INTERVENCION DE

SU EXCELENCIA MARíA EUGENIA BRIZUELA DE AVILA

MINISTRA DE RELACIONES EXTERIORES DE

LA REPUBLICA DE EL SALVADOR

 

Señor Presidente:

1. Es motivo de gran satisfacción felicitar a Su Excelencia Señor Harri Holkeri, Ex Primer Ministro de Finlandia, por su elección para presidir las deliberaciones de¡ Quincuagésimo Quinto Periodo de Sesiones de la Asamblea General, dado que ello es fiel reflejo de las virtudes personales y de la experiencia diplomática que le caracterizan.

2. Asimismo me complace manifestar nuestras más sinceras felicitaciones a Su Excelencia, el Ministro de Relaciones Exteriores de Namibia, Señor Theo Ben Guribab, por la meritoria labor realizada en el período de sesiones anterior, y en particular, por las acciones desplegadas en la coordinación de las actividades preparatorias de la Cumbre del Milenio.

3. Especial mención merece el Secretario General, Señor Kofi Annan, por su entrega infatigable en promover el mandato de nuestra Organización, así como por su visión sobre el fortalecimiento de su labor futura, contenida en su excelente informe: Nosotros los Pueblos: la función de las Naciones Unidas en el siglo XXI"

Señor Presidente:

4. Con relación a la situación en El Salvador, el proceso de cumplimiento de los Acuerdos de Paz ha sido una labor excepcional, ardua y altamente compleja, que ha sido posible con la decidida voluntad política del Gobierno, así como por la disponibilidad del pueblo salvadoreño y de todas las fuerzas políticas del país, esfuerzos nacionales que han contado con la apreciada colaboración de la comunidad internacional, en particular del grupo de países amigos que siempre estuvieron cerca de nosotros y de las Naciones Unidas, cuya labor de verificación contribuyó a que los salvadoreños hayamos logrado edificar la paz y alcanzar la reconciliación nacional.

5, Ahora nos encontramos en una nueva etapa de nuestra historia en la que imperan las libertades políticas y económicas, constituyendo la continuidad de un proceso más amplio y profundo, que requiere del concurso y la participación de todos los sectores nacionales y del renovado apoyo de la comunidad internacional para consolidar los progresos alcanzados y avanzar hacia formas más humanas y solidarias de convivencia, en el marco que la misma institucionalidad y gobernabilidad democrática nos impone.

6. En esta etapa hemos abierto nuevas posibilidades y oportunidades para que todos los sectores del país se beneficien de una paz en democracia, asumiendo conjuntamente el reto de continuar trabajando para disminuir las disparidades existentes en la sociedad, particularmente las económicas y sociales.

7. En esa orientación, la pobreza en sus diferentes manifestaciones, se han constituido hoy y siempre, en un problema de carácter estructural, del que no es ajeno ningún país del mundo, y al cual en nuestro caso, le estamos otorgando una atención prioritaria, no sólo para evitar que estos fenómenos atenten contra nuestra incipiente democracia que tanto dolor y sangre le ha costado a nuestro pueblo, sino para darle a ésta la debida sustentación y contenido social.

8. Es en función de ello, que el Presidente de El Salvador, Francisco Flores ha centrado su Plan de Gobierno en lograr incrementar los niveles de bienestar y progreso de todos los salvadoreños, concentrando su atención en los sectores más vulnerables y desposeídos para mejorar su calidad de vida, mediante una política de generación de empleo y oportunidades de trabajo a través del incremento de la productividad, la promoción de¡ comercio y el fomento de las inversiones bajo un criterio de responsabilidad compartida.

9. Creo oportuno destacar, tal como ya lo ha expresado el Presidente Flores en este foro, que el futuro de nuestra nación está en nuestras propias manos, debiendo asumir cada individuo, cada grupo y cada sector de nuestra sociedad sus propias responsabilidades y obligaciones para superar los problemas y obstáculos que permitan promover el crecimiento y el desarrollo humano sostenible.

10. Asimismo, el Presidente Flores ha hecho énfasis en que en un mundo globalizado e interdependiente, la solidaridad y la cooperación internacional se vuelven fundamentales para complementar los esfuerzos de las naciones en desarrollo, a fin de enfrentar conjuntamente y con mayor capacidad los desafíos de carácter global, debiendo entenderse que no es en el sentido de que la comunidad internacional y en particular los países nd ustrial izados resuelvan nuestros problemas, sino más bien que contribuyan a la creación de un entorno internacional con oportunidades, incluyendo políticas de mayor apertura para el acceso a sus mercados de los productos de los países en desarrollo, a las oportunidades de inversión, a la transferencia de tecnología e información y a cumplir con los compromisos para mejorar la asistencia para el desarrollo.

11. Sabemos que tenemos una enorme y compleja tarea por delante, para la cual esperamos seguir contando con el valioso respaldo de las instituciones multilaterales y de la comunidad de naciones con la que compartimos intereses y problemas comunes, especialmente la misión colectiva de preservar y consolidar la paz después de los conflictos. Al respecto, al encontrarnos celebrando el Año Internacional para la Cultura de Paz, deseo reiterar la importancia que El Salvador asigna a la continuación de los esfuerzos orientado§ al fortalecimiento de una Cultura de Paz, especialmente en la víspera de iniciar la Década Internacional para la Cultura de Paz y No Violencia para los Niños de¡ Mundo.


Señor Presidente:

12. En Centroamérica, desde 1987, cuando se firmó el Acuerdo Procedimiento para Establecer la Paz Firme y Duradera en Ce ntroamé rica", nuestros pueblos acogieron con esperanza y apoyaron las iniciativas nacionales, regionales e internacionales para lograr la pacificación en el área, que finalmente culminaron con acuerdos específicos que permitieron finalizar con los conflictos armados en los países afectados, así como llevar a cabo profundas transformaciones políticas e institucionales, que han contribuido a mejorar las condiciones de vida de todos los pueblos de la región.

13. En ese camino, se han adoptado y puesto en práctica medidas y mecanismos, que en un sentido amplio, han permitido garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales, constituyendo la base de sustentación para que Centroamérica iniciara su vida democrática, libre de conflictos armados y con gobiernos legítimos y soberanamente electos, los cuales, en cumplimiento de sus responsabilidades históricas han i nstitucional izado y desarrollado un proceso de consultas para coordinar y armonizar esfuerzos dirigidos a superar las causas profundas de los conflictos y evitar retrocesos en los avances logrados.

14. Es importante reiterar ante este foro, que los países centroamericanos hemos reafirmado nuestros compromisos para hacer de Centroamérica una región de paz, libertad, democracia y desarrollo, y muy especialmente impulsar en forma gradual y progresiva la unión centroamericana, como el mejor camino para asegurar un futuro próspero a la región, y a la vez, fortalecer nuestra capacidad para enfrentar en mejor forma nuestros problemas, así como los nuevos desafíos derivados de la globalización e interdependencia.

15. No hay duda de que los progresos alcanzados a nivel regional para coordinar y unificar la política interna y externa de los países de la región, representa prueba fehaciente de la firme voluntad de nuestros Gobiernos por hacer prevalecer el criterio de unidad ante el divisionismo. En nuestra opinión, creemos que existen más elementos que nos unen que los que nos separan, y no tenemos duda en afirmar que en un contexto mundializado e interdependiente, la viabilidad de Centroamérica dependerá del esfuerzo conjunto por concretar un destino histórico común. Es por ello, que constituye un imperativo reencauzar nuestro proceso conforme a las exigencias, aspiraciones y necesidades de nuestro pueblo centroamericano, a través de programas concretos de beneficios directos y tangibles para nuestra gente.


Señor Presidente:

16. Permítame referirme ahora a otros temas importantes en la agenda y la realidad internacional, que son de interés para el Gobierno de El Salvador.

17. Hace unos días concluimos la Cumbre del Mílenio y podemos decir que nos sentimos esperanzados con los resultados obtenidos en las deliberaciones y que se han visto reflejados en la Declaración Final, particularmente por los compromisos asumidos para fortalecer la paz, la seguridad y el desarme, en especial la eliminación de las armas de destrucción masiva, la lucha contra la delincuencia transnacional en todas sus dimensiones, incluyendo el problema global de las drogas y sus delitos conexos, el tráfico ¡lícito de armas pequeñas y el terrorismo internacional, entre otros.

18. Asimismo, nos sentimos esperanzados por los compromisos adoptados en un punto altamente sensible y preocupante para nuestros paises como es el tema del desarrollo y la erradicación de la pobreza y por la necesidad de que exista un sistema comercial y financiero multilateral abierto, equitativo, basado en normas, previsible y no discriminatorio, así como por los compromisos para que tenga éxito la Reunión Intergubernamental de Alto Nivel sobre Financiación para el Desarrollo.

19. Particular mención merece la decisión para reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del planeta cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día, incluyendo la reducción de¡ hambre, y el acceso a agua potable, así como a promover la igualdad de acceso a los distintos niveles de enseñanza y la igualdad de género, además de reducir la mortalidad materna y la propagación de otras enfermedades, incluyendo el SIDA y la protección de las personas vulnerables.

20. De igual manera se destacan los compromisos adquiridos para la preservación del medio ambiente y la intensificación de los esfuerzos para reducir el número y los efectos de los desastres naturales, así como aquellos contraídos en el campo de los derechos humanos, la democracia y la buena gestión de los asuntos públicos.


Señor Presidente:

21. El fortalecimiento de las Naciones Unidas, en nuestra opinión, es un tema que merece una consideración extraordinaria, en virtud de que la situación que actualmente presenta la Organización respecto al cumplimiento de su mandato, y que se ha reflejado en los últimos diez años más que en cualquier otra época de su existencia, es una crisis de confianza, credibilidad y capacidad, que ha fortalecido la convicción en la mayoría de los Estados Miembros de la necesidad impostergable de introducir cambios sustantivos en la estructura orgánica y en el proceso de toma de decisiones, conforme a las realidades que caracterizan el orden internacional actual, muy diferentes a las existentes cuando se adoptó la Carta de las Naciones Unidas.

22. La situación internacional de nuestros días es más compleja, multifacética e incierta, y en la cual se conjugan problemas y conflictos que han -estado permanentemente en la agenda internacional, con nuevos desafíos y amenazas que trascienden las fronteras nacionales, incluyendo aquellos que atentan contra la seguridad, la soberanía e independencia de los Estados, que en su conjunto justifican aún más la existencia de Naciones Unidas, así como la vigencia de sus propósitos y principios.

23. Reconocemos y celebramos los cambios introducidos en la estructura orgánica, funcional y administrativa de las Naciones Unidas orientados a mejorar su eficiencia. Sin embargo, compartimos la opinión generalizada sobre la necesidad imperativa de realizar una reforma integral, que debe ser complementada con transformaciones sustantivas en los principales órganos, no sólo para el mejor cumplimiento de su mandato, sino para que a la vez se superen las contradicciones que subyacen en las disposiciones de la Carta, que harían verdaderamente democrático y transparente el funcionamiento del sistema.

24. En primer lugar, tenemos que reconocer que desde hace muchos años se ha cuestionado el mandato deL Consejo Económico y Social, ECOSOC, razón por la cual, estimamos necesario reiniciar negociaciones que permitan adoptar medidas para revitalizar una de las funciones principales de las Naciones Unidas, como es la de promover el desarrollo económico y social, en particular otorgándole prioridad al desarrollo sostenible, con especial énfasis en el combate a la pobreza, la lucha contra las drogas y el SIDA, la protección del medio ambiente y el respeto a los derechos humanos, todo ello en concordancia con los compromisos de la Declaración del Milenio y particularmente con los objetivos que persigue la diplomacia preventiva. Con ese propósito, consideramos conveniente reexaminar la iniciativa para crear un Consejo de Seguridad Económica encargado de atender los problemas del desarrollo,

25. En segundo lugar, estimamos de trascendental importancia examinar y evaluar las funciones y poderes de la Asamblea General, dado que éste es un órgano esencial y el más representativo en la estructura de la Organización, sin embargo, sus decisiones son limitadas y no vinculantes para los Estados Miembros, por lo que se deben realizar esfuerzos orientados a robustecer y ampliar sus competencias como foro político para asegurar el verdadero papel que debe desempeñar en los asuntos mundiales, especialmente otorgándole una mayor responsabilidad en el proceso de toma de decisiones, con lo que no sólo se fortalecería la democratización y la transparencia en las acciones de la Organización, sino que se le otorgaría la legitimidad que requiere una acción colectiva.

26. Y en tercer lugar, la reforma del Consejo de Seguridad que desde nuestro punto de vista constituye uno de los desafíos más grandes para los Estados Miembros. Para mi Gobierno es objeto de preocupación, que después de siete años de negociaciones no se hayan logrado progresos en los aspectos sustantivos relativos a la categoría, el número y los privilegios de los nuevos miembros, así como sobre la cuestión del veto que actualmente es un privilegio exclusivo de los miembros permanentes.

27. Las diferencias existentes y las posiciones inflexibles son inaceptables, en tanto generan una situación, que a nuestro parecer contribuye a la falta de credibilidad y pérdida de confianza en el sistema de seguridad colectiva, siendo de urgencia inaplazable tratar de superar diferencias y otorgar concesiones mutuas que nos conduzcan a un acuerdo general, justo y equitativo para lograr el objetivo de la reforma y concretar las aspiraciones y legítimos intereses de la mayoría de países de la comunidad internacional.

28. En cuanto a El Salvador, nos adherimos a la justa demanda, tantas veces expresada en este foro, de que se aumente el número de miembros permanentes y no permanentes, que incluya a países industrial izados y en desarrollo, reflejando fielmente la configuración mundial actual y en un número que sea representativo de la actual membresía de la Organización, con igualdad de competencias, el debido respeto al principio de distribución geográfica equitativa y que el uso del privilegio del veto pueda limitarse al Capítulo VII de la Carta.


Señor Presidente:

30. Permítame pasar a referirme a otros temas importantes que forman parte de la agenda de esta Asamblea del Milenio, que tienen repercusiones en los Estados Miembros y en la paz y seguridad internacionales, así como por su gravitación en la situación presente y futura de nuestra Organización.

31. En nombre del Pueblo y Gobierno de El Salvador, damos la bienvenida a Vanuatu como nuevo Estado Miembro de las Naciones Unidas, hecho que confirma el derecho de los pueblos a estar representados en la Organización mundial y el carácter universal de la misma.


Señor Presidente:

32. La Carta de las Naciones Unidas se adoptó en nombre de los pueblos que constituyen la comunidad internacional y en consecuencia las Naciones Unidas no puede ni debería cerrar la puerta a todo pueblo que exprese soberanamente el deseo y voluntad de estar representado en la Organización Mundial.

33. Permítame referirme Señor Presidente, al caso especial que en los últimos ocho años hemos estado discutiendo en la Mesa de la Asamblea General, relativo a la necesidad de examinar la situación internacional excepcional de la República de China en Taiwán, a fin de garantizar que se respete plenamente el derecho fundamental de sus 23 millones de habitantes a participar en las actividades de las Naciones Unidas.

34. Apoyamos el establecimiento de un Grupo de Trabajo de la Asamblea General para examinar el espacio apropiado que merece en los organismos internacionales. Queremos dejar muy claro que nuestro apoyo a esta iniciativa no puede calificarse de una intervención en los asuntos internos de un Estado miembro, así como tampoco como una oposición a la reunificación pacífica del pueblo chino, sino que a reconocer el derecho a realizar la aspiración justa de una población que ejerce derechos democráticos, con la cual nos hemos relacionado desde hace más de cincuenta años.


Señor Presidente:

35. El Salvador participó con mucho interés en la Conferencia de las partes del año 2000, encargada del examen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, reconociendo que, aún cuando sus resultados no fueron los más deseados, se lograron acuerdos y decisiones que constituyen un paso alentador, en los esfuerzos para alcanzar los objetivos del régimen de desnuclearizacíón, alentando a los estados nucleares a actuar de buena fe, cumplir con sus obligaciones y responsabilidades internacionales, y continuar negociaciones que eliminen la amenaza del espectro de la Guerra Nuclear. Con esas ideas nos unimos a los miembros de la comunidad internacional que han expresado su firme apoyo a la propuesta del Secretario General, para convocar a una Conferencia Internacional para buscar formas de eliminar el peligro nuclear.

36. En relación a las armas convencionales, deseamos hacer referencia específica a las armas pequeñas y ligeras, en consideración a que El Salvador vivió la trágica experiencia de un conflicto armado en la década de los 80's, que se vio intensificado y prolongado, precisamente por el ingreso y la propagación de ese tipo de armas que ingresaron ilegalmente al país para abastecer a los grupos irregulares, pero que también llegaron a manos de otros sectores de la población, teniendo como resultado un gran número de pérdidas en vidas humanas, y el fenómeno de desplazados y refugiados de las zonas conflictivas, situación última que fue solucionada después de la firma de los Acuerdos de Paz, de 1992.

37. Las armas pequeñas y ligeras no solo inciden en los conflictos, sean internos o internacionales, sino que el tráfico se ha convertido en un peligro para la seguridad pública y para la estabilidad, así como para la democracia y la soberanía de los Estados, cuando dichas armas son utilizadas en actividades que constituyen amenazas transnacionales, como el terrorismo, tráfico de drogas, lavado de dinero y la delincuencia común y transnacional; razón por la cual, apoyamos decididamente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Tráfico ¡lícito de Armas Pequeñas que se celebrará en el año 2001.


38. En cuanto a los conflictos internos o internacionales que continúan ocupando la atención de la comunidad internacional y de nuestra organización, no podemos más que expresar nuestra preocupación y lamentar que no se hayan alcanzado acuerdos que garanticen la paz, a pesar de los esfuerzos multilaterales realizados. Exhortamos a las partes directamente interesadas en cada uno de los países en conflicto, a abandonar intereses individuales o de grupo, para que en un esfuerzo de unidad nacional, se puedan alcanzar acuerdos políticos, que hagan viable una paz duradera y permanente, conforme a las aspiraciones de los pueblos.

39. Permítame hacer referencia al caso del Medio Oriente, sobre el cual consideramos que las recientes negociaciones en Camp David son un paso importante en el difícil camino hacia la paz, pero tenemos la esperanza de que finalmente se logrará una paz firme y duradera, dentro de fronteras seguras para todos los pueblos de la región.

Señor Presidente:

40. Para finalizar, deseo enfatizar que la Cumbre y la Asamblea del Milenio constituyen un acontecimiento histórico que podría marcar el inicio de una nueva era en el orden internacional. De hecho, la Declaración del Milenio constituye un ambicioso, pero imprescindible programa para resolver colectivamente los problemas comunes. De ahí la imperiosa necesidad de que los compromisos asumidos se vuelvan una realidad y que en el corto plazo se den muestras concretas de voluntad política para llevarlos a la práctica. Los pueblos y Gobiernos del mundo en desarrollo estaremos atentos, y pondremos todos nuestros esfuerzos para cumplir a cabalidad los compromisos adoptados, los cuales desde un punto de vista realista, requieren del decidido apoyo del mundo desarrollado para concretarlos.

Muchas Gracias.