- Sepan lo que los gobiernos se comprometieron a hacer, en el año 1995: El Programa de Acción Mundial para los Jóvenes: Salud (A/RES/50/81)
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Sepan lo que los gobiernos se comprometieron a hacer, en el año 1995: El Programa de Acción Mundial para los Jóvenes: Salud (A/RES/50/81)
D. Salud
48. En algunas partes del mundo, el estado de salud de los jóvenes es deficiente como resultado de condiciones sociales, entre las que figuran factores tales como las actitudes y las prácticas tradicionales nocivas y, en algunos casos, sus propias acciones. La mala salud se debe muchas veces a la falta de un medio saludable y de sistemas de apoyo para promover conductas saludables en la vida diaria, a la falta de información y a servicios de salud insuficientes o inadecuados. Los problemas son, entre otros, la falta de un medio seguro e higiénico, la malnutrición, el riesgo de contraer enfermedades parasitarias y enfermedades transmitidas por el agua, el creciente consumo de tabaco, alcohol y drogas, los riesgos innecesarios y la actividad destructiva, que resulta en lesiones no intencionales.
49. Se ha prestado en general poca atención a las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva. En muchos países no hay información ni servicios a disposición de los adolescentes para ayudarles a comprender su sexualidad, inclusive la salud sexual y reproductiva y para protegerlos contra los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas la infección por el VIH y el SIDA. Propuestas de acción
1. Prestación de servicios básicos de salud
50. Todos los jóvenes deberían tener acceso a servicios básicos de salud, en interés de todos y de la sociedad en general. Cada gobierno tiene la responsabilidad ineludible de promover la toma de conciencia del público y de movilizar los recursos y canales necesarios. Esas medidas deberían estar apoyadas por un contexto económico favorable y por la cooperación internacional.
51. Deberían acelerarse los esfuerzos para alcanzar los objetivos de las estrategias nacionales de salud para todos, basados en la igualdad y la justicia social, de conformidad con la Declaración de Alma Ata adoptada el 12 de septiembre de 1978 por la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud8, estableciendo o actualizando planes o programas nacionales de acción para garantizar el acceso universal y no discriminatorio a los servicios básicos de salud, inclusive el saneamiento y el agua potable, así como los esfuerzos encaminados a proteger la salud y a promover los programas de educación nutricional y de salud preventiva.
52. Debería darse apoyo a una acción mundial más enérgica y mejor coordinada contra las principales enfermedades que cobran un alto número de vidas humanas, como el paludismo, la tuberculosis, el cólera, la fiebre tifoidea y el VIH/SIDA; en este contexto, debería mantenerse el apoyo al programa conjunto y copatrocinado por las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. 53. La mala salud se debe con frecuencia a la falta de información y a la falta de servicios de salud para los jóvenes, principalmente en los países en desarrollo. Los problemas resultantes son, entre otros, las enfermedades de transmisión sexual, incluida la infección por el VIH; los embarazos precoces; la falta de higiene y saneamiento que lleva a la aparición de infecciones, infestaciones y diarrea; enfermedades genéticas y congénitas; enfermedades psicológicas y mentales; uso indebido de estupefacientes y sustancias sicotrópicas; abuso del alcohol y del tabaco; conducta injustificadamente arriesgada y actividad destructiva que se traduce en lesiones no intencionales; malnutrición, y poco espaciamiento entre los nacimientos.
2. Desarrollo de la educación sanitaria
54. Los gobiernos deberían incluir en los programas de las escuelas primarias y secundarias programas que se centraran en el conocimiento y las prácticas sanitarias básicas. Se debería prestar particular atención a la comprensión de las necesidades básicas de higiene y a la necesidad de conseguir y conservar un entorno sano. Esos programas se prepararían teniendo plenamente en cuenta las necesidades y prioridades de los jóvenes y con su participación.
55. Se debería estimular la cooperación entre los gobiernos y las instituciones educativas y sanitarias a fin de promover la responsabilidad personal de un estilo de vida sano y proporcionar los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para adoptarlo, incluida la enseñanza de las consecuencias jurídicas, sociales y sanitarias de comportamientos que crean riesgos para la salud.
3. Promoción de servicios de salud, incluida la salud sexual y reproductiva, y desarrollo de programas adecuados de educación en esas esferas
56. Con la participación de organizaciones juveniles y otras organizaciones, los gobiernos deberían velar por la aplicación de los compromisos asumidos en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo 3/, tal como figuran en el informe de esa Conferencia, en la Declaración de Copenhague y el Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social 4/ y en la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer 5/, así como en los instrumentos pertinentes sobre derechos humanos, para satisfacer las necesidades de los jóvenes en materia de salud. El Fondo de Población y otras organizaciones competentes de las Naciones Unidas deberían seguir tomando medidas eficaces en relación con estas cuestiones. Los servicios de salud reproductiva existentes no han tenido generalmente en cuenta las necesidades en materia de salud reproductiva de los adolescentes considerados como grupo. La respuesta de la sociedad a las necesidades de los adolescentes en materia de salud reproductiva debería basarse en información que les ayudara a alcanzar el nivel de madurez necesario para tomar decisiones responsables. En particular, se debería poner a disposición de los adolescentes servicios e información que les ayudaran a comprender su sexualidad y a protegerse contra los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo subsiguiente de esterilidad. Esto debería combinarse con la educación de los jóvenes en lo que respecta a la libertad de decisión de las mujeres y a la responsabilidad compartida con las mujeres en cuestiones de sexualidad y reproducción. Todo esto tiene una importancia muy particular para la salud de las mujeres jóvenes y de sus hijos, para la libertad de decisión de las mujeres y, en muchos países, para los esfuerzos encaminados a reducir el crecimiento de la población. En el caso de las mujeres muy jóvenes la maternidad entraña un riesgo de muerte de la madre muy superior al promedio y los hijos de madres jóvenes tienen niveles más elevados de morbilidad y mortalidad. La maternidad prematura sigue siendo un impedimento para la mejora de la situación de la mujer en materia educativa, económica, y social en todas partes del mundo. En el caso de las jóvenes en general, el matrimonio y la maternidad prematuros pueden menoscabar gravemente sus oportunidades de educación y empleo y es probable que tengan repercusiones negativas a largo plazo sobre su calidad de su vida y la de sus hijos.
57. Los gobiernos deberían crear servicios completos de salud sexual y reproductiva y proporcionar a los jóvenes acceso a esos servicios, inclusive, y en particular, la educación y los servicios de familia, de conformidad con los resultados de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Cumbre Mundial de Desarrollo Social y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Se debería alentar al Fondo de Población de las Naciones Unidas y a otras organizaciones competentes de las Naciones Unidas a que sigan asignando alta prioridad a la promoción de la salud reproductiva de los adolescentes.
4. La infección por el VIH y el SIDA entre los jóvenes
58. Los gobiernos deberían establecer servicios de atención primaria de salud de alta calidad accesibles y de costo razonable y que incluyeran la atención de la salud sexual y reproductiva, así como programas de educación para los jóvenes, incluidos programas relativos a las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA. Deberían continuar los esfuerzos de cooperación internacional y los esfuerzos colectivos a nivel mundial para la lucha contra el VIH/SIDA.
5. Promoción de prácticas adecuadas de saneamiento e higiene
59. Los gobiernos, en cooperación con las organizaciones juveniles y voluntarias, deberían promover el establecimiento de asociaciones juveniles de salud para promover programas adecuados de higiene y saneamiento.
6. Prevención entre los jóvenes de las enfermedades derivadas de prácticas nocivas para la salud
60. Los gobiernos, en cooperación con las organizaciones juveniles, deberían promover estilos de vida más sanos y, en ese contexto, estudiar la posibilidad de adoptar políticas para desalentar el uso de drogas, tabaco y alcohol, posiblemente mediante la prohibición de la publicidad del tabaco y el alcohol. También deberían establecer programas para informar a los jóvenes acerca de los efectos perjudiciales del abuso de las drogas y el alcohol, así como del tabaco.
61. Con la asistencia apropiada de los órganos y organizaciones interesadas de las Naciones Unidas se deberían crear programas para dar al personal médico, paramédico y docente, así como al personal que trabaja con los jóvenes, formación sobre cuestiones relacionadas con la salud que revisten interés particular para los jóvenes, incluidos estilos de vida sanos. Deberían promoverse las investigaciones sobre estas cuestiones, en particular la investigación sobre los efectos y el tratamiento del uso indebido de drogas y la toxicomanía. Las organizaciones juveniles deberían asociarse a esas actividades.
7. Eliminación del abuso sexual de los jóvenes
62. Como se recomendó en la Declaración y Programa de Acción de Viena 7/, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo 3/, la Cumbre Mundial de Desarrollo Social 4/ y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer 5/, y teniendo presente que las jóvenes son especialmente vulnerables, los gobiernos deberían cooperar a nivel internacional y tomar medidas eficaces, incluidas medidas preventivas concretas, para proteger a los niños, adolescentes y jóvenes contra la desatención, el abandono y todos los tipos de explotación y abuso, como el secuestro, la violación y el incesto, la pornografía, la trata de menores y los actos de pedofilia, así como contra la explotación sexual comercial resultante de la pornografía y la prostitución9. Los gobiernos deberían promulgar y hacer cumplir leyes por las que se prohíba la mutilación genital femenina dondequiera que se practique y apoyar decididamente los esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales y comunitarias y de las instituciones religiosas por eliminar esas prácticas 10.
8. Lucha contra la malnutrición entre los jóvenes
63. Los gobiernos deberían promover la preparación por particulares y organizaciones juveniles de proyectos de salud para los jóvenes que no asisten a la escuela o que han completado la enseñanza primaria, en los que se facilitaría información sobre una dieta sana. Siempre que fuera posible se debería organizar programas de almuerzos escolares, suplementos alimentarios y servicios similares, a fin de ayudar a los jóvenes a mantener una buena alimentación.
Notas (PAMJ)
8. E/ICEF/L.1387, anexo, secc. V.
9. Informe de la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo, El Cairo, 5 a 13 de septiembre de 1994 (publicación de las Naciones
Unidas, No. de venta: S.95.XIII.18), cap. I, resolución 1, anexo, párr. 6.9.
10. Ibíd., párr. 4.22.
Informe sobre la juventud mundial 2005
1. Salud
58. La salud puede definirse como un estado de bienestar físico, mental y social completo y no simplemente como la ausencia de enfermedad o dolencia. Habida cuenta de que los jóvenes son un segmento relativamente sano de la población, por lo general no se ha prestado mayor atención a su salud, salvo la reproductiva. Cuando tienen mala salud, ésta suele ser resultado de accidentes, lesiones ocasionadas por conflictos armados, actos de violencia, el uso de estupefacientes, el virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA) y la tuberculosis. Algunos jóvenes son vulnerables a la enfermedad debido a la pobreza extrema y la desnutrición. Los accidentes y las lesiones son las causas principales de la morbilidad, la mortalidad y la discapacidad entre los jóvenes.
59. El embarazo precoz, si bien ha disminuido en muchos países, sigue siendo un problema importante, sobre todo por los riesgos que entraña para la salud de la madre y el niño y por sus efectos en la educación y las perspectivas de vida de las niñas. Los partos de mujeres menores de 20 años representan el 17% de todos los partos en los países menos adelantados, lo que equivale a 14 millones de partos al año en el mundo entero23. Una de cada tres mujeres en los países en desarrollo da a luz antes de los 20 años, y lo mismo ocurre con el 55% de todas las mujeres en África occidental. El embarazo es la causa principal de mortalidad de las jóvenes que tienen entre 15 y 19 años de edad, debido principalmente a complicaciones relacionadas con el parto y los abortos practicados en condiciones de riesgo.
60. En todo el mundo, los jóvenes llegan a la pubertad a edades más tempranas y se casan más tarde. Las relaciones sexuales prematrimoniales están cada vez más generalizadas. Pese a la tendencia a aplazar el matrimonio en gran parte del mundo, aún se espera de millones de niñas que se casen y comiencen a tener hijos en la adolescencia, con frecuencia antes de que estén listas para ello. Los datos correspondientes a los últimos años del decenio de 1990 indican que, de las jóvenes activas sexualmente a los 20 años, el 51% en África y el 45% en América Latina y el Caribe habían iniciado la actividad sexual antes del matrimonio, mientras que la proporción correspondiente de hombres era del 90% en África y el 95% en América Latina y el Caribe y en muchos países desarrollados la mayoría de los hombres y las mujeres comienza la actividad sexual antes del matrimonio.
61. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, muchos de los que inician la actividad sexual a una edad temprana no saben cómo protegerse en el curso de ella. Las jóvenes no pueden convencer a su pareja de que utilicen un preservativo o tal vez teman una reacción violenta si intentan hacerlo. Anualmente, la tercera parte de los nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual que son curables (más de 100 millones) afecta a mujeres y hombres menores de 25 años. Una enfermedad de transmisión sexual no tratada aumenta considerablemente el riesgo de infección con el VIH.
62. Si bien la juventud es una etapa difícil de la vida, en caso de conflicto aumentan los riesgos inherentes a esta etapa, en particular para las jóvenes. La angustia y la depresión, las tensiones y el suicidio son aspectos perturbadores de la salud de los jóvenes, particularmente generalizados en los países asolados por la guerra, la ocupación o las sanciones. El trauma y la falta de apoyo y servicios sociales pueden afectar gravemente a los jóvenes y perjudicar su salud física y mental en forma duradera. Cuando las estructuras sociales se desmoronan ante la guerra y la inestabilidad, los adultos jóvenes suelen iniciarse en el consumo de drogas de alto riesgo o adoptar un comportamiento sexual arriesgado.
63. En los diez últimos años, en algunos países se ha avanzado considerablemente en la solución de los problemas relacionados con la salud reproductiva de los adolescentes, en particular la necesidad de proporcionar a los jóvenes información, educación y servicios que les permitan prevenir embarazos no deseados e infecciones. Con mayor frecuencia, ello es parte de una labor más amplia e integral encaminada a llegar a los jóvenes en distintas situaciones y proporcionarles los conocimientos necesarios para que se forjen su propio futuro.
64. Partiendo de la experiencia adquirida en los 10 últimos años, se ha afianzado un consenso mundial acerca de un planteamiento integral para los programas de salud de los jóvenes en que se establece un nexo entre las intervenciones de salud reproductiva y el intento de abrir a los adolescentes un abanico de posibilidades, mediante inversiones en la educación, la formación profesional y el fomento del espíritu cívico. En los planes de estudios y programas escolares destinados a los jóvenes que han abandonado la escuela es preciso introducir la educación sanitaria, en particular la preparación para la vida. Invertir en la salud, la educación y la formación profesional de los jóvenes y proporcionar a las niñas los medios necesarios para que permanezcan en la escuela, aplacen los embarazos y se casen más tarde son intervenciones fundamentales que pueden mejorar considerablemente sus posibilidades de convertirse en ciudadanos bien informados y productivos. Los programas y políticas de salud en favor de los jóvenes deben ser interdisciplinarios y no limitarse a ese sector. Es preciso intensificar la adopción de medidas encaminadas a solucionar debidamente las enormes dificultades que enfrentan los jóvenes del mundo en materia de salud.
65. El hecho de alentar la plena participación de los jóvenes en la elaboración y promoción de programas y políticas relacionados con la salud les permitirá convertirse en agentes del cambio en sus respectivas comunidades y afectará en forma positiva su vida y la de sus coetáneos. Es preciso centrarse particularmente en los jóvenes que no crecen en un entorno familiar seguro y propicio o para quienes la familia es escenario de abusos y abandono.
66. Habría que impartir una formación concreta a los trabajadores de la salud para que pudieran comunicarse mejor con los jóvenes a fin de prestarles servicios que tengan en cuenta sus necesidades y darles competencia para atender a sus preocupaciones en el ámbito de la salud. Deberían aprender a tratar problemas relacionados con el uso indebido de drogas por los jóvenes, la vacunación y la nutrición, las enfermedades crónicas, el trauma y otros problemas de salud que pueden comenzar en la juventud y afectar a su bienestar en la edad adulta.
67. Los jóvenes han pedido mayor acceso a los recursos nacionales e internacionales
a fin de crear programas educativos oficiales y oficiosos en materia de
VIH/SIDA, uso indebido de drogas, salud sexual y reproductiva y salud mental. Los
gobiernos deben facilitar a los jóvenes mayor acceso a información sobre salud,
servicios de salud en general y servicios de salud sexual y reproductiva.
Footnotes:
23. UNFPA, Estado de la población mundial (Nueva York, 2004).
