BOLIVIA
 

INTERVENCIÓN

DE

LA PRIMERA DAMA DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA
SRA. VIRGINIA GILLUM DE QUIROGA

VIGÉSIMO SÉPTIMO PERIODO EXTRAORDINARIO
DE
SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL EN FAVOR DE LA INFANCIA

Nueva York, 10 de Mayo de 2002
 

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Me honra estar hoy aquí, en representación de mi país, en este período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas dedicado a la infancia. No nací en Bolivia, pero mi corazón y mis cuatro hijos son bolivianos. Todos mis hijos nacieron en Bolivia y ellos están bien. Lo que me preocupa, son los 52 niños de cada 1.000 que mueren cada año. Estoy aquí en nombre de esos niños que necesitan de vuestra ayuda, de mi dedicación y de todos nuestros esfuerzos.

Se trata de un gran honor para mí por dos razones. La primera, porque es este un período extraordinario de sesiones dedicado a la infancia, tema que llevo en mi corazón; la segunda, porque los niños han participado en la adopción de las decisiones y los planes que, que a partir de ahora habrán de aplicarse. El desarrollo verdadero sólo se puede lograr y mantener cuando hay una participación y un consenso amplios sobre la manera de proceder para conseguirlo.

De esta importante iniciativa de las Naciones Unidas relativa a la infancia han surgido muchas actividades y leyes concretas, que seguirán teniendo grandes repercusiones en la vida de muchos niños, y por ello quiero darles las gracias.

A lo largo del último decenio, Bolivia ha respetado los compromisos con las Naciones Unidas y los que hemos asumido con nuestros niños y hemos logrado una reducción significativa en las tasas de mortalidad infantil y materna.

Hemos comenzado en los últimos años una significativa transformación: de un país centrado en la supervivencia estamos pasando a uno que promueve los derechos y la protección de los niños. Bolivia está comenzando a centrar su atención en la calidad de vida que esos niños tendrán, una vez que quede asegurada su supervivencia.

La introducción del seguro de salud gratuito no sólo ha salvado la vida de muchos niños de menos de 5 años de edad, sino que también garantiza que se reducirá el número de muertes entre sus madres. Nuestros programas de vacunación, financiados por el Gobierno, han erradicado por completo la poliomielitis y abarcan el 90% de otras enfermedades muy comunes.

Nuestro exitoso programa de reforma educativa ha reducido la deserción y la repetición del grado en la escuela primaria. Ha cambiado el estilo de enseñanza, que ahora incrementa la participación y garantiza una educación de mejor calidad. La educación bilingüe, a menudo preparada con los aportes de las poblaciones indígenas, que en muchos casos no tuvieron oportunidad de recibir educación formal, ha traído aparejada una conciencia cultural que se estaba perdiendo. Se dictan clases en aimara, quechua, guaraní y español. Muchos niños asisten a la escuela por primera vez y participan activamente, porque están aprendiendo en su propio idioma temas que para ellos son importantes.

Estamos muy orgullosos de los avances legislativos logrados en nombre de los niños. En 1999 se promulgó el Código del Niño, Niña y Adolescente, que regula estrictamente sus derechos. Recientemente se firmó un decreto supremo que da a los recién nacidos en Bolivia el derecho a recibir gratuitamente la partida de nacimiento. Estamos ahora tratando de conseguir respaldo financiero para que todos los niños puedan disfrutar de ese mismo derecho. Esta semana estamos esperando la sanción de varios nuevos proyectos de ley que permitirán realizar adopciones en el extranjero, ayudarán a prevenir el abuso infantil, prestar atención a las víctimas de esos abusos y sancionar a los responsables y poner fin al tráfico de niños.

En los próximos 15 años Bolivia recibirá más de 1.600 millones de dólares para el alivio de la deuda como resultado de la iniciativa HIPC (países pobres muy endeudados). Esos fondos se encauzarán hacia las municipalidades y se asignará más dinero a las comunidades rurales, que son las más necesitadas. La sociedad civil desempeñará un papel activo en la determinación del destino de los fondos y en la supervisión de los programas sociales que se ejecuten con esos fondos. Los padres podrán adoptar decisiones que tomen en cuenta a sus propios hijos.

No sería justo hablar de los progresos alcanzados sin mencionar también cuáles son los ámbitos en que todavía es necesario mejorar. Nuestros programas de seguro no se están utilizando de la manera debida. El número de escuelas y maestros es insuficiente. Muchas veces las leyes no protegen a quienes más los necesitan.

También debemos prestar inmediata atención a muchas cuestiones importantes relativas a las necesidades concretas de la infancia, comenzando por las políticas gubernamentales, a fin de que podamos velar para que se completen y respeten los derechos del niño. Entre ellas se pueden mencionar el trabajo infantil, el desarrollo en la primera infancia, los niños con discapacidades, el cada vez más difundido fenómeno de los niños de la calle, las muertes neonatales y el VIH/SIDA. Podemos y debemos mejorar el acceso de los niños a sus necesidades básicas y sus derechos básicos.

Por esas razones y muchas otras en todo el mundo, debemos seguir trabajando mancomunadamente entre los países, las organizaciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil para luchar en pro de los niños del mundo. Por ello, comprometámonos a promover los derechos del niño, a exigir la participación y el acceso de la infancia y a dedicarnos resueltamente a prevenir todas las formas de abuso infantil. En nombre de Bolivia, ofrezco nuestro total apoyo a las Naciones Unidas y nuestro compromiso con los planes y las decisiones que se aprueben en este período extraordinario de sesiones dedicado a la infancia, porque nada es más triste que la desesperanza en los ojos de un niño que no tiene futuro, y nada nos alegra más que los ojos de un niño que ha sido vacunado, alimentado y educado. De nosotros depende que se ilumine la mirada de todos los niños de Bolivia, de todos los niños del mundo.

Muchas gracias.