta política de Gobierno a través de la cual se sientes actores directos de su propio destino.

Es frecuente oir decir a los venezolanos "Tenemos necesidad de apoyo y de amigos, no de intermediarios que nos confisquen la palabra".  Por fortuna, nuestros nacionales han sentido que su grito halló eco en un gobierno que entendió que el pueblo merecía ser escuchado.

La orientación y rectoría del Ministerio de Infraestructura de Venezuela, tiene por fundamento y norte de su gestión, entre otras múltiples competencias, propiciar la distribución del espacio de manera coherente y organizada para proveer a la comunidad de un medio físico apropiado para el desarrollo de sus actividades. Así estaremos logrando, indiscutiblemente, una mejor calidad de vida para sus habitantes, además de hacer respetar sus derechos de ciudadanía, acceso a la tierra y vivienda.

Hago votos porque en New York se incrementen los propósitos manifestados en Estambul y adelantados con esfuerzo común de los Estados Míembros de las Naciones Unidas en este último quinquenio.

La comprensión de la DIGNIDAD DEL HOMBRE garantiza la continuidad y la superación de esos esfuerzos para que la Tierra siga siendo el Hábitat propio de la humanidad.