ARGENTINA

VIGESIMO SEPTIMO PERIODO DE SESIONES ESPECIAL

DE LA ASAMBLEA GENERAL SOBRE LA INFANCIA

INTERVENCION
DEL

Doctor Norberto LIWSKI
Presidente de Consejo Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia


SEÑOR PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS;

Deseo, en primer lugar, trasmitirle a los miembros de esta Sesión Especial a favor de la Infancia de la Asamblea General los cálidos y fraternos saludos del señor Presidente Constitucional de la Nación Argentina Dr. Eduardo Alberto DUHALDE y de su señora esposa doña Hilda Beatríz Gonzalez de Duhalde.

Resultaría incoherente e inaceptable considerar la evolución de la situación de la infancia y adolescencia en mi país desde la Cumbre Mundial de 1990 a la fecha, sin reconocer que nos encontramos viviendo las horas más difíciles de nuestra historia democrática.

Vale la pena recordar que hace apenas algo más de cien días la tensión social y política llegó a un punto extremo. El mundo entero fue testigo de expresiones de violencia social y desbordes que significaron la pérdida de vidas humanas y pusieron en riesgo de disolución a la comunidad nacional.

Sin embargo, la fortaleza institucional y la inclaudicable vocación democrática de los argentinos hizo posible restablecer la gobernabilidad. Desde el estricto cumplimiento de los dictados de su Constitución Nacional los argentinos construimos un gobierno de transición fundado en los objetivos de la unidad y la salvación nacional.

Mí país atraviesa la crisis económica y social más grave de su historia contemporánea. Gravedad que se manifiesta, entre otras circunstancias, en una inequitativa concentración de su riqueza; en la crisis de un sector financiero ajeno a toda definición mínima de la dignidad humana y en un asfixiante endeudamiento externo.

Esta cuestión, sumada a la existencia de una dirigencia que en muchos casos resulta interpelada negativamente por una sociedad expectante de transparencia y vocación de servicio, ha impactado de manera traumática en millones de familias.

En ellas la desocupación y la sub-ocupación se han constituido en los motores de acelerados procesos de exclusión social y de debilitamiento de vínculos y roles en su interior.

En mi país la situación de los niños y los adolescentes que viven en el seno de estas familias son hoy el rostro más dramático y descarnado que presenta la crisis.

Son ellos las víctimas más visibles de la emergencia actual. Y sabemos que de continuar con esta situación habremos comprometido el futuro de la Argentina por varias generaciones más.

Enfrentamos, en esta materia, problemas verdaderamente estructurales. Problemas de resolución compleja y de efectos acumulativos.

En la actualidad seis de cada diez niños argentinos crecen y se desarrollan por debajo de la línea de pobreza. Cerca de un millón y medio de adolescentes están excluidos de la educación y del trabajo. Ambos sectores presentan signos de alta vulnerabilidad social. Y, en el caso de los últimos, su conducta, cuando no encuentra apoyo y promoción, se vincula frecuentemente con el conflicto con la ley penal. Nos proponemos integrar socialmente a estos sectores con políticas activas y no apelando a simples reformas del código penal.

En la Argentina de hoy es posible, también, la:

Identificación de bolsones de desnutrición infantil.

La verificación de la incorporación temprana a prácticas laborales de riesgo psico - físico.

La comprobación de signos de desgranamiento y deserción escolar en el Ciclo Básico Obligatorio Escolar.

La victimización de niños y niñas en situación de abuso sexual, maltrato, pornografía infantil y tráfico de niños.

La victimización en las redes de la distribución de drogas ilícitas, con consumo y adicciones a las mismas.

La persistencia de factores causantes de la mortalidad infantil demuestran que el 60% de la misma corresponde a causas evitables.

La maternidad y paternidad adolescente con vulnerabilidad en ejercicio del derecho al vínculo y a la identidad de sus hijos.

La persistencia de niños desaparecidos durante la última dictadura militar y la sustracción de niños actualmente, dentro y fuera de nuestras fronteras.
 

Señor Presidente,

Estos problemas expresan nuevas y dolorosas realidades. Pero son, para el Estado que aquí represento, un formidable desafío que lo impulsa a implementar innovadoras líneas de acción.

Estas conjugan políticas sociales activas; fundadas en el ejercicio de los derechos surgidos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, con el reconocimiento a la participación de las Organizaciones no Gubernamentales.

A la hora de evaluar el cumplimiento de las metas comprometidas en la Cumbre Mundial en favor de los niños, la Declaración Mundial y el Plan de Acción de 1990 creó que es importante destacar cinco aspectos positivos:

Los índices de descenso de la mortalidad infantil registrados en la media nacional alcanzaron y superaron las metas previstas.

Sin embargo, este índice de mortalidad infantil sigue duplicando la de los países de América Latina con menor mortalidad infantil. Tales los casos de Chile, Cuba y Costa Rica que enmascaran importantes diferencias por zonas.

A partir de la sanción de la Ley Federal de Educación, la República Argentina inició un gran esfuerzo por alcanzar un proceso del inclusión escolar de amplia cobertura, extensión del Ciclo Básico Obligatorio y mejoramiento de la calidad educativa.

Sin embargo la actual crisis económica - social pone en riesgo los logros alcanzados por el avance continuo del abandono escolar.

En el plano legislativo el Congreso de la Nación Argentina con el voto unánime de todas las representaciones políticas aprobó en 1990 la Ley N° 23.849, que incorpora la Convención Internacional de los Derechos del Niño y reafirma el reconocimiento de los derechos de la niñez desde el momento de la concepción.

En el año 1994 la Convención Internacional de los Derechos del Niño fue incorporada a la Constitución Nacional, en las condiciones de su vigencia.

El Parlamento Argentino ha sancionado otro conjunto de leyes de eficacia específica y que requieren de su reglamentación para la vigencia plena de la misma, tal es el caso de la Ley Nacional de Identificación dei Recién Nacido.

De todas maneras, quedan asignaturas pendientes. Entre ellas la sanción del régimen de protección integral de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

La Argentina está comprometida a superar sus complejos y profundos déficits sociales. La emergencia social nacional exige de los organismos del Estado actos de justicia y de reparación; pero sobre todo, de respuestas inmediatas.

Respuestas inmediatas y transparentes, e idoneidad en la toma de decisiones y en el manejo de sus escasos recursos.

Para ello se ha propuesto fortalecer la integración con la sociedad civil en el diagnóstico y solución de los problemas. Porque de esta manera podrá promover los consensos que den sentido, sustentabilidad y trascendencia e este esfuerzo de cicatrización social y salvación nacional.

Para La Niñez y la Adolescencia las líneas principales de acción se sintetizan en los siguientes ejes:

Compromiso con la vocación y presencia federal

Protagonismo de la Sociedad Civil y las Iglesias

Fortalecimiento familiar

Fortalecimiento de las acciones en el eje de promoción y protección

Jerarquización del ámbito nacional dedicado a las políticas públicas de la Niñez, la Adolescencia y la Familia

Promover y consolidar la plena vigencia de la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes

En este sentido, coincidimos plenamente con los tres objetivos principales enumerados para esta Sesión Especial y que se caracterizan por su universalidad e integralidad; iniciar la vida en mejores condiciones, garantizar la calidad educativa, ampliar la participación de niños y adolescentes en sus comunidades.
 

Señor Presidente;

Al concluir este Mensaje deseo regresar la mirada al escenario de crisis económica - social de mi país. Sé que podemos identificar en ella los signos que permiten, aún en el interior de la miseria, observar las potencialidades y oportunidades para los cambios y transformaciones que nos conduzcan hacia un "Mundo más justo para los niños".

Como respuesta espontánea e inmediata a la crisis se debe destacar el compromiso y movilización de la sociedad civil, de organizaciones de diverso tipo, que han extendido solidariamente redes de contención, asistencia y promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en todo el país.

Por otra parte la iniciativa de la puesta en marcha del Diálogo Argentino está brindando la oportunidad de recrear nuevos y fundamentales consensos nacionales.
La Iglesia Católica Argentina fue invitada a ser testigo ponderable y como lo dijera el Presidente de la Conferencia Episcopal "se crea un espacio para que la sociedad se encuentre sin enfrentarse"

Asimismo, es justo destacar el valioso aporte que esta brindando a este esfuerzo de diálogo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Por último, deseo afirmar que, del mismo modo que nuestra delegación contribuirá desde sus propios fundamentos jurídicos, éticos y valorativos a construir un consenso de las Naciones del Mundo para alcanzar un programa mundial a favor de la niñez y la adolescencia, llamamos a todos los sectores de la Comunidad mundial a reforzar sus compromisos con los niños, niñas, adolescentes y sus familias con mayores riesgos y vulnerabilidad de la Argentina.

La Argentina, hoy más que nunca, necesita del mundo para comenzar a suturar las heridas que en su tejido social abrió la crisis económica. Necesita la comprensión, la solidaridad y la ayuda de un mundo al que ella jamás le dio la espalda.

Su Santidad Juan Pablo II llamó a los poderosos del mundo a "Globalizar la Esperanza". En sintonía con este mandato, el Presidente Eduardo Duhalde se ha propuesto poner de pie a la Argentina y encaminarla hacia el futuro de paz que sus hijos se merecen.

Promoviendo el desarrollo, la justicia social y el ejercicio pleno de los derechos consagrados en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Argentina alcanzará estas metas de universal humanidad y volverá a ser ese país en el que una vez un Presidente dijo "los únicos privilegiados son los niños".
 

Muchas Gracias.