- Informe sobre la juventud mundial 2003: Ch.14 - Los jóvenes y los conflictos
- Informe sobre la juventud mundial 2005: Los jóvenes y los conflictos
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Informe sobre la juventud mundial 2005
D. Los jóvenes y los conflictos
26. La paz y la seguridad son requisitos previos para alcanzar los objetivos del Programa de Acción Mundial para los Jóvenes. Una preocupación inmediata es la protección de los jóvenes vulnerables en situaciones de conflicto armado. Durante el último decenio un número sin precedentes de jóvenes se ha visto involucrado en conflictos armados, trátese de víctimas o de perpetradores. Actualmente, se calcula que hay 300.000 niños y jóvenes combatientes implicados activamente en conflictos armadosk.
27. Durante el pasado decenio se elaboró un marco jurídico general para la protección de la juventud. Sin embargo, dicho marco sólo se aplica a los jóvenes menores de 18 añosl. La Convención sobre los Derechos del Niño sienta la base jurídica para garantizar los derechos de los niños. La Declaración Mundial sobre la supervivencia, la protección y el desarrollo del niño, aprobada en 1990, tiene como objetivo “proteger a los niños del flagelo de la guerra y adoptar medidas para impedir la aparición de nuevos conflictos armados a fin de dar a los niños de todo el mundo un futuro pacífico y seguro”. La comunidad internacional ha fijado un nuevo programa de acción para proteger a los niños en situaciones de conflicto armado. Se han elaborado varios instrumentos internacionales nuevos, como el Convenio No. 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño. En ambos documentos se prohíbe el reclutamiento forzoso y obligatorio de niños y jóvenes menores de 18 años en situaciones de conflicto.
28. Queda por decidir si los progresos logrados durante el último decenio en el establecimiento de un marco jurídico internacional para la protección de los menores en conflictos armados han contribuido a que las partes contendientes estén más dispuestas a proteger a los niños y los jóvenes. La experiencia de algunos países en conflicto no da motivos para confiar en que los logros en los ámbitos político, jurídico y normativo a nivel internacional se hayan traducido en hechos sobre el terreno. No obstante, se pueden formular varias recomendaciones a partir de algunas experiencias importantes de programas que se ocupan de los jóvenes en conflictos armados.
29. Es fundamental reunir y conservar información sobre los modos eficaces de responder a las necesidades especiales que tienen los jóvenes en los conflictos armados. Si se comparte esa información con la comunidad internacional de una manera accesible y estructurada, se sabrá mejor cómo intervenir lo antes posible para salvar vidas. Hay que prestar una atención especial a diferentes enfoques para la reinserción de las víctimas y los perpetradores.
30. En la elaboración de programas de desarme, desmovilización y reinserción se deben contemplar modos de adaptarlos a las necesidades especiales de los jóvenes, en particular por lo que respecta a la información concreta sobre procesos de desarme, desmovilización y reinserción dirigidos a jóvenes soldados y su acceso a dichos procesos; la capacitación en los campamentos de desmovilización para jóvenes soldados; y el seguimiento de los ex jóvenes soldados que se han reintegrado en sus comunidades de origen. La evaluación y la programación especial para los jóvenes deben incorporar una perspectiva de género.
31. Con medidas encaminadas a enseñar cómo prevenir crisis y consolidar la paz se contribuiría a evitar conflictos violentos y armados. Este planteamiento se basa en la conciencia cada vez mayor de que los jóvenes son agentes de paz dinámicos y de que, en lugar de ser parte del “problema”, deberían convertirse en parte de la solución. La perspectiva hace hincapié en el papel de los jóvenes como forjadores de la paz y les permite contribuir a mantenerla, en vez de responder de manera violenta e intensificar el conflicto.
32. Las cuestiones relativas a la situación de los jóvenes y antiguos los ex niños soldados deberían incorporarse a las negociaciones de paz y a los programas que tienen como objetivo reintegrarlos en la sociedad. La participación de los jóvenes contribuye a forjar una democracia participativa y a lograr mejores resultados en las actividades de desarme, desmovilización y reinserción.
33. En circunstancias que presentan pocas posibilidades de empleo atractivas, los
conflictos armados han ofrecido a menudo a los jóvenes un medio de obtener ingresos.
Si se facilitan oportunidades reales de trabajo digno, disminuirá el riesgo de
que se reclute a los jóvenes o que éstos se enrolen voluntariamente en fuerzas
hostiles. Después de los conflictos, las políticas que hacen hincapié en estrategias
para el empleo de los jóvenes no sólo ayudan a procurarles medios de vida dignos,
sino que también disuaden a los jóvenes soldados de volver a combatir en el conflicto
armado. Hay que prestar especial atención a adaptar la educación, la formación
profesional y la capacitación a las necesidades reales del mercado de trabajo de
la región al que se incorporarán los ex jóvenes soldados. En ese contexto, la capacitación
tiene que coordinarse con la creación de empleo en los sectores estructurado
y no estructurado del mercado de trabajo local.
Footnotes:
k. A/59/282.
l. En las convenciones de las Naciones Unidas sobre la protección jurídica del “niño”, el término
se refiere, en la mayoría de los casos, a todas las personas menores de 18 años. La expresión
“soldado adulto joven” se refiere a las personas de edades comprendidas entre los 18 y los 21 años.
