COSTA RICA
 

Período Extraordinario de Sesiones
de la Asamblea General sobre la Infancia

Intervención

de

Miguel Ángel Rodríguez Echeverría,

Expresidente de la República de Costa Rica
Jefe de la Delegación
 
 

Nueva York 10 de mayo del 2002

(Cotejar contra la entrega)


Señor Secretario General
Señoras y Señores
Jefes de Estado y de Gobierno
Señor Presidente,

Una aspiración común nos convoca en esta Sesión Especial: que nuestros niños, niñas y adolescentes gocen por completo sus derechos y puedan cumplir sus sueños. Mucho hemos logrado desde la Cumbre Mundial de la Infancia de 1990. Pero también falta mucho por hacer. La humanidad aún no ha cancelado su deuda con las generaciones más jóvenes.
 

Señor Presidente,

Millones de adolescentes se convierten en madres y padres sin estar preparados. Para evitarlo, debemos educarlos sobre la responsabilidad que implican la maternidad y la paternidad. Y ayudar a la madre adolescente para que pueda progresar y brindarle más oportunidades a su bebé. Así lo hemos hecho en Costa Rica con los Programas Amor Joven y Construyendo Oportunidades. Los adolescentes de nuestros países y sus hijos e hijas, demandan nuestra ayuda.

Cómo no felicitar a los sesenta y tres países que han reducido en una tercera parte la mortalidad de los niños menores de cinco años, y a los otros 100 que la bajaron una quinta parte. Sin embargo, mueren anualmente más de 10 millones de niños, con frecuencia debido a enfermedades fácilmente prevenibles. En Costa Rica logramos disminuir la mortalidad infantil en casi una cuarta parte en los últimos cuatro años, ubicándola en 10.8 por mil. Juntos podemos salvarle la vida a millones de niñas y niños más.

Millones de niños menores de cinco años no reciben estimulación temprana para desarrollar su capacidad intelectual, personalidad y capacidad para socializar. Con el programa "De La Mano", le brindamos a las familias las sencillas herramientas que necesitan para que sus hijas e hijos puedan desarrollarse plenamente. Pero mi país es muy pequeño. En todo el mundo se deben impulsar programas similares.

Nos enorgullece que en este momento hay más niños en las aulas que en cualquier otra época. Sin embargo, 120 millones -en su mayoría niñas- no asisten a la escuela. En Costa Rica tenemos un 4.4% de analfabetismo y nos alegra saber que es aún menor entre las mujeres. Durante los últimos cuatro años aumentamos la cobertura en secundaria a 83.8%, la más alta en Latinoamérica; gracias a un incremento del 40.2%, y es creciente el porcentaje de niños y niñas con discapacidad que se educan en escuelas regulares y no segregados. Contamos, además, con un Centro Nacional de Recursos para la Inclusión Educativa, único en Latinoamérica, que apoyará a padres, docentes y estudiantes con necesidades educativas especiales en su proceso educativo. Pero crear una sociedad de oportunidades para todos, a través de más y mejor educación, requiere del esfuerzo de todos nuestros países.

Se calcula que unos 30 millones de niños son víctimas de traficantes, quienes casi invariablemente eluden el castigo. En 1999 promulgamos legislación que castiga fuertemente todas las conductas asociadas a esa infamia. Para proteger a la niñez de estas bajezas, todos debemos unir esfuerzos.
 

Señor Presidente,

Nada sustituye al calor humano de una familia. Pero cada año millones de niños y niñas nacen sin ser reconocidos por su padre. Así sucedía con la tercera parte de los niños costarricenses. Porque ello atentaba contra los más elementales derechos de nuestros niños y nitras, logramos establecer una reforma innovadora y de avanzada en el derecho de familia en el mundo: la Ley de Paternidad Responsable.

Rompimos con ella esquemas de filiación heredados del Derecho Romano. Esta Ley le garantizó a todo niño o niña el derecho fundamental de conocer a sus progenitores y que éstos le provean un respaldo espiritual, emocional y -como mínimo- material. Estamos, así, reconstruyendo la paternidad en un sentido amplio e integral. La paternidad, en este sentido, tiene un significado cultural y no exclusivamente biológico, y es aquello que los padres tienen que los compromete a cumplir con todos los goces y las responsabilidades de la crianza y educación de sus hijos e hijas. Ante el drama de millones de niños en el mundo que todavía sufren el rechazo y el abandono de sus padres, tenemos que tómar acciones lo antes posible.

Para eso, la madre debe tener derecho de inscribir administrativamente el nombre del padre, aún en nacimientos fuera del matrimonio, y éste puede negar la paternidad que le imputan, pero sometiéndose a un examen de ADN para determinarla. En Costa Rica, del total nacimientos registrados el año pasado, un 29.3% correspondió a niños con padre no declarado. Un 30,8% de esas madres reclamó la paternidad por la vía administrativa. A un año de vigencia, la Ley ha logrado que en el 91,8% de los casos notificados, a raíz de esos reclamos, se haya aceptado voluntariamente la paternidad y sólo en el 8.2% se ha impugnado optando por el examen de ADN.
 

Señor Presidente,

Todos los esfuerzos que he señalado son parte de un compromiso integral de los costarricenses con nuestra niñez y juventud, que articulamos en una Agenda Nacional para la Niñez y la Adolescencia. Esa Agenda representa la decisión de nuestro país de otorgarle ;ndiscutible prioridad a sus necesidades, derechos y oportunidades. Es una agenda ambiciosa, con metas claras a lo largo de ún decenio, para mejorar sustancialmente el nivel de vida de los costarricenses más jóvenes.

Pero sabemos que todavía nos falta mucho, muchísimo por hacer. Mientras muera un bebé por causas previsibles; mientras haya un niño que no reciba los estímulos que le permitirán romper el círculo de la pobreza; mientras haya una jovencita o un niño víctima de explotación sexual; mientras haya una niña que no pueda ir a la escuela o al colegio; mientras haya una adolescente que sea madre por ignorancia o engaños ... mientras haya caritas tristes en lugar de caritas alegres, no nos podemos detener.

Tenemos que actuar. No hay ninguna excusa para no hacerlo. Y hagámoslo con entusiasmo para que lo mejor de nuestros países sea siempre para nuestras nulas, niños y adolescentes. Ellos son la promesa y la evidencia de que lo mejor está por venir. Porque son nuestro presente y representan nuestro futuro, es hora de tenderles la mano y caminar juntos hacia una humanidad mejor.

Muchas gracias