Argentina

Intervención del Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda
del Ministerio de Infraestructura y Vivienda
de la República Argentina
Ing. Norberto Walter Pazos

XXV PERIODO EXTRAORDINARIO DE SESIONES DE LA
ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS PARA
LA REVISION Y EVALUACION GENERALES DE LA
APLICACION DEL PROGRAMA DE HABITAT (HABITAT II)

New York
8 de Junio de 2001


Sr. Presidente;
Sr. Secretario General de Naciones Unidas Sr. Kofi Annan,
Sra. Directora Ejecutiva del Centro de Naciones Unidas para Asentamientos Humanos (Hábitat) Anna Tibaijuka
Sras. y Sres, Representantes
Sras. y Sres.

Quiero expresar, en primer lugar, mi satisfacción por tener la oportunidad de representar a mi país, la República Argentina, en esta Asamblea General de Naciones Unidas, y en esta Sesión Especial prevista para revisar y evaluar el Programa Hábitat comprometido en Estambul en 1996.

La Conferencia Mundial sobre Asentamientos Humanos realizada en dicha ciudad constituyó un marco relevante que permitió conocer y ordenar los importantes esfuerzos que se realizaban en todo el mundo sobre el tema.

Cabe destacar que, en mi país, ya en la década de los años 50 se introdujo explícitamente en la Constitución Nacional el derecho a la vivienda para todos los habitantes del territorio. Este derecho fue ratificado en la última enmienda de nuestra carta magna.

Las recomendaciones de Estambul han constituido una guía insoslayable en la formulación de las políticas especificas para el sector con incumbencia en el tema del hábitat.

Teniendo la responsabilidad de la formulación de dichas políticas y de su implementación, estimo oportuno efectuar un breve repaso del camino recorrido en el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la Argentina, como firmante del documento aprobado en la recordada reunión.

La República Argentina ha experimentado una evolución favorable tanto en la seguridad de la tenencia, como en el acceso a la tierra, a la vivienda y a los servicios básicos.

En efecto, las condiciones de tenencia registran, en los últimos años, una tendencia favorable, pasando en 1991 del 17,6% al 16,7% como porcentajes de hogares que presentaban situaciones de irregularidad en dicha tenencia.

En cuanto al derecho al acceso a la vivienda reconocido en el texto de la Constitución vigente, se ha verificado un avance entre 1990 y 1998 ya que la producción anual de viviendas financiadas con el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) experimento un marcado incremento pasando de un promedio de 27.000 unidades a 53.000 viviendas anuales. Un factor importante en la generación de este incremento lo constituyo la descentralización del FONAVI a los Gobiernos provinciales.

Si bien se han incrementado las acciones públicas en materia de vivienda, la mejoría de la situación habitacional en relación con el déficit histórico ha sido leve. En efecto, de acuerdo con estimaciones recientes el porcentaje de hogares que padecen déficit absoluto, entendiendo por tal a aquellos hogares que habitan una vivienda irrecuperable o que comparten la vivienda con otro hogar, ha descendido del 12,1 % al 9,3 %.

Para atender con especial focalización a este sector poblacional, a partir del año 1996 el Gobierno nacional desarrolla un Programa denominado Mejoramiento Habitacional e Infraestructura Básica, destinado a la población con ingresos insuficientes, que no están en condiciones de acceder a la operatoria del Fondo Nacional de la Vivienda. El propósito de este programa es, dando una respuesta adecuada a la necesidad habitacional, fortalecer y desarrollar la organización social, la faz productiva, la tecnológica y la generación de empleo de los miembros de los hogares y de las asociaciones intermedias de la población beneficiaria.

Con respecto al diseño o utilización de metodologías de financiamiento innovadoras, a mitad de la década del 90 se inicio un fuerte proceso de expansión del mercado inmobiliario y el dictado de normas legislativas que crearon condiciones para la seguridad y consecuentemente la expansión de recursos destinados a la actividad constructiva e inmobiliaria. Asimismo, se produjo un incremento de la oferta del crédito hipotecario, mejorando la accesibilidad de sectores hasta entonces excluidos de estos medios financieros.

En relación con los servicios básicos, el porcentaje de hogares que han accedido a los mismos se ha incrementado en el decenio pasado, y particularmente durante los últimos cinco años.

A partir de la utilización de créditos internacionales (BID Y BIRF) para el apoyo a la infraestructura y equipamiento básico, en especial los Programas de Financiamiento Municipal y el apoyo a los servicios privatizados de agua y cloacas, se observa un avance apreciable en el nivel de cobertura de la población.

Con el objeto de avanzar en la superación del déficit habitacional, el gobierno argentino se encuentra abocado a desarrollar programas orientados a garantizar la calidad de las viviendas destinadas a los sectores de menores recursos, y a procurar una reducción de los costos de las unidades construidas con el objeto de tener una mayor productividad, un mejor rendimientos de los limitados recursos presupuestarios y en consecuencia, permitir el acceso de la población con menor capacidad económica.

Con esta perspectiva, el Gobierno nacional ha propiciado la ejecución de un Programa de Viviendas de costo reducido. Esta operatoria produce viviendas de menos de 9.000 U$D, con cuotas de amortización del orden de los U$D 25. mensuales.

Debe entenderse que estamos hablando de viviendas con calidad de diseño y de materiales, basadas en un proyecto evolutivo, que permite el crecimiento futuro de la solución habitacional. Se procura la utilización de tecnologías apropiadas adaptadas a la realidad local, tanto en el proyecto como en el uso de los materiales.

Asimismo, se esta ejecutando en la mayoría de las provincias argentinas, un Programa de Financiamiento para la Construcción y Adquisición de Viviendas, el que se basa en complementar los recursos del Fondo Nacional de la Vivienda con financiamiento de la banca estatal y la banca privada, multiplicando así por 4 el rendimiento en unidades de vivienda de¡ fondo antedicho. La idea básica de la operación es que los Estados Provinciales, sin perder la administración y capacidad operativa otorgada por la Ley que descentralizó los fondos para vivienda, accedan a mayores posibilidades de financiamiento, securiticen las hipotecas generadas, en tanto así lo decidan, a incrementen la cantidad de soluciones habitacionales disponibles. Las condicionalidades del programa aseguran una mejor calidad constructiva y un mejor comportamiento en los recuperos de los recursos prestables.

Completando el cuadro de las medidas adoptadas que forman parte de la política de vivienda en proceso de aplicación, destacamos algunos componentes de esta política que es necesario poner de relieve:

Sr. Presidente:

Entendemos que una Política de Estado en materia de vivienda debe contemplar, necesariamente, la debida continuidad para asegurar el cumplimiento de las metas programadas con eficiencia.

Respecto a nuestro país podemos asegurar que las principales líneas programáticas son compartidas por las principales fuerzas políticas, al margen de diferencias lógicas en otros campos de interacción.
 
Igualmente, nuestro gobierno viene desarrollando una política de apertura y concertación, convocando a todos los adores que intervienen en las actividades del hábitat a participar con sus opiniones, sus propuestas e iniciativas creativas, en la búsqueda de metodologías adecuadas para incrementar las soluciones para la gente.

Estas orientaciones y las actuales medidas que esta adoptando el Gobierno Nacional para mejorar la competitividad contribuirán, sin lugar a dudas, a incrementar la productividad en la construcción de viviendas.

Pero estamos convencidos que el papel subsidiario del Estado en la solución de los principales problemas del hábitat para todos, pasa por contribuir a resolver a amplios sectores de la población que no alcanzan a reunir las condiciones para superar su pobreza y consecuentemente su exclusión, el acceso a una calidad de vida que le permita visualizar su futuro con esperanza.

Y en tal sentido, para terminar, deseamos ratificar la voluntad expresada por la Argentina, al adoptar los compromisos de Estambul, de trabajar en pos del cumplimiento de las recomendaciones de aquella reunión, a las que seguramente agregaremos los aportes de los análisis, las evaluaciones y las enseñanzas de esta Conferencia.

Muchas gracias.