República Dominicana
 

Declaracion

del

Señor Pedro L. Padilla Tonos,
Embajador Representante Permanente
de la República Dominicana ante las Naciones Unidas.

Vigesimo Quinto Periodo Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para realizar un examen y una evaluación generales de la aplicación de los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (HABITAT II), Nueva York, 6 al 8 de junio del 2001

Nueva York, N. Y. 8 de junio del 2001


 

 Señor Presidente
Señor Secretario General
Señores Delegados

La República Dominicana otorga una enorme importancia a esta Asamblea Extraordinaria encargada de realizar un examen y una evaluación generales de la aplicación de los resultados de la Conferencia sobre los Asentamientos Humanos (HABITAT II) y de adoptar medidas adicionales encaminadas a superar los obstáculos en la ejecución del programa de la misma.

Colocar en la agenda nacional del desarrollo el tema de la vivienda y los asentamientos humanos, constituye un gran desafio para mi país, por su repercusión en la calidad de vida y la pobreza.

Tal como se destaca en el informe de la Directora Ejecutiva del Centro de las Naciones Unidas para el HABITAT, America Latina y el Caribe es la región más urbanizada del mundo en desarrollo. Entre 1950 y 1990 la población dejó de ser predominantemente rural y pasó a ser predominantemente urbana, lo que ha conllevado a enormes problemas sociales y económicos que llegan a hacer más dificil el ejercicio democrático y la buena gobernabilidad, como son la falta de vivienda, de educación, de salud, de transporte, de seguridad y de servicios básicos como el suministro de agua potable, de energia, etc, que adquieren inclusive características dramáticas en casos de desastres naturales o de acontecimientos externos que influyen impactando negativamente las frágiles economías de los paises en desarrollo como es el caso de la deuda externa, el incremento de los precios del petroleo y la migración masiva de miles de desposeidos que llegan de otros destinos en procura de encontrar un futuro mejor al que le depara su propio suelo.

Mi país no escapa a este fenómeno, ya que una gran mayoría de la población se encuentra concentrada en ciudades y centros urbanos, creando en muchos de ellos los llamados "cinturones de miseria" y "barrios marginados", que exigen de las autoridades una serie de esfuerzos y medidas que las más de las veces sobrepasan sus posibilidades y acrecienta cada día más la pobreza.

 Pagar esa deuda social debe ser el primer objetivo de todo gobierno serio y responsable, de todo gobierno que esté inconforme con la injusticia y la pobreza extrema. Así lo entiende el Gobierno dominicano.

Por eso se encuentra empeñado en un ambicioso programa social encaminado a combatir la pobreza, mejorando el entorno urbano y rural, poniendo especial énfasis en la construcción de viviendas para personas de escasos recursos, que contribuya si no a conjurar, por lo menos a detener y a limitar el alcance y las consecuencias de los problemas que hemos mencionado, consecuente con los derechos individuales y sociales de todos los dominicanos, consagrados en la Constitución de la República.

Para cumplir con esos objetivos no basta sin embargo el sólo esfuerzo nacional, oficial y privado, sino que se requiere la cooperacion internacional.

Por eso la República Dominicana,- repito, atribuye enorme importancia a esta Asamblea Extraordinaria.

 En todo el mundo en desarrollo, sin ecepción, incluyendo mi país, la pobreza mantiene raices muy profundas. Cientos de miles de personas son pobres, muy pobres. La indigencia brota en las areas rurales.

Pero tal marginalidad y miseria sorprenden también por su crudeza en las principales ciudades, donde existe deficit en la educación, en la alimentación, en la salud, en la vivienda, infraestructura básica para la supervivencia. Donde en ciertos sectores no hay seguridad y donde la sociedad vive alarmada y sacudida por la fragilidad del sistema de seguridad ciudadana y los crecientes brotes de delincuencia y criminalidad. Donde cientos de hombres estan sin trabajo, cientos de miles de niños provenientes de hogares humildes no tienen escuela donde asistir, no tienen libros, no tienen comida y donde cientos de mujeres se encuentran totalmente marginadas.

Ningún otro ejemplo revela como éste la brecha abismal entre el discurso que preconiza engañasomente la modernizacion en esta era de la globalización y la realidad en que vive el mundo en desarrollo, enfrentado a una enorme deuda social.

 Es urgente a impostergable que con la necesaria y suficiente voluntad politica, se evalúen las medidas adoptadas en el HABITAT II y se apliquen medidas adicionales, entendiendo que el propósito principal de esta reunión es tratar de resolver uno de los problemas que más destaca la diferencia entre ricos y pobres y hace más cruda la realidad de los desamparados, que aspiran a disfrutar de las condiciones mínimas a que son acreedores como seres humanos.

MUCHAS GRACIAS