Relaciones intergeneracionales

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Informe sobre la juventud mundial 2005

E. Relaciones intergeneracionales

34. Antes de mediados del presente siglo, las personas de edad y los jóvenes representarán aproximadamente el mismo porcentaje de la población mundial. Se calcula que se duplicará la proporción de personas de más de 60 años, aumentando del 10% al 21% entre 2000 y 2050, y que disminuiría en un tercio la proporción de los menores de 14 años, del 30% al 20% (véase el gráfico 1)m. La población juvenil disminuirá del 18% al 14% de la población totaln.

35. En los países desarrollados se aprecia ya el envejecimiento de la sociedad. No obstante, el proceso se está dando con mucha mayor rapidez en los países en desarrollo y, en muchos casos, no existen la infraestructura ni las políticas necesarias para hacer frente a la situación. Actualmente seis de cada 10 personas de edad viven en países en desarrollo, pero en 2050 serán ocho de cada 10 (véase el gráfico 2). África sigue siendo la zona con la población más joven, aunque se espera que su proporción de jóvenes disminuya y se duplique probablemente la proporción de personas de edad.

36. Entre 2000 y 2050, se calcula que la esperanza de vida mundial aumentará de 65 a 74 añoso, con lo que ya no será extraño ver familias integradas por cuatro generaciones o más. Ello plantea preguntas sobre las responsabilidades de los miembros de la familia y la capacidad de los sistemas de bienestar controlados por el Gobierno, incluidas las pensiones de vejez y los servicios de salud. Aumentará en el futuro la interdependencia entre los jóvenes y las personas de edad. El progreso de la juventud será cada vez más un requisito necesario para atender a las crecientes necesidades de atención de las personas de edad y una condición para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

37. La familia sigue siendo la institución social primordial, en la que cohabitan diferentes generaciones de la sociedad. No obstante, las estructuras familiares están sufriendo cambios profundos. La familia nuclear está reemplazando a la familia extensa y aumenta el número de hogares unipersonales y de parejas no casadas. La edad a la que se contrae matrimonio por primera vez se sitúa ahora entre los 25 y 30 años, a menudo debido a la prolongación de los estudios y la incorporación más tardía al mercado de trabajo, especialmente en el caso de las jóvenes. Ello se combina con una tendencia a retrasar la maternidad y a tener menos hijos.

38. La pandemia del SIDA ha revertido la esperanza de vida en el África al sur del Sáhara a los niveles de decenios atrás. En los países más afectados de África oriental y meridional, la probabilidad de que una persona de 15 años muera antes de los 60 ha aumentado drásticamente, de un 10% a 30% a mediados de los 80 a un 30% a 60% a comienzos del nuevo mileniop. Los jóvenes se han visto especialmente afectados por las repercusiones intergeneracionales de la epidemia. La necesidad de cuidar de los parientes enfermos, de afrontar la pérdida de miembros de la familia y de cuidar de los huérfanos por causa del SIDA ha tenido amplias consecuencias en los jóvenes y les ha hecho desempeñar nuevas funciones de responsabilidad en sus familias y sus sociedades.

39. La pobreza se transmite de generación en generación; hay una diferencia entre la pobreza a lo largo de una vida, conocida también como pobreza intrageneracional, y la transmisión intergeneracional de la pobreza. La pobreza a lo largo de una vida se refiere al modo en que un niño o un joven pobre pueden convertirse en un adulto pobre, incluso más pobre; la pobreza intergeneracional se refiere a la transmisión de la pobreza a través de las generaciones. Las intervenciones en los ámbitos de la educación, la salud y el empleo pueden romper el ciclo de la pobreza y, sin ellas, la pobreza tiende a agravarse con la edad. Una perspectiva intergeneracional agrega una dimensión útil a la hora de hacer frente a la pobreza mundial. La transmisión intergeneracional de la pobreza implica tanto la esfera privada como la pública, la última, por ejemplo, al gravar los ingresos de las generaciones mayores para pagar el sistema de educación primaria. Las transferencias pueden ser tanto positivas, a través de activos monetarios y aspiraciones positivas, como negativas, por ejemplo mediante el trabajo en condiciones de servidumbre, la mala nutrición y la discriminación por razón de género. La medida en que la pobreza de los padres se transmite a los hijos depende del modo en que los recursos y la atención se distribuyen en el hogar y la sociedad.

40. La medida en que un joven depende económicamente, es independiente o en que otros dependen de él dentro del hogar puede cambiar con gran rapidez. Ello tiene consecuencias significativas para el bienestar presente y futuro, tanto para el joven como para su familia. Las altas tasas de desempleo entre los jóvenes impiden o retrasan su independencia económica con respecto a sus familias.

41. Las relaciones intergeneracionales deben considerarse también en el contexto de las tendencias culturales. En la etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, los jóvenes crean su propia identidad tomando las normas y valores culturales de sus padres y adaptándolos a la sociedad que los rodea. La globalización de los medios de difusión ha ampliado el repertorio de normas y valores con que los jóvenes crean su identidad. Cada vez más, éstos adoptan elementos de culturas de todo el mundo y los incorporan a su propia identidad, lo que puede agravar las diferencias culturales con respecto a sus padres y abuelos. La “brecha digital intergeneracional” entre los jóvenes y las generaciones anteriores contribuye también a crear esa diferencia.

42. Debe prestarse una mayor atención a las consecuencias socioeconómicas del envejecimiento de las sociedades. Hay razones para promover una doble estrategia: en primer lugar, invertir en el ciclo vital individual, lo que comprende políticas y programas adaptados a cada edad que promuevan la flexibilidad en el puesto de trabajo, el aprendizaje permanente y estilos de vida saludables, especialmente durante los períodos de transición, como el de la juventud a la edad adulta, el de formación de la familia o el de la madurez a la vejez; y en segundo lugar, fortalecer el entorno social de la familia, el vecindario y la comunidad.

Footnotes:

m. Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision Highlights (Nueva York, 2003).
n. Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision, vol. II: Sex and Age (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 03.XIII.7).
o. Véase Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision, vol. I: Comprehensive Tables (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: 03.XIII.6).
p. Véase Organización Mundial de la Salud, Informe sobre la salud en el mundo 2004: Cambiemos el rumbo de la historia (Ginebra, 2004).