25 Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para realizar un Examen y una Evaluación Generales de la Aplicación de los Resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (HABITAT II)

Intervención de la C. Secretaria de Desarrollo Social,
Lic. Josefina Vázquez Mota

Nueva York, 6 de junio de 2001

Cotejar con lectura


 



I. INTRODUCCIÓN

Es un honor para mí saludar, en tan importante foro, a los ministros y jefes de delegación de los países participantes en el Programa Hábitat. Sin duda, su presencia tiene un gran significado y representa un importante avance hacia nuestro objetivo común: refrendar los Principios del Programa Hábitat y establecer acciones e iniciativas futuras para nuestros países y para el mundo.

Hoy, México y el mundo se encuentran inmersos en cambios profundos, y pocos han sido tan relevantes como la urbanización de los países en desarrollo.

Actualmente, cerca de dos tercios de la población mundial urbana viven en países en desarrollo y se espera que, para el año 2025, tres de cada cuatro habitantes urbanos, es decir el 75%, vivan en ciudades de África, Asia y América Latina y el Caribe.

II. REPORTE DE AVANCES EN LA AGENDA DE HABITAT

Diversos retos surgidos de este proceso de urbanización fueron reconocidos  por las naciones que estuvieron presentes en la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos, celebrada en Estambul en 1996, donde se establecieron también propuestas y objetivos específicos para los países participantes. Desde entonces, México tuvo diversos avances en el cumplimiento de los objetivos planteados, como son:

En el aspecto legislativo, se modificó el artículo 115 de nuestra Constitución a fin de otorgar mayores y más amplias atribuciones respecto a la planeación urbana al nivel de gobierno local, incrementando su capacidad institucional.

Respecto al desarrollo urbano y la sustentabilidad, el 96% de las ciudades estratégicas de mi país tiene instrumentos actualizados y vigentes en materia de planeación urbana tales como leyes, planes y programas. Hemos constituido también la Red Mexicana de Ciudades hacia la Sustentabilidad, proponiendo extenderla a una red latinoamericana de ciudades.

En materia de combate a la pobreza, aspecto prioritario nacional, destaca el Programa "Contigo Manos a la Obra", cuyo objetivo fundamental ha sido erradicar la pobreza del país de manera regional, definiendo 250 micro-regiones prioritarias, donde el gobierno federal en conjunto enfocará sus recursos a fin de promover el desarrollo integral de las personas y sus familias.

La equidad de género se mantiene también como prioridad de nuestro gobierno, donde destacan los Programas de "La Mujer" y de "Desarrollo Productivo de la Mujer".

En materia de medio ambiente se adoptaron los principios de la Agenda 21; se estableció un programa de cambio climático, incluyendo una Comisión Intersecretarial para su seguimiento, y se realizaron grandes esfuerzos para abatir la contaminación ambiental en la zona metropolitana del Valle de México.

En cuanto a nuestro desarrollo económico, aunado a la consolidación macro-económica que nos llevará al cumplimiento del objetivo inflacionario de 6.5% y a una significativa reducción de las tasas de interés, estamos implementando esquemas de apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, y a su adecuada incorporación a la cadena productiva.

En materia de vivienda, continúan los esfuerzos para modernizar y hacer más eficientes los procesos operativos mediante la eliminación de barreras técnicas, administrativas y jurídicas, además de impulsar la coordinación e integración de esfuerzos de los organismos nacionales de financiamiento hipotecario para apoyar la producción, el financiamiento y la adquisición de vivienda. Debemos reconocer también las necesidades patrimoniales de nuestra población pobre. Contar con un patrimonio no sólo requiere tener un activo, sino contar con el título de propiedad adecuado.

Por ello, para México, promover que los más necesitados tengan títulos de propiedad que les brinde seguridad jurídica a su patrimonio será también una prioridad.

Como un primer paso para abatir el rezago acumulado de vivienda y atender necesidades futuras se realizó una Alianza para la Vivienda, incluyente de los tres órdenes de gobierno y de los actores productivos. En este sentido, las acciones y políticas de vivienda se orientan en dos vertientes: intensificar los esfuerzos para que un mayor número de mexicanos adquiera una vivienda, y continuar las políticas de desregulación y desgravación para que el mercado sea rentable y atractivo para la inversión.

Para ello, en estas semanas estamos implementando el Consejo Nacional de Vivienda, cuyo propósito fundamental es ordenar y articular los factores de producción para apoyar y fomentar el mercado de la vivienda nueva y usada, así como facilitar su financiamiento. Este Consejo busca la coordinación, inducción y concertación de todos los agentes participantes en el sector habitacional, tanto empresariales como sociales y gubernamentales.

El país puso también en marcha una estrategia de ordenamiento territorial, a la cual se le ha dado carácter prioritario en este nuevo gobierno. Esta estrategia se orienta a reducir los desequilibrios económicos y sociales en y entre las regiones del país, a través del aprovechamiento racional de los recursos naturales y de una adecuada ocupación física del espacio territorial.

Además, la política de desarrollo urbano 1995-2000 promovió un crecimiento más equilibrado de las ciudades en el territorio nacional, mediante acciones de modernización de la infraestructura y equipamiento urbano en las ciudades medias.

III. SITUACIÓN ACTUAL

A pesar de los avances logrados, hoy enfrentamos retos aún de magnitudes considerables. México sigue presentando dos facetas marcadamente contrastantes: una enorme dispersión de la población rural que abarca cerca del 11% de nuestros 98 millones de habitantes, ubicada en más de 180 mil localidades que cuentan con menos de 500 habitantes; y una muy importante concentración poblacional en pocas ciudades, particularmente en nuestras cuatro grandes zonas metropolitanas (valle de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla) donde habita cerca del 28% de la población nacional.  Adicionalmente se presentan fenómenos de urbanización como la formación de nuevas zonas metropolitanas, una megalópolis y corredores urbanos.

En México, el proceso metropolitano es relativamente reciente pero se ha acelerado en los últimos años; actualmente contamos con 39 zonas metropolitanas mayores de 100 mil habitantes, donde habita el 46% de la población nacional.

Derivado de lo anterior, el ordenamiento de los asentamientos humanos en el territorio, la planeación sistemática y cuidadosa del desarrollo urbano y el abasto de vivienda en armonía con el medio ambiente y con respeto a los recursos naturales, todos estos temas fundamentales de este foro, son aspectos de especial relevancia para México. Por ello, el Presidente de México, en el Plan Nacional de Desarrollo -documento que da cuenta de los objetivos estratégicos de su gobierno y que  se presentó a la sociedad hace unos días- incluye al ordenamiento territorial, al desarrollo regional y urbano, y a la construcción de vivienda en dos de sus tres grandes apartados: el del Desarrollo Social y Humano, y el de Crecimiento con Calidad, lo cual otorga a estos temas un papel preponderante para la agenda nacional de los próximos años.

Así, entre los objetivos señalados en el Plan Nacional de Desarrollo de México 2001-2006 se señala que será prioritario "Promover y concertar políticas públicas y programas de vivienda y de desarrollo urbano y apoyar su ejecución con la participación de los gobiernos estatales y municipales, y de la sociedad civil, buscando consolidar el mercado habitacional para convertir al sector vivienda en un motor de desarrollo".
 
 
 
 

IV. REFLEXIONES EN TORNO A LOS RETOS EN MATERIA DE DESARROLLO URBANO Y ASENTAMIENTOS HUMANOS

En México reconocemos que los retos de la urbanización requieren una visión integral del desarrollo que involucre aspectos ambientales, sociales, económicos y políticos. Así, el Programa Hábitat debe reconocer nuevos modelos de urbanización para las ciudades en desarrollo y fomentar que el  estudio del impacto de este crecimiento urbano mantenga un estrecho vínculo con lo ambiental, lo social y lo económico.

En este marco, destacan cuatro propuestas que consideramos de fundamental importancia, como parte de la realidad que hoy enfrentamos.

Primera, se requiere vincular de manera más estrecha las acciones de medio ambiente y desarrollo urbano tanto en las políticas nacionales,  como en  las propuestas y los trabajos de los diferentes foros y organismos que aún ven ambos temas separados.

Segunda, es indispensable que la Agenda Hábitat agrupe y considere la problemática común a varios países, como los de la región de América Latina y el Caribe, y que con ello reconozca planes de acción regional.

Tercera, ante los cambios que han llevado a una mayor independencia de gestión local en la planeación urbana, se presenta la creciente necesidad de contar con instrumentos de gestión que otorguen una mayor gobernabilidad urbana y vinculen los procesos de descentralización y autonomía local, mediante políticas integrales al interior de las ciudades, de las zonas metropolitanas y de las regiones.

Cuarta, en la planeación y la elaboración de planes y propuestas de desarrollo, esta conferencia debe reconocer los cinco distintos ámbitos donde ocurre el proceso de urbanización y ordenamiento  territorial.  El regional, en el que diversas ciudades de uno o varios países mantienen relaciones funcionales en un espacio físico amplio. El megalopolitano en el que un conjunto de zonas metropolitanas interactúan en forma cotidiana. El nivel metropolitano en el que más de una autoridad local toma decisiones sobre el futuro de una misma zona o ciudad. Los corredores urbanos, ya sean comerciales, industriales, turísticos, y el nivel de centro población.

Para enfrentar exitosamente los impactos del proceso de urbanización, se deben promover programas para el análisis del desarrollo en cada uno de estos contextos urbanos y regionales. Esto con el fin de integrar las áreas de influencia de las ciudades, en su ámbito urbano y rural, como generadoras del desarrollo.

La administración de las zonas metropolitanas es uno de los grandes retos del mundo actual. Coordinar el desarrollo de una zona en donde conviven diversas autoridades municipales e incluso estatales, requiere de políticas  afines entre estos niveles de gobierno, y de mecanismos eficientes para aprovechar las potencialidades y la infraestructura común. Por ello proponemos la cooperación internacional para el financiamiento de estudios o proyectos de coordinación metropolitana. En este ámbito se requieren mecanismos de cooperación que permitan el intercambio de tecnologías, conocimientos, recursos y experiencias exitosas implementadas en diversos países, especialmente en aquellos que tienen realidades semejantes a la nuestra.

La población urbana se concentra en el tercer mundo y la pobreza se está organizando urbanizando. Asentamientos irregulares, cinturones de miseria, y vecindarios de bajos ingresos son frecuentes en el panorama de los países en desarrollo. Cerca de 835 millones de habitantes de los países en desarrollo viven en pobreza y serán 950 millones para el año 2025. En América Latina y el Caribe el número de pobres sigue aumentando; más del 35% de la población de esta región, cerca de 177 millones, vive en pobreza extrema.

Para definir los mecanismos necesarios para la superación de la pobreza, se debe poner énfasis en la importancia de la labor intersectorial nacional que permita acciones integrales, y hacer un llamado a los países desarrollados y a los organismos internacionales para la cooperación concreta y efectiva que permita canalizar recursos adecuados, tanto financieros como institucionales para tal fin.

La planeación de los asentamientos humanos, el ordenamiento del territorio y la planeación urbana toman especial relevancia en países como México, donde la pobreza y la falta de recursos generan asentamientos irregulares sujetos a grandes riesgos ambientales.

Actualmente, mil millones de personas de todo el mundo viven en poblados y suburbios en zonas de riesgo que no han sido planeados. El Reporte Mundial de Desastres menciona que alrededor de 96% de todas las muertes derivadas de desastres naturales ocurren en países en vías de desarrollo. Además, el costo económico de los desastres naturales sobre los asentamientos humanos mal planeados es mucho mayor que el de prevenirlos.

Los desastres ocasionados por fenómenos naturales afectan sin duda a los más pobres. Por ello, es indispensable profundizar en el tema de ordenamiento territorial y asentamientos humanos y su relación con las trágicas consecuencias de los desastres naturales, así como en la cooperación al interior y entre países.

El desarrollo de las naciones debe ser entendido como un todo armónico que involucra estrategias destinadas a la protección del medio ambiente, al crecimiento económico, y al mejoramiento de los niveles de educación y de las condiciones de vida de toda la población, particularmente de los más necesitados.
 

DISTINGUIDOS REPRESENTANTES DE DELEGACIONES:

Proponemos impulsar una estrategia para que el Centro Hábitat involucre apoyos y medidas para una "Campaña Mundial para la Educación y la Conciencia sobre el Significado del Hábitat". La consolidación de una cultura del Hábitat en nuestras sociedades puede lograr cambios estructurales y progresivos hasta llegar a integrarse en la conciencia y en la actuación ciudadana.

El siglo que comienza está lleno de retos. El más importante de ellos es lograr el arraigo de compromisos que nos permitan tener un mundo cada vez más armónico, justo y sustentable.

El crecimiento acelerado de la población mundial debe estar organizado alrededor de este fin.  Por ello nos hemos reunido en esta ocasión con el propósito de conocer y proponer los instrumentos necesarios para lograr un desarrollo más justo y equilibrado. El hombre continúa sobre-explotando sus asentamientos actuales generando presiones económicas, sociales y ambientales. El conocimiento y respeto del Hábitat debe llevar a nuestros gobiernos a desarrollar políticas que promuevan un desarrollo territorial y urbano. Si no actuamos hoy, con firmeza y convicción, estaremos comprometiendo el derecho a la vida de futuras generaciones.

El ser humano tiene la capacidad de construir y forjar la arquitectura de un planeta con futuro. El crecimiento desordenado y acelerado de nuestras poblaciones sólo provocará el progresivo desgarramiento del tejido social.

Crecimiento demográfico desordenado, sobre-explotación del hábitat, falta de infraestructura y reducidos índices de educación llevan a nuestros países a la pobreza y marginación.

La pobreza es enemiga de la paz, la pobreza es enemiga del desarrollo, la pobreza es enemiga de la democracia.

Por todo ello, México reitera su compromiso inequívoco con los principios del Programa Hábitat, y solicita el apoyo de este Centro de las Naciones Unidas, para encontrar las fórmulas que  permitan a nuestros países hermanos, aquí reunidos, subsanar los vacíos de gestión y la falta de recursos para el desarrollo urbano, el ordenamiento territorial y la vivienda a fin de que logremos mejores niveles de vida para nuestras sociedades y consolidemos los cambios democráticos y sociales que venimos implementando.
 

Muchas gracias.