CHILE
 

SESIÓN ESPECIAL DE LA ASAMBLEA GENERAL
DE LAS NACIONES UNIDAS

INTERVENCIÓN
DE

LA SRA. LUISA DURÁN DE LAGOS
JEFA DE LA DELEGACIÓN DE CHILE

NUEVA YORK, 9 DE MAYO DE 2002


Señor Presidente:

En primer lugar, permítame expresarle la satisfacción y reconocimiento de mi gobierno al verlo presidir este período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre la Infancia. Mi Delegación no abriga dudas que su experiencia y sabiduría facilitarán los consensos en un tema de especial trascendencia para el futuro de la humanidad.

No escapa al conocimiento de mi Gobierno el espacio prioritario que el Secretario General otorga al tema de la Infancia. Agradecemos dicha dedicación, sentimiento que hacemos extensivo a la señora Carol Bellamy, Directora del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia y, muy especialmente, a la Embajadora de Jamaica, Patricia Durrant, quien ha presidido de manera entusiasta y brillante los trabajos preparatorios de esta Conferencia.
 

Señor Presidente:

El desafío de emerger como nación desarrollada y socialmente integrada en este siglo que se inicia, tiene como condición ineludible el otorgarle a nuestros niños, niñas y adolescentes, las condiciones culturales, afectivas y materiales, que requieran para el pleno desarrollo de sus capacidades.

Este principio ha sido asumido por el Estado Chileno, poniendo el acento en las potencialidades y aportes de la juventud y la infancia, más que en una política asistencial de satisfacción de carencias. Esta mirada es el resultado de un largo proceso de experiencias y evaluaciones, principalmente en la última década.

Dos hitos significativos se conjugaron en Chile en 1990 para que el tema de protección a la infancia y la adolescencia adquiera un rol preponderante en la agenda pública: el retorno a la democracia y la realización de la Cumbre Mundial a Favor de la Infancia, que impulsa a mi país a suscribir, ese mismo año, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
 

Señor Presidente:

Después de una década, los avances más significativos han sido desarrollados en el marco de la creación, en 1992, de un Plan Nacional de la Infancia, que focalizó los esfuerzos del Estado hacia el terreno de la salud, las condiciones de vida, la educación y la creación de leyes tendientes a la protección de los derechos y la integridad de los niños, niñas y adolescentes.

Gracias a una política que ha combinado crecimiento económico con un sostenido avance en el plano de la equidad social, los niveles de pobreza e indigencia de los niños, niñas y adolescentes, se redujeron del 50,7% en 1990, al 29,1% en el año 2000.

En materia de Salud Pública, la totalidad de los niños y niñas menores de seis años son controlados periódicamente en la red de atención de salud y el 98% de ellos han sido cubiertos por el Plan Amplio de Inmunizaciones.

A partir de la reforma educacional, Chile ha logrado un crecimiento de la cobertura en todos los niveles de la enseñanza, registrando el mayor en la educación preescolar que aumentó del 20,9 % en 1990 al 32,5% en el año 2000 y en educación secundaria, del 80,3% en 1990 a un 90% en el 2000.

En materia legislativa, se han modificado leyes y se han aprobado otras, orientadas a proteger y garantizar el efectivo cumplimiento de los derechos de la infancia y la adolescencia: la ley de Filiación, la ley de Adopción y la Ley de Prevención de la Violencia Intra-familiar, son ejemplos de ello.

Sin embargo, persisten desigualdades dependiendo del territorio en que viven los niños y la condición socioeconómica de sus familias, a lo que se suman nuevos problemas, como son la drogadicción, comercio sexual infantil, el aumento sostenido del embarazo adolescente, y el trabajo infantil, entre otros, que apelan a los esfuerzos coordinados del Estado y la sociedad civil.

Para enfrentarlos, el Gobierno ha diseñado una Política Nacional a favor de la Infancia y la Adolescencia, que se materializa en un Plan de Acción Integrado para el 2001-2010.

Esta política, inspirada en la Convención de los Derechos del Niño, considera a los niños y niñas como sujetos, con atributos y derechos frente al Estado, la familia y la sociedad.

La Política Nacional a Favor de la Infancia y Adolescencia tiene como ejes rectores:

- la promoción de los derechos

- el fortalecimiento de la familia

- la coordinación de políticas públicas

- la protección integral

- la participación infantil y adolescente

Un aspecto de esta Política Nacional es la Reforma Integral al Sistema de Justicia, para asegurar la protección de derechos de los niños y niñas.

Ella postula una Ley de Protección de Derechos de la Infancia y la Adolescencia y la creación de un sistema de justicia penal especializado para adolescentes infractores de ley.

De igual modo se creará la ley de Tribunales de Familia que entregará competencia a los jueces para resolver materias como maltrato infantil, violencia intrafamiliar, adopción, filiación y pensiones alimenticias.

En materia de educación se contempla mejorar el acceso a una educación de calidad y crear mecanismos de retención escolar. Sobre este último punto el año recién pasado se promulgó la ley que permite a las adolescentes madres o embarazadas, continuar y terminar sus estudios.

La atención de salud gratuita en los centros educacionales se extenderá a nuevas especialidades. Se ampliará el programa de salud escolar a los alumnos de educación secundaria hasta los 18 años.

En el ámbito local, se dará especial prioridad al equipamiento comunitario que considere las necesidades de recreación y esparcimiento de los niños, niñas y adolescentes.

En lo artístico y cultural se abrirán nuevos espacios, como es la experiencia de las Orquestas Juveniles e Infantiles, que hoy impactan positivamente a los niños y niñas, sus familias y entorno comunitario.
 

Señor Presidente:

En este escenario, hoy Chile ratifica su compromiso con la Convención de los Derechos del Niño y los mecanismos de seguimiento que ha impulsado Naciones Unidas.

Hace 47 años, nuestra poetisa y premio Nobel, Gabriela Mistral, envió un mensaje que se leyó en esta misma tribuna, con ocasión de la Sesión Solemne de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.

"Yo sería feliz si nuestro noble esfuerzo por los Derechos Humanos fuese adoptado con toda lealtad por todas las naciones del mundo. Este triunfo será el mayor entre los alcanzados en nuestra época".

Pienso que sus palabras no han perdido vigencia alguna, más aún si las dirigimos a los millones de niños, niñas y jóvenes que demandan de nosotros un mundo más justo.
 

Muchas Gracias.