Situación de las personas de edad |
"Es muy posible que un día las propias personas de edad, con la fuerza dimanante del aumento de su número e influencia, obliguen a la sociedad a adoptar un concepto de la vejez positivo, activo y orientado hacia el desarrollo. La conciencia colectiva de ser anciano, como concepto socialmente unificador, puede convertirse así en un factor positivo" (Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, párr. 32).
En el Plan de Acción se examina el carácter multidimensional del envejecimiento. En él se señalan las posibilidades de las personas de edad de adoptar medidas para asegurar un enfoque del envejecimiento positivo y orientado hacia el desarrollo. También se hace referencia a la necesidad de establecer políticas y programas que reflejen las aspiraciones de las personas de edad mediante el fomento, por ejemplo, de un equilibrio entre el bienestar material y espiritual. El Plan contiene 62 recomendaciones de medidas que se han de adoptar entre otras, en las esferas de educación, empleo y seguridad de los ingresos, vivienda y el medio ambiente, salud e higiene, bienestar social y la familia. Esas recomendaciones se han expresado en términos más prácticos en los objetivos mundiales sobre el envejecimiento para el año 2001 (A/47/339, secc. III)
Entre las cuestiones sectoriales, una de las principales preocupaciones de todos los países es asegurar los medios de que las personas de edad puedan ganarse la vida y tener ingresos seguros. En muchos lugares diversos factores afectan la situación económica de las personas de edad, como la desvinculación de la fuerza de trabajo, la falta de conocimientos actualizados, la desvalorización de los ahorros y las pensiones y la pobreza de las personas de edad, la familia y la sociedad en general. En ese contexto, la situación de las mujeres de edad es motivo de especial preocupación, ya que tienden a vivir más que los hombres y tienen menos recursos que ellos y menos derechos en la sociedad.
Las sociedades preindustriales, aunque limitadas en otros sentidos, generalmente asignan a las personas de edad funciones múltiples e importantes. En las sociedades postindustriales, a medida que éstas se orientan más hacia los servicios y la información, a menudo se pueden recuperar funciones que se asemejan en la forma, aunque no en el contenido, a las que caracterizan a las sociedades tradicionales. Esas funciones pueden ser, por ejemplo, la participación en microempresas y cooperativas, las aplicaciones modernas de terapias tradicionales; la transmisión cultural en los jardines de párvulos, las escuelas y las universidades; servicios de asesoramiento y, en situaciones de conflicto, un papel activo de mediación y consejo.
Al elaborar políticas para las personas de edad, se han de tener presente su heterogeneidad y las circunstancias especiales de ciertos grupos de las personas de edad como los trabajadores migratorios, los refugiados, las personas de edad que no tienen familia, las personas de edad indigentes y las de salud precaria. Por ejemplo, las personas que están en condiciones precarias de salud exigen toda una serie de cuidados, desde la asistencia en el hogar, que permite el envejecimiento en su propio medio, hasta los cuidados en instituciones, cuando esas personas ya no pueden vivir en forma independiente.
En los preparativos para el Año, el debate y las medidas concretas esbozadas en el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento y los objetivos mundiales sobre el envejecimiento para el año 2001 pueden servir de elemento catalizador para adoptar medidas prácticas que contribuyan a la independencia, participación, cuidado, autorrealización y dignidad de las personas de edad, como se indica en los Principios.
^Return to top

|