Desarrollo permanente de las personas

"El envejecimiento es un proceso que dura toda la vida y deberá reconocerse como tal. La preparación de toda la población para las etapas posteriores de la vida deberá ser parte integrante de las políticas sociales y abarcar factores físicos, sicológicos, culturales, religiosos, espirituales, económicos, de salud y de otra índole" (Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, párr. 25 i)).

En un sentido estricto envejecer significa convertirse en persona de edad. También puede significar un crecimiento y desarrollo permanentes de carácter físico, económico, psicológico, cultural, espiritual y de otra índole. La esperanza de una participación activa en los últimos años puede influir positivamente en las elecciones de desarrollo personal que se hicieron en años anteriores.

El desarrollo de las personas durante las diferentes etapas del ciclo biológico exige iniciativa por parte de éstas y un ambiente propicio. El desarrollo de las personas se puede considerar un proceso de interacción entre la persona y la sociedad, que puede ser mutuamente beneficioso. En el plano personal, ello significa realizar un esfuerzo consciente para combinar la independencia de la persona con su participación y contribución procurando al mismo tiempo la autorrealización mediante la educación permanente, el aumento de los conocimientos y un modo de vida sano. Por su parte, la sociedad debe asignar la misma importancia a los problemas que se plantean en cada una de las etapas del ciclo biológico.

Los logros y la preparación para la vida cotidiana que se van acumulando en las primeras etapas pueden compensar en gran medida algunas de las limitaciones, principalmente físicas, que experimentan las personas de edad. El apoyo que puedan prestar la familia, la comunidad y la sociedad en general puede contribuir a mitigar esas limitaciones.

Cuando la mayoría de las personas pueden evolucionar permanentemente, la población que envejece puede llegar a la madurez no sólo en términos demográficos sino también intelectuales y emocionales. Ello ayudaría a asegurar, entre otras cosas, que los años que se agregan a la vida se caracterizan por un espíritu animoso y una orientación hacia nuevas metas tanto en el plano individual como en el colectivo.