El hambre y la pobreza

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Jóvenes en las Naciones Unidas: El Programa de Acción Mundial para los Jóvenes: El hambre y la pobreza (A/RES/50/81)
C. El hambre y la pobreza

40. Más de 1.000 millones de personas viven hoy día en condiciones inaceptables de pobreza, principalmente en países en desarrollo y, sobre todo, en las zonas rurales de los países de bajos ingresos de Asia y el Pacífico, África, América Latina y el Caribe y los países menos adelantados. La pobreza se manifiesta de diversos modos: falta de ingresos y recursos productivos suficientes para asegurar formas de subsistencia sostenibles; hambre y malnutrición; mala salud; acceso limitado o falta de acceso a la educación y otros servicios básicos; aumento de la morbilidad y de la mortalidad debida a enfermedades; falta de vivienda o vivienda inadecuada; inseguridad del entorno y discriminación y marginalización social; asimismo se caracteriza por la falta de participación en la adopción de decisiones y en la vida civil y sociocultural. La pobreza está vinculada de manera inseparable a la falta de acceso o de control de los recursos; entre esos recursos figuran la tierra, los conocimientos, el capital y las relaciones sociales. Sin esos recursos, las personas tienen un acceso limitado a las instituciones, los mercados, el empleo y los servicios públicos. Los jóvenes son particularmente vulnerables a esta situación. Por esa razón, es preciso adoptar medidas concretas para hacer frente a una situación en que la pobreza se concentra especialmente entre los jóvenes y las mujeres.

41. El hambre y la malnutrición siguen figurando entre las amenazas más graves y difíciles de superar que pesan sobre la humanidad, y frecuentemente impiden a los jóvenes y niños participar en la sociedad. El hambre se debe a muchos factores: mala gestión de la producción y la distribución, malas condiciones de acceso, repartición desigual de los recursos financieros, explotación irracional de los recursos naturales, modalidades insostenibles de consumo, contaminación ambiental, desastres naturales y ocasionados por el hombre, conflictos entre sistemas de producción tradicionales y modernos, crecimiento demográfico irracional y conflictos armados. Propuestas de acción

1. Aumentar la rentabilidad de la agricultura y el atractivo de la vida en zonas agrícolas

42. Los gobiernos deberían mejorar los servicios culturales y educativos y establecer otros incentivos para hacer que las zonas rurales resulten más atractivas para los jóvenes. Se deberían establecer programas agrícolas experimentales dirigidos a los jóvenes y ampliar los servicios de extensión para mantener las mejoras de la producción y la comercialización agrícola.

43. Los gobiernos locales y nacionales, en cooperación con las organizaciones juveniles, deberían organizar actividades culturales para propiciar los intercambios entre jóvenes del campo y de la ciudad. Se debería dar asistencia y aliento a las organizaciones juveniles para que organizaran convenciones y reuniones en las zonas rurales, poniendo especial énfasis en granjearse la cooperación de las poblaciones rurales, incluidos los jóvenes.

2. Formación especializada que permita a los jóvenes generar ingresos

44. Los gobiernos, en cooperación con las organizaciones juveniles, deberían preparar programas de formación para los jóvenes destinados a mejorar los sistemas de producción y comercialización agrícola. La formación se debería basar en las necesidades económicas de las zonas rurales y en las necesidades de los jóvenes que viven en esas zonas en cuanto a desarrollo de la producción y logro de la seguridad alimentaria. En los programas se debería prestar atención a las mujeres jóvenes, la retención de los jóvenes en las zonas rurales, los jóvenes discapacitados, refugiados y migrantes, las personas desplazadas y los niños de la calle, los jóvenes indígenas, los jóvenes que regresan del servicio militar y los jóvenes que viven en zonas de conflictos resueltos.

3. Donación de tierras a los jóvenes con necesidades especiales

45. Los gobiernos deberían hacer donaciones de tierras a los jóvenes y a las organizaciones juveniles, acompañadas de asistencia financiera y técnica y de capacitación. Se invita a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y a la Organización Internacional del Trabajo a que obtengan y distribuyan información sobre la experiencia nacional en materia de programas de donaciones de tierras y asentamientos que puedan utilizar los gobiernos.

46. Se insta a los gobiernos a que, en la medida que sea compatible con sus planes de desarrollo rural y con la asistencia, según convenga, de las organizaciones internacionales, trabajen juntamente con organizaciones juveniles voluntarias en proyectos destinados a mantener y mejorar el medio ambiente rural y urbano.

4. Cooperación entre la juventud urbana y rural en la producción y distribución de alimentos

47. Las organizaciones no gubernamentales deberían organizar grupos de comercialización directa, incluidas las cooperativas de producción y distribución, para mejorar los actuales sistemas de comercialización y asegurar el acceso a ellos de los jóvenes agricultores. El objetivo de esos grupos debería ser reducir la escasez de alimentos y las pérdidas ocasionadas por fallas en el sistema de almacenamiento y transporte de alimentos a los mercados.


Informe sobre la juventud mundial 2005

1. Pobreza

11. Se calcula que, en la actualidad, casi 209 millones de jóvenes, es decir, el 18% del total, vive con menos de un dólar al día y 515 millones, es decir, casi el 45%, con menos de dos dólares al día. El Asia meridional cuenta con el mayor número de jóvenes por debajo de ambos umbrales de pobreza, seguida del África subsahariana. Utilizando otro indicador, estas regiones también cuentan con las mayores concentraciones de jóvenes desnutridos3.

Cuadro 1
Estimaciones del número de jóvenes de entre 15 y 24 años en situación de pobreza, 2005, en millones
RegiónMenos de $1/díaMenos de $2/día Desnutridos
Asia meridional 84.1 206.1 57.8
África subsahariana 60.7 102.1 39.9
Asia oriental y el Pacífico 46.5 150.5 38.6
América Latina y el Caribe11.1 27.2 10.8
Oriente Medio y África septentrional 2.0 12.1 7.1
Europa y Asia central4.1 18.2 5.8
Total mundial* 208.6 515.1 160.1
Fuente: R. Curtain, Youth in Extreme Poverty: Dimensions and Policy Iimplications with Particular focus on South East Asia (Melbourne, 2004); véase también la nota 3.
* El total no refleja exactamente el total de las regiones debido al redondeo.

12. Como los grupos de edad coinciden parcialmente y los niños se convertirán pronto en jóvenes, vale la pena estudiar también los indicadores de la pobreza infantil. Se ha sostenido que no es suficiente basar las estimaciones de la pobreza infantil en los ingresos, los gastos o las pautas de consumo de las unidades familiares. Además, se suele convenir en que la pobreza también se caracteriza por un acceso limitado a los servicios públicos, como el suministro de agua potable, las carreteras, la asistencia sanitaria y la educación. Por consiguiente, sobre la base de una serie de indicadores de la insatisfacción grave de las necesidades humanas básicas, se ha derivado una medida alternativa de la pobreza infantil4. Aunque se concibiese para medir la pobreza de los niños hasta los 18 años, también sirve para medir la pobreza juvenil.

13. Utilizando ese conjunto de indicadores, se calcula que más de un tercio de todos los niños de los países en desarrollo viven en condiciones de pobreza absoluta. El África subsahariana cuenta con el índice más alto, el 65% ó 207 millones de niños, y el Asia meridional con el 59% ó 330 millones de niños. Los índices más bajos se dan en América Latina y el Caribe y en el Asia oriental y el Pacífico, con el 17% y el 7%, respectivamente. Los niños rurales tienen unos niveles de pobreza significativamente superiores a los de los niños urbanos, con tasas de pobreza absoluta del 70% o un índice superior en el África subsahariana rural y el Asia meridional rural. La privación grave de vivienda e instalaciones sanitarias es el problema que afecta a la mayor parte de los niños del mundo en desarrollo, especialmente en las zonas rurales5.

14. En los países en desarrollo, la pobreza se concentra en las zonas rurales, especialmente entre los pequeños agricultores y las familias sin tierra. A su vez, gran parte de la pobreza urbana es consecuencia de la privación rural y el deterioro económico rural, que genera una penosa migración económica a las ciudades. En el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes se hacía mucho hincapié en el desarrollo rural. Las iniciativas se centraron en convertir la agricultura en una actividad más gratificante y en aumentar el atractivo de la vida en las zonas rurales. Es necesario que las iniciativas de reducción de la pobreza cuenten con una estrategia explícita de crecimiento agrícola. Sin embargo, en los 10 últimos años los recursos nacionales e internacionales dedicados al desarrollo agrícola y rural de los países en desarrollo han disminuido radicalmente6.

15. Hay un mayor reconocimiento de que invertir en la juventud puede beneficiar a las iniciativas de reducción de la pobreza. Cada vez se consulta más a los jóvenes al redactar los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza y cada vez se los identifica más como un grupo importante afectado por la pobreza. De los 31 documentos de estrategia de lucha contra la pobreza finalizados entre mayo de 2002 y septiembre de 2003 en 17 se presta una gran atención a la juventud en sus planes de acción, que se centran fundamentalmente en la educación y el empleo. A pesar de esta tendencia positiva, en sólo seis de esos documentos se ha señalado específicamente a la juventud como grupo afectado por la pobreza y en sólo el 16% de ellos se considera que los jóvenes necesitan intervenciones integradas.

16. Aunque estos cambios sean positivos, la mayoría de las iniciativas de reducción de la pobreza sigue sin integrar plenamente las cuestiones relacionadas con la pobreza juvenil en las estrategias nacionales de crecimiento que prevén el desarrollo de la infraestructura y modificaciones de la política agraria que apuntan a los pobres. Se debería integrar a la juventud en las estrategias de reducción de la pobreza, haciendo hincapié en la importancia de la reducción de la pobreza entre los jóvenes para el desarrollo socioeconómico de los países. Se debería consultar a los jóvenes en el proceso de formulación de las políticas. Dicho planteamiento integrado debería comprender todas las cuestiones prioritarias del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes que tengan relación con la situación nacional.

17. La juventud rural debería estar entre los principales destinatarios de las intervenciones para reducir la pobreza, frenando de este modo la actual migración en gran escala de jóvenes a las zonas urbanas. Se deberían aplicar los compromisos del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes en este sentido, con el apoyo de programas de crédito agrícola para los jóvenes, cuya capacidad puede ampliarse con programas educativos específicos centrados en las necesidades de la juventud rural. No obstante, tales iniciativas no pueden prosperar plenamente sin la transformación estructural de la agricultura a nivel mundial, con inclusión del acceso a los mercados y el intercambio de nuevas tecnologías.

18. Es necesaria una mayor investigación cuantitativa y cualitativa sobre la reducción de la pobreza entre la juventud. Sigue siendo difícil realizar un análisis exhaustivo de las características concretas de la pobreza juvenil, debido a la falta de datos desglosados por edades, y la mayoría de las investigaciones sobre la pobreza no se centra específicamente en los jóvenes. Es trascendental reconocer las necesidades de la juventud, efectuar investigaciones al respecto y consultar a los jóvenes como requisitos previos para su inclusión en las estrategias nacionales contra la pobreza. Los temas de investigación propuestos son: la recopilación de datos longitudinales sobre la juventud afectada por la pobreza, la función de la juventud en la transmisión intergeneracional de la pobreza, las características de la transición de la escuela al mundo laboral, la recopilación de información longitudinal sobre las experiencias de los jóvenes en el mercado laboral, el grado y la naturaleza de la participación de los jóvenes en el sector no estructurado y en el subempleo y la posibilidad de que los gobiernos faciliten el empleo de los jóvenes.

Footnotes:

3. Ambos umbrales de la pobreza en función de los ingresos se calculan a partir de los datos de los Indicadores del desarrollo mundial 2004 relativos a la proporción de personas en cada país por debajo del umbral internacional de pobreza (estimaciones de población de las Naciones Unidas). Las estimaciones sobre el número de jóvenes se basan en las cifras sobre la nutrición del Informe sobre desarrollo humano 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, cuadro 7, y las estimaciones de población de las Naciones Unidas. Véase Curtain, R., Youth in extreme poverty: dimensions and policy implications with particular focus on South-East Asia, documento elaborado como aportación al Informe sobre la juventud mundial 2005, disponible en www.un.org/esa/socdev/unyin/workshops/main.htm.
4. D. Gordon, S. Nandy, C. Pantazis, S. Pemberton y P. Townsend, Child Poverty in the Developing World (Bristol, The Policy Press, 2003).
5. Ibíd. La privación grave se define como aquellas circunstancias que es muy probable que tengan unas consecuencias adversas graves para la salud, el bienestar y el desarrollo de los niños. Las privaciones graves tienen una relación causal con unos “pobres” resultados en materia de desarrollo a corto y largo plazo. Los indicadores de la privación grave se elaboran en relación con la falta de alimentos, agua, instalaciones sanitarias, servicios de salud, vivienda, educación, información y acceso a los servicios básicos. Un niño vive en condiciones de pobreza absoluta sólo si sufre dos o más privaciones graves de las cosas que se requieren para satisfacer las necesidades humanas básicas.
6. Véase FAO, FIDA, PMA, La reducción de la pobreza y el hambre: la función fundamental de la financiación de la alimentación, la agricultura y el desarrollo rural (Roma, 2002); N. Majid, Reaching Millennium Goals: How Well Does Agricultural Productivity Growth Reduce Poverty? (Ginebra, OIT, 2004).