VENEZUELA

INTERVENCIÓN

DE

LA MINISTRA DE SALUD Y DESARROLLO
SOCIAL DE VENEZUELA
DOCTORA MARÍA URBANEJA

ANTE EL 26° PERÍODO EXTRAORDINARIO DE SESIONES DE LA
ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS DEDICADO A
LA REVISIÓN DEL VIH/SIDA EN TODOS SUS ASPECTOS
 

NUEVA YORK, 26 DE JUNIO DE 2001





Señor Presidente,

Hemos asistido a esta cita para reafirmar la aspiración colectiva de venezolanos y venezolanas de hacer efectivo el derecho irrenunciable a la salud, al bienestar y a ser respetados come seres humanos con iguales oportunidades sin discriminación ni exclusión alguna. En tal sentido, ratificamos el compromise de defender y preservar la villa humana que se está viendo amenazada por la terrible pandemia del VIH/SIDA en el mundo.

Al considerar que el número de vidas que hasta ahora ha cobrado la epidemia es igual al de la población total de Venezuela, y que el número de personas viviendo con VIH/SIDA supera al de la población venezolana, pensamos que la única respuesta lógica de las Naciones Unidas era la realización de éste período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para la adopción de un compromiso global para hacer frente a la epidemia.

Estimamos Señor Presidente, que estamos aquí para ratificar nuestra solidaridad a través de acciones concretas y realistas que quiten el velo que cubre los temas que subyacen tras la pandemia del VIH/SIDA. El SIDA amplía el circulo hacia lo perverso, a dimensiones tan complejas que nos impele a reunirnos especialmente en sesiones como ésta, para reflexionar juntos, intercambiar ideas y acordar medidas más articuladas, creativas y decisivas para enfrentarlo no como problema
de algunos sino como problema de la comunidad de naciones. En otras  palabras Señor Presidente, ha llegado la hora de romper el silencio. Esta es la única manera posible de contener la enfermedad, garantizar la dignidad de las personas
infectadas y afectadas y mejorar su calidad de vida.

Señor Presidente,

Venezuela ha abordado el tema del VIH/SIDA desde un enfoque basado en los derechos humanos, el cual supone la garantía del derecho a la salud como parte de los derechos sociales. Desde esa perspectiva, el Estado venezolano garantiza el tratamiento a las personas que viven con VIH/SIDA, sobre la base de los principios de gratuidad, universalidad, integridad, equidad, integración social y solidaridad, tal y como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 84. Lamentamos que la Declaración de Compromiso no haga un reconocimiento a que éste tipo de aproximaciones haya sido exitoso en casos como el de Venezuela y el de otros países de la región latinoamericana.

No obstante, la sostenibilidad de éste enfoque se encuentra amenazada, principalmente, por factores de tipo económico. La inversión del Estado venezolano en las políticas para hacer frente al VIH/SIDA aumentó significativamente en los últimos cuatro años, pasando de 200 millones de bolívares - unos trescientos mil dólares aproximadamente - en 1998, a 32 mil millones de bolívares - aproximadamente 45 millones de dólares - en el presente año, recursos para atender el VIH/SIDA de manera integral.

Los precios actuales de los medicamentos seguirían poniendo en riesgo nuestra capacidad de proporcionar tratamiento integral. En este contexto, debemos reconocer que se han logrado algunos avances sobre la base de negociaciones bilaterales con algunos laboratorios farmacéuticos para lograr la adquisición de medicamentos a precios viables. Sin embargo, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social actualmente se encuentra evaluando las posibilidades de propiciar la producción local de genéricos, de manera que el Estado venezolano pueda seguir cumpliendo su deber constitucional de garantizar la salud de su población.

Señor Presidente,

Para Venezuela es de fundamental importancia que todos los aspectos de la epidemia reciban un abordaje integral pare la aplicación de políticas y estrategias. Partiendo de esta idea, la prevención, la reducción de la vulnerabilidad de grupos específicos ante la enfermedad, el tratamiento, el cuidado y el apoyo de quienes ya viven con VIH/SIDA y el respeto de los derechos humanos de estas personas son todos elementos que deben recibir igual atención al momento de hacer frente a la enfermedad. Estimamos que tat criterio ha quedado claramente recogido en la Declaración de Compromiso, y ello constituye uno de los logros más significativos de este período extraordinario de sesiones, toda vez que deja atrás la idea de que los países pobres o de medianos recursos debían centrarse únicamente en prevenir nuevas infecciones porque no tenían los recursos suficientes para adquirir los tratamientos disponibles y atender a sus poblaciones ya infectadas. Esta visión integral abre una puerta de la esperanza a millones de personas para quienes hasta ahora estuvo cerrada.

Señor Presidente,

En el área de prevención los esfuerzos han estado dirigidos hacia la educación formal, con particular énfasis en los adolescentes, a través de educación sexual y reproductiva. Las acciones del Estado en ésta área han sido complementadas por aquellas de la sociedad civil, particularmente las organizaciones no-gubernamentales, quienes adelantan proyectos informativos y educacionales, así como programas de apoyo a families y consejerías.

El VIH/SIDA ha tenido un impacto desproporcionado sobre las mujeres, lo cual está dando lugar a un proceso de feminización de la epidemia, por ello el control sobre las decisiones relacionadas con su sexualidad, deberá permitir a la mujer protegerse de la epidemia y constituye una estrategia de prevención en sí misma, dado que mejora y potencia la capacidad de disminuir el riesgo de transmisión vertical madre-hijo/hija.

Las poblaciones más afectadas, al igual que en otros países de la región latinoamericana, comprenden grupos tales como hombres que tienen sexo con hombre, usuarios de drogas intravenosas y trabajadoras y trabajadores sexuales, particularmente aquellos que viven en situación de pobreza. Es necesario que hacia éstos grupos se dirijan campañas de concientización y prevención, partiendo de un enfoque objetivo que reconozca sus características específicas y haga referencia a sus necesidades particulares.

Señor Presidente,

Todos los esfuerzos en las políticas para hacer frente al VIH/SIDA en Venezuela, son complementados por el reconocimiento de la protección legal de las personas que viven con VIH/SIDA, la cual ha sido reconocida por los tribunales en los ámbitos laboral, de familia, educación, salud y atención médica, acceso a tratamientos, libertad, seguridad personal y privacidad.

En éste ámbito, y en la respuesta general a la epidemia, el trabajo y la contribución de las organizaciones no-gubernamentales y de las personas que viven con VIH/SIDA, ha sido crucial. La sociedad civil organizada ha sido el gran aliado de nuestro gobierno en la lucha contra la epidemia, produciendo iniciativas creativas y directas. Esta alianza ha quedado de manifiesto en el delineamiento de la posición de Venezuela durante las negociaciones de la Declaración que será el producto de éste período extraordinario de sesiones y en la incorporación de tres representantes de organizaciones no-gubernamentales, una de ellas VIH positiva, en nuestra delegación official a esta cita.

Señor Presidente,

El apoyo a la creación del Fondo Global para la lucha contra el VIH/SIDA es otro de los logros más significativos de la Declaración de compromiso que adoptaremos en éstos tres días. Por ello, quisiéramos hacer un reconocimiento a los esfuerzos del Secretario General, Kofi Annan, por lograr el establecimiento y los recursos para tal Fondo, así como su compromiso personal con el tema del VIH/SIDA.

Estimamos que es necesario el establecimiento de criterios claros para la distribución de los recursos y la administración del Fondo. Confiamos en que el Señor Secretario General asegurará que del Fondo Global se puedan beneficiar tanto países de ingresos bajos como países de ingresos medios a través de proyectos específicos.

Señor Presidente,

No quisiéramos terminar nuestra intervención sin hacer un reconocimiento a la labor realizada por las misiones permanentes en Nueva York, quienes mostraron gran profesionalismo en una negociación que desde el principio sabíamos sería sumamente compleja. Ahora nos toca a nosotros, quienes trabajamos en el área de salud y desarrollo social, continuar poniendo en práctica acciones dirigidas a cumplir las metas establecidas en la Declaración de Compromiso.

Para concluir Señor Presidente, pareciera obvio afirmar que el VIH/SIDA time implicaciones sociales, económicas, políticas, éticas, morales y culturales. Debemos reconocer y hacer frente a los obstáculos de todo tipo que se presentan en el camino de la lucha contra esta pandemia, la cual requiere de la participación de todos y todas, porque todos y todas estamos expuestos silenciosamente a la enfermedad.

Muchas gracias Señor Presidente.