Aumento de la sensibilización: la sociedad para todas las edades


Aumento de la sensibilización: la sociedad para todas las edades

Varios países y organizaciones han adoptado el tema escogido para 1999, "Hacia una sociedad para todas las edades", que se presta para un análisis exhaustivo de la situación de las personas de edad, al tiempo que promueve el ideal de una sociedad con cabida para todos.

El tema sociedad para todas las edades surgió del concepto de sociedad para todos. Según se indica en el marco conceptual (A/50/114):

"... podemos considerar que una sociedad para todos es una sociedad que ajusta sus estructuras y funcionamiento y sus políticas y planes a las necesidades y capacidades de todos, con lo que se aprovechan las posibilidades de todos, en beneficio de todos. Además, 'una sociedad para todas las edades' permitiría a las generaciones efectuar inversiones recíprocas y compartir los frutos de esas inversiones, guiadas por los principios gemelos de reciprocidad y equidad" (párr. 38).

Existen varias maneras de conceptualizar "una sociedad para todas las edades". En el decimosexto Congreso Mundial de Gerontología se brindará una explicación de ese concepto y se lo seguirá elaborando en la publicación de World Ageing Situation, 1997-1998. Durante 1998-1999 el Grupo de Apoyo de la Comisión de Desarrollo Social debatirá la cuestión y observará su evolución. El programa sobre el envejecimiento organizará una conferencia interregional sobre el tema en 1998 y publicará un boletín relacionado con ella en 1999.

A continuación se expone el tema de forma preliminar empleando las cuatro facetas del marco conceptual, a saber: a) la situación de las personas de edad; b) el desarrollo permanente de la persona; c) las relaciones multigeneracionales y d) la relación entre el desarrollo y el envejecimiento de la población.

Las directrices para mejorar la situación de las personas de edad se hallan bien desarrolladas y comprenden: a) los principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad, 18 en total, vinculados con la independencia, la participación, los cuidados, la autorrealización y la dignidad, cuya promoción constituye el objetivo global del Año; b) el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, cuyas 62 recomendaciones echaron las bases de las actividades sobre el envejecimiento que se centran, entre otras cosas, en la educación, la seguridad en el empleo y los ingresos, la vivienda y el medio ambiente, la salud y la higiene, el bienestar social y la familia; y c) la observación general No. 6 (1995) sobre los derechos económicos, sociales y culturales de las personas de edad, aprobada el 24 de noviembre de 1995 por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

En la observación general se señala a la atención de los Estados Miembros que en el caso de las personas de edad, a diferencia de otros grupos de población, tales como las mujeres y los niños, no existe todavía ninguna convención internacional general relacionada con sus derechos. La observación general permitirá orientar a los Estados Partes para que comprendan mejor sus obligaciones hacia las personas de edad cuando apliquen las diversas disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Aunque no contenga referencias explícitas a los derechos de las personas de edad, el Pacto consagra implícitamente el derecho a la jubilación en el artículo 9, en el que se reconoce "el derecho de toda persona a la seguridad social, incluso al seguro social".

El Plan, los Principios y la observación general brindan un marco amplio de acción en materia de envejecimiento y centran la atención en ciertos grupos que por lo general han quedado excluidos del desarrollo socioeconómico general, como las mujeres, los migrantes, los refugiados y los indígenas de edad y los "más viejos de los ancianos".

Entre las numerosas dimensiones de la "situación de las personas de edad", el concepto de envejecimiento activo y las estrategias de prestación de cuidados se perfilan como las más importantes. En la actualidad los adjetivos "activo" o "productivo" aplicados al envejecimiento tienen dos sentidos. En primer lugar, describen y respaldan la importancia de las numerosas funciones productivas que pueden tener las personas de edad en los países en desarrollo en los ámbitos social y económico y, en segundo lugar, tratan de modificar el fenómeno de que, cuando las personas de edad se retiran del sector económico estructurado en los países desarrollados, automáticamente pierden el reconocimiento oficial de que cumplen una función productiva aunque realicen trabajo no remunerado.

Los países en desarrollo necesitan asistencia técnica y financiera internacional para promover el envejecimiento activo. En el cuarto examen y evolución sobre el envejecimiento de 1996, los países en desarrollo indicaron que su principal necesidad eran los proyectos generadores de ingresos para las personas de edad. Hasta ahora, la asistencia prestada ha sido bastante limitada y se ha hecho principalmente en forma de contribuciones al Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la cuestión del envejecimiento y ha decaído hasta llegar a ser casi nula en el presente decenio. HelpAge International ha asistido a grupos u organizaciones de personas de edad en la concepción y aplicación de proyectos para que lograsen su autonomía económica. Entre otras actividades cabe citar el suministro de carpas solares de uso agrícola en Bolivia, la transmisión de habilidades tradicionales en Jamaica y los molinos para personas repatriadas en Mozambique que se utilizan para obtener ingresos.

En los países desarrollados han ido aumentando las oportunidades para que las personas de edad se mantengan activas. Por iniciativa del Japón, el grupo de los ocho países industrializados reconoció en el comunicado final de la reunión de Denver, celebrada el 22 de junio de 1997, que el envejecimiento activo es el deseo y la capacidad que muchas personas de edad tienen de seguir trabajando o realizando otras actividades socialmente productivas a una edad avanzada. El grupo señaló que deben dejarse de lado los viejos estereotipos de que las personas de edad son dependientes y debatió cómo fomentar el envejecimiento activo de sus ciudadanos de edad prestando debida atención a sus preferencias y circunstancias individuales, mediante, entre otras cosas, la eliminación de medidas que desincentivan la inserción en la fuerza laboral y la mitigación de las medidas que impiden tener un empleo a tiempo parcial y un horario flexible que existen en algunos países. El grupo abordó asimismo la transición del empleo a la jubilación, el aprendizaje permanente y las maneras de fomentar el trabajo voluntario y de apoyar los cuidados que brinda la familia.

Es evidente que convergen los criterios que se utilizan en los países en desarrollo y en los países desarrollados para tratar el envejecimiento en consonancia con el concepto de envejecimiento productivo o activo. Al respecto, el programa de las Naciones Unidas sobre el envejecimiento está estudiando la posibilidad de convocar una reunión de expertos que se aboque a la ampliación de las opciones de los trabajadores de edad. Entre ellas cabe mencionar la jubilación gradual, el trabajo a tiempo parcial y la creación de "centros de iniciativa" en comunidades locales que prestarían asistencia básica (por ejemplo, herramientas, asesoramiento en comercialización, etc.) para que las personas entradas en años o de edad más avanzada pudieran establecer empresas.

No obstante, al fomentar el envejecimiento activo, hay que escoger un camino intermedio entre dos extremos: la pasividad que excluye o el activismo que, sin quererlo, podría conducir a que se exigiera demasiado de las personas de edad.

También debe asignarse prioridad a la formulación de estrategias adecuadas de prestación de cuidados. A medida que un número cada vez mayor de mujeres engrosa el mercado laboral y aumenta la cantidad de ancianos de muy avanzada edad, declinará la oferta de personas que cuidan de ellos, aunque suba la demanda de esos servicios. Simultáneamente, los gobiernos de todas partes del mundo prefieren, tanto por razones humanitarias como financieras, que las personas de edad débiles reciban asistencia domiciliaria y no que se las interne. De este modo se va generando una tensión entre dos objetivos de política distintos: por un lado se fomenta la igualdad de oportunidades en el mercado laboral para las mujeres y, por el otro, se promueve diligentemente la participación más activa de la familia en la prestación de cuidados.

Se proyectan dos reuniones destinadas a dilucidar esas dos tendencias aparentemente opuestas y a formular orientaciones de política para la elaboración de estrategias de prestación de cuidados en el próximo decenio. En noviembre de 1997, el programa sobre el envejecimiento convocará una reunión de grupos de expertos en el Instituto Internacional sobre el Envejecimiento en Malta, en cooperación con la División para el Adelanto de la Mujer, la Alzheimers Association de los Estados Unidos y la empresa Pfizer Inc. El Comité Nacional sobre el Envejecimiento de China está estudiando la viabilidad de organizar en 1999 un simposio interregional similar sobre la prestación de cuidados por la familia y la comunidad, en cooperación con varias entidades de las Naciones Unidas.

Paralelamente, se han puesto en marcha numerosas iniciativas en los planos local y nacional. Por ejemplo, el Salmon Group auspicia la prestación de cuidados en pequeñas viviendas, centrados en las necesidades del paciente. Este Grupo nació tras celebrarse en 1993 el Año Europeo de las Personas de Edad y de Solidaridad entre Generaciones y ha ampliado sus actividades a Europa oriental. Como contribución al Año 1999, busca asociados en todo el mundo para establecer una red y debatir las innovaciones en materia de prestación de cuidados en pequeña escala, centrados en las necesidades del paciente.

Gracias a la decisión reciente de la División de Población de la Secretaría de las Naciones Unidas de desglosar los datos demográficos para las personas de 80 años y más en grupos de edad de 80-84, 85-89, 90-94, 95-99 y mayores de 100 años, para realizar las futuras proyecciones demográficas y una serie de censos en el año 2000, se reunirá información valiosa sobre las personas de edad muy avanzada o de la "cuarta edad".

En la mayoría de los países las mujeres viven bastante más años que los hombres, por lo general disponen de menos recursos y padecen más los problemas de salud propios de la edad avanzada. Por eso debe darse prioridad a las estrategias de prestación de cuidados y de seguridad de ingresos destinadas a la mujer. Simultáneamente, hay que investigar más detenidamente las causas biomédicas, sociales y culturales que determinan que la diferencia en la esperanza de vida de hombres y mujeres sea tan marcada.

En su 41º período de sesiones, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer recomendó que se incorporara la perspectiva de género en las actividades del Año y decidió examinar la situación de las mujeres de edad y la violación de sus derechos en su 42º período de sesiones y la incidencia diferencial del envejecimiento de la población en hombres y mujeres en su 43º período de sesiones. La Comisión invitó a otras entidades de las Naciones Unidas a que examinaran el mismo tema, entre ellas, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer y la División para el Adelanto de la Mujer.

El desarrollo individual permanente, el segundo criterio de análisis de la sociedad para todas las edades, es una prioridad relativamente reciente del programa de las Naciones Unidas sobre el envejecimiento. Se basa en la sencilla idea de que tanto el comportamiento individual como la política nacional que afectan a la población de diferentes edades, pero en particular a los jóvenes, modelarán la situación de las personas en su avanzada edad. El renacimiento del interés en la cuestión se explica en parte por la rapidez con que envejece la población en los países en desarrollo, un proceso que tardará sólo de 15 a 30 años, a diferencia de los 50 a 100 años que tomó en los países en desarrollo. Es importante, pues, que en el presente se centre la atención en la juventud; los jóvenes deben adquirir nuevos conocimientos, habilidades y formas de conducta si han de llegar a la vejez gozando de buena salud y de ingresos seguros, rodeados de una familia y redes sociales que los apoyen.

Los jóvenes necesitan información acerca de los efectos a largo plazo de los llamados "estilos de vida opulentos" caracterizados por el consumo de tabaco, alcohol, y los llamados "alimentos basura", el estrés y la contaminación. Según el Informe sobre la Salud en el Mundo 1997, esos estilos de vida se están enraizando en los países en desarrollo, causando un rápido aumento de las enfermedades crónicas que pueden prevenirse pero raramente curarse. La adopción de estilos de vida pocos saludables en la juventud y en la madurez puede conducir a un período prolongado de debilidad en la vejez que impondrá una pesada carga a las familias y las sociedades en materia de prestación de cuidados.

También es necesario que los jóvenes sepan que están cambiando - y tal vez debilitándose - los sistemas tradicionales de apoyo y seguridad social, en particular las redes comunitarias o familiares, y especialmente en los países en desarrollo. Paralelamente, se van erosionado los regímenes estatales de seguridad social de los países desarrollados. Es importante crearse el hábito de ahorrar mientras se trabaja, como lo recomienda el Banco Mundial en un informe de 1994 titulado Envejecimiento sin crisis. En una publicación de 1996 de la CESPAP Lifelong Preparation for Old Age in Asia and the Pacific se analizan los marcos de política que sustentan el ahorro, el acceso a la jubilación y los regímenes de seguridad social.

La niñez también guarda una relación particular con las etapas más avanzadas de la vida y se la ha denominado "la cuna de la longevidad". Se sabe hoy que la "inteligencia afectiva" se adquiere en la niñez al tiempo que se graban en el carácter la codependencia, la independencia y la interdependencia - bagaje que facilita la vida en familia, la confianza en sí mismo y el espíritu de colaboración durante todo el curso de la vida. Muchos piensan que existe un desvínculo afectivo natural entre los niños y las personas de edad, y en algunas partes se ha formado a éstos para que se conviertan en "abuelos por elección" de niños con carencias afectivas.

La capacidad de los individuos para adaptarse desde el comienzo a la longevidad dependerá de cómo perciban la vejez y de las actitudes que imperen en la sociedad. Si se considera que la vejez puede conferir sentido y orientación al desarrollo del individuo y de la sociedad, se podrá abordar con entusiasmo y confianza y podría contribuir a crear una civilización más benigna y apacible que beneficie a todos por igual, sociedad que pronto será necesaria, ya que nos acercamos con rapidez a una época en que una de cada tres personas tendrá más de 60 años de edad.

Al prolongarse la esperanza de vida, la edad madura adquiere aún mejor importancia. Brinda a los adultos la posibilidad de sopesar sus logros pasados y sus posibilidades futuras e introducir los cambios apropiados, sea respecto al estilo de vida o a las capacidades que necesitarán para seguir siendo miembros activos de la sociedad en la última etapa de sus vidas, ahora prolongada.

En la actualidad, y especialmente en los países industrializados, las exigencias del trabajo y la familia compiten por el tiempo y la atención de un adulto que trabaja, mientras que las personas jubiladas disponen de mucho tiempo libre y tienen menores responsabilidades. Tanto las sociedades como los individuos se beneficiarían si se distribuyera más uniformemente durante el curso de la vida el tiempo que se dedica a la educación, el trabajo, el ocio y el cumplimiento de las obligaciones familiares.

Se examinarán esos y otros aspectos del desarrollo individual permanente en varias reuniones que se celebrarán próximamente, entre ellas: un simposio internacional que están organizando la Universidad de Toronto y la Universidad de Bremen en Toronto, sobre la reestructuración del trabajo y del curso de la vida, que se celebrará del 7 al 9 de mayo de 1998; la Conferencia Mundial de Ministros Responsables de la Juventud, que tendrá lugar en Lisboa del 8 al 12 de agosto de 1998; y la Conferencia Internacional sobre Desarrollo, que se celebrará en Washington, D.C. en 1999.

Del examen de las relaciones multigeneracionales se deriva un tercer enfoque de la sociedad para todas las edades. Este enfoque se basa en el concepto de "interdependencia" y en la manera en que ésta puede mantenerse en la familia y en la sociedad a medida que van cambiando las proporciones de personas de edad y de jóvenes. El surgimiento de la familia de tipo pirámide invertida es una buena ilustración de este cambio. A diferencia de la antigua pirámide en la que había muchos niños y cada vez menos adultos y personas de edad, en la actualidad es posible observar la familia de tipo pirámide invertida compuesta por un hijo, dos progenitores, cuatro abuelos y, posiblemente, ocho bisabuelos.

Las consecuencias prácticas del envejecimiento de las personas y de la población se relacionan principalmente, en el caso de la familia, con la prestación de asistencia y, en el de la sociedad, con la prestación de servicios sociales y la seguridad de ingresos. Estas dos dimensiones tienen infinidad de aspectos que es necesario explorar, como el envejecimiento activo y un conjunto adecuado de servicios de asistencia, que se examinaron anteriormente. Pero el tema es aún más amplio.

Se está analizando nuevamente un concepto de ciudadanía multigeneracional en virtud del cual se invita a cada generación a que dé forma al mundo público, considerándolo como un continuo que existía antes del nacimiento de las generaciones y seguirá existiendo después de su muerte. Los legados a las generaciones futuras son una responsibilidad colectiva de los ciudadanos de hoy, trátese del capital natural (el medio ambiente), el capital físico (infraestructura, plantas y equipo), el capital financiero (ahorros), el capital social (instituciones y estructuras) o el capital cultural (los valores, principios y conceptos que se transmiten de una generación a otra).

En los números 2 y 3 de 1997 del Boletín sobre el Envejecimiento se examinarán las relaciones multigeneracionales desde varias perspectivas: equidad, intercambios, prestación de asistencia y las especiales de género, culturas autóctonas y migrantes. El Foro Internacional de Políticas sobre la Familia ha sido invitado a dirigir la preparación del Boletín y procurando obtener apoyo para establecer un inventario mundial de iniciativas multigeneracionales, con comentarios y análisis especializados, como importante contribución al Año Internacional de las Personas de Edad en 1999.

El Comité de Planificación del Desarrollo examinará el tema de las Transferencias intergeneracionales y la seguridad social en su 32º período de sesiones, que se celebrara en mayo de 1998.

La consideración del proceso del envejecimiento en su totalidad (envejecimiento y desarrollo: cuarta faceta de una sociedad para todas las edades), de conformidad con el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, requiere "un enfoque integrado en el marco de la planificación económica y social global. Si se hiciera demasiado hincapié en determinados problemas sectoriales del envejecimiento, se crearía un serio obstáculo para el enfoque coordinado necesario hacia la integración de las políticas y programas sobre el envejecimiento en el marco del desarrollo más amplio".

Un enfoque integrado, como el que se recomienda en el Plan, ha evolucionado más lentamente que los enfoques sectoriales por separado del envejecimiento (salud, vivienda, etc.). El enfoque del envejecimiento como proceso que dura toda la vida está en sus primeras etapas. En el plano macroeconómico, las preocupaciones se han concentrado principalmente en cuestiones relacionadas con los costos de la seguridad social, que normalmente se calculan en términos del aumento de la relación de dependencia de las personas de edad.

El aumento de la relación de dependencia de las personas de edad es en sí sólo uno de los diversos factores que pueden influir en la capacidad de un país de proporcionar ingresos seguros a sus ciudadanos de edad, garantizando al mismo tiempo el crecimiento económico. Un enfoque amplio y más integrado incluiría muchos otros factores, entre los que cabe mencionar:

  • Las capacidades de las cohortes mayores de 50 años y sus oportunidades de seguir trabajando, incluso a tiempo parcial;
  • Los índices de desempleo y de empleo de la mujer y la edad de ingreso en la fuerza de trabajo son factores que afectan a las relaciones generales de dependencia que, a su vez, tienen repercusiones en los ingresos y gastos nacionales;
  • La aplicación de nuevas tecnologías, que pueden aumentar la productividad individual y también los ingresos nacionales;
  • Las políticas demográficas, que podrían, por ejemplo, tener como objetivo el aumento de la población infantil mediante políticas de fomento de la natalidad, o de la población adulta mediante políticas de fomento de la inmigración;
  • La inversión internacional en países jóvenes, que podría generar simultáneamente empleos para los jóvenes e ingresos para los jubilados;
  • Los gastos militares, y la medida en que los gastos de "seguridad externa" puedan convertirse en gastos de "seguridad social".

El envejecimiento de la población da lugar también a un cambio en las modalidades de producción y consumo, ahorro e inversión, y pone de relieve la necesidad de un diseño universal, un entorno construido que facilite el desplazamiento de las personas de edad que, a veces, pueden tener dificultades para realizar las actividades de la vida cotidiana.

Es necesario elaborar estrategias para apoyar este criterio integrador. Entre ellas figuraría la incorporación de las personas de edad en actividades de seguimiento de las principales conferencias de las Naciones Unidas celebradas durante el decenio de 1990 (en materia de desarrollo social, población, la mujer y la vivienda). Los progresos en esta esfera contribuirían a la consecución del objetivo mundial No. 2 establecido para el año 2001, que tiene por finalidad crear apoyo para integrar el envejecimiento en los planes y programas nacionales e internacionales de desarrollo (véase A/47/339, secc. III).

Notes:

  • Official Records of the Economic and Social Council, 1997, Supplement No. 2 (E/1996/22), annex IV.
  • Resolution 2200 A (XXI), annex.
  • E/CN.5/1997/4, para. 79.
  • Official Records of the Economic and Social Council, 1997, Supplement No. 7 (E/1997/27), chap. I, sect. C, resolution 41/2.
  • Report of the World Assembly on Ageing, Vienna, 26 July-6 August 1982 (United Nations publication, Sales No. E.82.I.16), chap. VI, sect. A, para. 49.

 

 

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