PERU
 

27 PERIODO EXTRAORDINARIO
DE LA ASAMBLEA GENERAL SOBRE INFANCIA

INTERVENCION
DEL

SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DEL PERU

DR. ALEJANDRO TOLEDO
 

NUEVA YORK

9 DE MAYO DEL 2002
 

VERIFICAR CON PALABRAS DEL ORADOR






Señor Presidente de la Asamblea General
Señor Secretario General de las Naciones Unidas
Señora Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
Señores y Señoras
 

Tengo el honor de dirigirme a la Asamblea de Naciones Unidas, en mi calidad de Presidente Constitucional de la República del Perú, en esta ocasión especial del período extraordinario de sesiones dedicado exclusivamente a la niñez y adolescencia del mundo. Mi expreso reconocimiento, en nombre del pueblo peruano, a la labor desplegada por los Estados miembros, durante el proceso que culmina esta semana con la adopción del documento denominado "Un Mundo apropiado para los Niños"

Mi participación en este evento representa la adhesión de mi gobierno al objetivo de asegurar el bienestar de las niñas, niños y adolescentes del Perú, que encarnan el presente y el futuro del país. Las oportunidades que les brindemos hoy determinarán nuestro porvenir.

Conforme a la política permanente del Perú, el marco jurídico y político que orienta nuestra acción internacional en lo referente a niñez y adolescencia está compuesto por la Convención - de los Derechos del Niño, así como por los compromisos específicos emanados de las Cumbres Iberoamericanas de Panamá del 2000 y de Lima del 2001. Me complace anunciar el depósito de los instrumentos de ratificación, de  los Protocolos Facultativos a la Convención de los Derechos del Niño - que ya entraron en vigencia - sobre la participación en conflictos armados y sobre venta, prostitución y pornografía infantil.
 

Señor Presidente:

La reconquista reciente de la democracia en el Perú, ha tenido como protagonistas centrales a los jóvenes, quienes con entusiasmo y pasión jugaron un papel sobresaliente, en jornadas decisivas, en la recuperación del Estado de Derecho.

La lucha contra la pobreza, dentro del restablecido marco democrático, constituye el eje central de la política de mi gobierno. Ciertamente, la niñez y la adolescencia constituyen  los pilares fundamentales de este cometido.

E1 54.8 % de los peruanos viven hoy en niveles de subsistencia. Estas cifras resultan aún más dramáticas, al constatar que casi un 65 % de niños y adolescentes se encuentran en esta condición. Es indudable que los principales afectados por la pobreza constituyen nuestra primera prioridad.

Resulta evidente que el combate a la pobreza en un régimen democrático, tiene como actores principales a los propios pobres. Hay que conocer sus aspiraciones, sus temores, en suma su visión de sí mismos, en la perspectiva presente y futura. Invertimos en programas diseñados y ejecutados en estrecha cooperación con los beneficiarios.

Como es de su conocimiento, el Perú es un mosaico de diferentes culturas, lenguas y etnias. Es, asimismo, un país joven, con un porcentaje de población menor de 15 años del 40.4 %. Las más pavorosas cifras de pobreza y de exclusión social provienen de los niños y jóvenes de las zonas rurales de la Sierra y de la Selva. Es allí donde padecemos también de las más altas tasas de mortalidad infantil y materna, siendo abismal la diferencia con las zonas urbanas. Se requiere de un grandioso y sostenido esfuerzo para reducir las distancias y avanzar en la construcción de una nación suficientemente articulada. Esto vale también para la educación. Hace algunas semanas hemos iniciado una gran cruzada para instalar la educación bilingüe (castellano/quechua) en la totalidad de los centros educativos andinos. En términos generales, nuestro enfoque educativo ha de garantizar la universalidad y la equidad de acceso, desde el nivel inicial hasta la capacitación para el empleo, reduciendo significativamente los porcentajes de deserción escolar. Es menester reivindicar al maestro, pieza fundamental de una educación de calidad.

De manera singular, son las niñas y adolescentes las mayores víctimas de discriminación, sobretodo las que habitan en las zonas rurales. Es de justicia que ellas sean las que reciban nuestra mayor atención.

Hemos puesto en marcha el proyecto Huascarán, que consiste en la instalación de una red informática de alcance nacional destinada a mejorar sustancialmente la calidad de la educación, interconectando las escuelas y las entidades públicas, especialmente en las zonas más pobres de los 25 departamentos del Perú.

La pobreza, la desigual distribución del ingreso y la exclusión social son los factores que más negativamente impactan en los niños y adolescentes. Sus efectos son funestos: ingreso prematuro en el mercado laboral, ausencia de cobijo (niños de la calle), explotación económica y sexual, embarazos tempranos y no deseados, abortos furtivos, infecciones de transmisión sexual, incluyendo el virus del SIDA, drogadicción, alcoholismo, etc. Contraponemos a estola convicción que la salud integral es un derecho de todos los peruános. Aquélla incluye tanto lo físico como lo mental, así como la salud sexual y reproductiva. Algunos meses atrás, ha entrado en vigencia seguro de salud para la totalidad de los ciudadanos.

El Perú asigna particular relevancia a la promoción de los derechos de los adolescentes, considerándolos como un capítulo que posee singular envergadura. Claro está, que aquéllos que viven en pobreza, forman parte de los más perjudicados. En esta etapa particularmente sensible de la vida, la ausencia de oportunidades de desarrollo, agudiza las dificultades que se arrastran desde la infancia.

Tenemos claro que los estragos de la pobreza y la exclusión social no se restringen a los daños directos de la insuficiente y mal balanceada alimentación o al analfabetismo o a los escasos conocimientos. Surgen millones de adultos condenados a no realizarse a si mismos en el colectivo y que pueden convertirse en una masa que busca "salvadores políticos milagrosos", que conculcan su libertad a cambio de una supuesta prosperidad, que por cierto, nunca llega.

El 20% de reducción de los gastos militares está siendo destinado al incremento de la inversión en nutrición, salud, educación y justicia para los pobres. En este contexto, juega un papel primordial la tarea que hemos asumido, de generar empleo para los pobres, particularmente para las madres.

Seis días atrás mi gobierno presentó en un acto público el Plan Nacional de Acción por la Infancia 2002-2010, un documento elaborado por el Ministerio de la Promoción de la Mujer y el Desarrollo en consulta con numerosas instituciones estatales y de la sociedad civil, que señala las estrategias, programas y acciones que han de ejecutarse en la presente década para conseguir los objetivos arriba enunciados. Los principales son la reducción de la mortalidad infantil y materna, la reducción de la malnutrición, el acceso a los servicios básicos y a la educación, la reducción del analfabetismo y la protección especial a las niñas y niños en circunstancias particularmente difíciles.

Permítaseme un apunte personal. Mi realidad de niño y joven, que gozó de los beneficios de la educación, en el sentido más vasto del término, constituye un soporte fundamental de mi convicción sobre la necesidad de ocuparme intensa y sistemáticamente de los niños, niñas y adolescentes, signados por la pobreza y la exclusión social. Consecuentemente con ello, estoy colocando todo mi empeño en el logro de este desafío.

Finalmente, reafirmo ante Ustedes que honraremos plenamente los convenios que hemos suscrito. El espíritu de aquéllos encaja perfectamente con la filosofía de mi gobierno.
 

Muchas gracias.