****************************************************************************** Este documento ha sido publicado en linea por el Departamento de Coordinacio'n de Poli'ticas y de Desarrollo Sostenible (DCPDS) de las Naciones Unidas. Se alienta la reproduccio'n y divulgacio'n de este documento en formato electro'nico y/o impreso, reconociendo previamente el papel de las Naciones Unidas en permitirlo. ****************************************************************************** NACIONES UNIDAS CUARTA CONFERENCIA MUNDIAL Distr. SOBRE LA MUJER GENERAL A/CONF.177/20/Add.1 Beijing, China 27 de octubre de 1995 4 a 15 de septiembre de 1995 ESPAN~OL ORIGINAL: CHINO/FRANCE'S / INGLE'S INFORME DE LA CUARTA CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER* (Beijing, 4 a 15 de septiembre de 1995) * En el presente documento figuran los anexos I a IV del informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. El informe completo aparecera' como publicacio'n de las Naciones Unidas para la venta. Adicio'n I'NDICE Anexos Pa'gina I. LISTA DE DOCUMENTOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2 II. DECLARACIONES INTRODUCTORIAS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 III. DECLARACIONES DE CLAUSURA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .35 IV. DECLARACIO'N DE LA PRESIDENTA DE LA CONFERENCIA SOBRE LA INTERPRETACIO'N MA'S GENERALIZADA DEL TERMINO "GENERO" . . . . . . . . 47 Anexo I LISTA DE DOCUMENTOS Signatura Ti'tulo o descripcio'n A/CONF.177/1 Programa provisional A/CONF.177/2 Reglamento provisional: nota de la Secretari'a A/CONF.177/3 Cuestiones de organizacio'n y de procedimiento: nota de la Secretari'a A/CONF.177/4 Segundo examen y evaluacio'n de la aplicacio'n de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer: nota de la Secretari'a A/CONF.177/5 Estudio Mundial de 1994 sobre el Papel de la Mujer en el Desarrollo: nota de la Secretari'a A/CONF.177/6 Actualizacio'n de la publicacio'n Situacio'n de la Mujer en el Mundo: Tendencias y Estadi'sticas: nota de la Secretari'a A/CONF.177/7 Informe del Comite' para la Eliminacio'n de la Discriminacio'n contra la Mujer A/CONF.177/8 Resultados de las conferencias regionales y otras conferencias internacionales: nota de la Secretari'a A/CONF.177/9 Medida en que la problema'tica del ge'nero ha figurado en las actividades de los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas: informe del Secretario General A/CONF.177/10 Informe preliminar presentado por el Relator Especial sobre la violencia contra la mujer, con inclusio'n de sus causas y consecuencias, y Plan de Accio'n para la eliminacio'n de las pra'cticas tradicionales que afectan a la salud de las mujeres y los nin~os: nota de la Secretari'a A/CONF.177/11 Carta de fecha 2 de septiembre de 1995 dirigida al Secretario General por la Presidenta de la Cuarta Conferencia Ministerial de Pai'ses no Alineados sobre la funcio'n de la mujer en el desarrollo A/CONF.177/12 Nota de la Secretari'a por la que se transmite la decisio'n 18/6 del Consejo de Administracio'n del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente A/CONF.177/13 Plataforma de Accio'n: nota del Secretario General A/CONF.177/14 Informe de la Comisio'n de Verificacio'n de Poderes A/CONF.177/15 Nota de la Secretari'a relativa al informe del Secretario General sobre la liberacio'n de las mujeres y los nin~os que han sido tomados como rehenes en la zona de conflicto armado A/CONF.177/16 Carta de fecha 12 de septiembre de 1995 dirigida a la Secretaria General de la Conferencia por la Jefa de la delegacio'n de China a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, por la que se transmite la Declaracio'n Parlamentaria de Beijing, aprobada el 7 de septiembre de 1995 por los participantes en el Di'a de los Parlamentarios organizado por la Unio'n Interparlamentaria en ocasio'n de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer* A/CONF.177/17 Nota verbal de fecha 12 de septiembre de 1995 dirigida a la Secretaria General de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer por la Embajada de Azerbaiya'n en Beijing A/CONF.177/18 Nota verbal de fecha 14 de septiembre de 1995 dirigida a la secretari'a de la Conferencia por la delegacio'n de Francia ante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer A/CONF.177/19 Carta de fecha 14 de septiembre de 1995 dirigida al Secretario General por el Embajador de Turqui'a ante la Repu'blica Popular de China A/CONF.177/L.1 Proyecto de Plataforma de Accio'n y propuestas que habra'n de examinarse durante la preparacio'n de un proyecto de declaracio'n: nota del Secretario General A/CONF.177/L.2 Informe del grupo de contacto oficioso sobre cuestiones relativas al ge'nero: nota de la Secretari'a A/CONF.177/L.3 Informe sobre las consultas oficiosas convocadas por la Presidenta de la Comisio'n de la Condicio'n Juri'dica y Social de la Mujer: nota del Secretario General A/CONF.177/L.4 Informe de las consultas previas a la Conferencia celebradas en el Centro Internacional de Convenciones de Beijing A/CONF.177/L.5 y Add.1 a 3, Add.3/Corr.1, Add.4 y 5, Add.5/Corr.1, Add.6, Add.6/Corr.1, Add.7 y 8, Add.8/Corr.1, Add.9, Add.9/Corr.1, Add.10 y 11, Add.11/Corr.1, Add.12, Add.12/Corr.1, Add.13, Add.13/Corr.1, Add.14, Add.14/Corr.1, Add.15, Add.15/Corr.1, Add.16 y 17, Add.17/Corr.1 y Add.18 a 21 Informe de la Comisio'n Principal A/CONF.177/L.6 Consecuencias para el presupuesto por programas de las recomendaciones contenidas en la Plataforma de Accio'n: Exposicio'n presentada por el Secretario General de conformidad con el arti'culo 15 del reglamento de la Conferencia y la seccio'n IV de la resolucio'n 46/189 de la Asamblea General A/CONF.177/L.7 y Add.1 (Parts I y II) Proyecto de informe de la Conferencia A/CONF.177/L.8 Expresio'n de reconocimiento al pueblo y al Gobierno de la Repu'blica Popular de China: proyecto de resolucio'n presentado por Filipinas en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que forman parte del Grupo de los 77 A/CONF.177/L.9 Declaracio'n y Plataforma de Accio'n: proyecto de resolucio'n presentado por Filipinas en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que forman parte del Grupo de los 77 A/CONF.177/INF/1 y Corr.1 Informacio'n para los participantes * La Jefa de la delegacio'n de Egipto tambie'n presento' una carta en la que solicitaba que se distribuyera la Declaracio'n Parlamentaria de Beijing. Anexo II DECLARACIONES INTRODUCTORIAS Declaracio'n del Sr. Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de las Naciones Unidas* Antes que nada deseo darles la bienvenida y augurarles el mayor e'xito en sus debates y en su labor. Deseo tambie'n, en nombre de la comunidad internacional y de todos los que estamos hoy aqui' presentes, agradecer al Gobierno y el pueblo de China su generosa y ca'lida hospitalidad. Es a la vez oportuno y significativo que China sea el pai's anfitrio'n de esta histo'rica Conferencia mundial. Como nadie ignora, China es miembro permanente del Consejo de Seguridad y en tal calidad participa en la labor de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Al acogernos a todos nosotros esta semana, China deja bien sentada su intencio'n de asumir el papel que le corresponde en las principales esferas de accio'n de la comunidad internacional. La Conferencia que hoy inauguramos marca pues la consolidacio'n de una nueva era en las relaciones entre China y las Naciones Unidas. Este acontecimiento es un hito importante en el camino hacia el futuro. China tiene los recursos naturales y humanos necesarios para hacer una contribucio'n importante al progreso mundial; tiene adema's la capacidad para participar en forma dina'mica y entusiasta en la labor que realiza la Organizacio'n para alcanzar el desarrollo sostenible, especialmente en A'frica. Sin la participacio'n y el apoyo plenos y constantes de China, las Naciones Unidas no pueden funcionar como foro verdaderamente universal. La decisio'n de China de ser el escenario de este importante acontecimiento de la historia contempora'nea es un si'mbolo del lugar que ocupara'n en el mundo futuro esta nacio'n y todas las naciones de Asia que integran la comunidad internacional. Sen~ora Presidenta, por su intermedio deseari'a hacer llegar al pueblo chino nuestro mensaje de gratitud y reconocimiento. Damos gracias asimismo a todas las delegaciones de los Estados Miembros. Esta Conferencia es el resultado de muchos an~os de ardua labor preparatoria; bien se' los enormes esfuerzos que ustedes han hecho para que sea todo un e'xito. Tambie'n damos gracias a las organizadoras, en particular a la Secretaria General de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Sra. Gertrude Mongella, y a su equipo. Esta Conferencia Mundial sin paralelo nos acerca a la verdadera universalidad y otorga asi' nueva legitimidad a las deliberaciones de la comunidad internacional. Hoy esta'n aqui' reunidos representantes de gobiernos, de asociaciones de mujeres y de organizaciones de la sociedad civil. Esta profusio'n demuestra que se ha forjado en la vida internacional un nuevo vi'nculo ente las organizaciones gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales. Somos testigos hoy de la nueva legitimidad que han conquistado las organizaciones de la sociedad civil como protagonistas en el escenario internacional. La eficacia de nuestra labor presente y futura dependera' en gran medida de nuestra voluntad de permanecer abiertos y receptivos a las ideas y sugerencias de esas organizaciones. Esta reunio'n es histo'rica, no solamente por los representantes que en ella participan sino tambie'n por los temas de debate. El logro de una igualdad de hecho y de derecho entre hombres y mujeres es el gran proyecto poli'tico del siglo XX. En la ejecucio'n de ese proyecto se ha confiado un papel crucial a las Naciones Unidas. Nos reunimos ahora para llevar esa gran empresa adelante, hacia el siglo XXI y ma's alla'; para consolidar los logros juri'dicos, desarrollar los entendimientos poli'ticos y comprometernos a la accio'n. El milenio toca a su fin con un siglo de cambios sociales y poli'ticos sin precedentes en todo el planeta. Los grandes trastornos no perdonaron pai's ni pueblo alguno. Hay quienes ya han llegado a la conclusio'n de que el siglo XX ha sido una era de oscurantismo en la historia de la humanidad. Nadie puede negar que sus guerras y sus luchas han sido cruentas y causaron gran sufrimiento humano. Pero de ese sufrimiento surgio' un nuevo espi'ritu, un espi'ritu de esperanza, y la firme decisio'n de obrar el cambio. La creacio'n de las Naciones Unidas 50 an~os atra's fue uno de los logros del nuevo espi'ritu. En ese momento, despue's del cataclismo de la guerra mundial, el mundo lanzo' una mirada retrospectiva para adquirir experiencia y evitar errores; tambie'n miro' hacia el futuro no para la simple reconstruccio'n de una comunidad internacional desmembrada, sino para edificar otra nueva y mejor. El reconocimiento de la dignidad y del valor de la mujer, asi' como de la contribucio'n fundamental que e'sta hace a todos los aspectos de la vida, en un pie de igualdad con el hombre, han sido uno de los elementos principales de ese mundo mejor. Asi' pues, en la Carta de las Naciones Unidas los Estados incorporaron un compromiso claro de respetar los derechos de la mujer: "... reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres ..." Esto fue algo ma's que una declaracio'n de elevados ideales en cuanto al mundo del futuro. Fue un compromiso de procurar que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos y disfrutaran de ellos y, a diferencia de todos los dema's compromisos asumidos en la Carta, e'ste era mensurable. Este compromiso tambie'n anunciaba el futuro de otra forma, pues su incorporacio'n en la Carta se debe a que algunas organizaciones no gubernamentales de mujeres trabajaron con los representantes de los gobiernos para que asi' se hiciera. La entonces Primera Dama de los Estados Unidos, Eleanor Roosevelt, tuvo una participacio'n decisiva en el proceso. Desde su creacio'n, las Naciones Unidas vienen alentando constantemente a los Estados Miembros para que cumplan su compromiso. En los primeros an~os, entre 1945 y 1962, las Naciones Unidas se concentraron en la igualdad de las mujeres ante la ley. En 1946, la Asamblea General establecio' la Comisio'n de Derechos Humanos y la Comisio'n de la Condicio'n Juri'dica y Social de la Mujer. La Declaracio'n Universal de Derechos Humanos se aprobo' en 1948. De este modo, las Naciones Unidas trataron de sentar las bases juri'dicas de la igualdad de la mujer consagrada en la Carta. En una segunda etapa, entre 1963 y 1975, la comunidad internacional empezo' a reconocer la importancia del desarrollo para el adelanto de la mujer. La Organizacio'n incorporo' en el nu'cleo de su labor los aspectos econo'micos y sociales de la vida cotidiana de las mujeres. En 1967, se aprobo' la Declaracio'n sobre la Eliminacio'n de la Discriminacio'n contra la Mujer. En 1975, se celebro' en la Ciudad de Me'xico la primera Conferencia Mundial sobre la Condicio'n Juri'dica y Social de la Mujer. Alli' se proclamo' el an~o 1975 An~o Internacional de la Mujer, y se concibio' un tema tripartito: igualdad, desarrollo y paz, que se convirtio' en la base de la labor de la Organizacio'n en an~os ulteriores y sigue siendo la base de nuestra labor actual. Entre 1976 y 1985, las Naciones Unidas observaron el Decenio para la Mujer, tercera etapa en la labor de las Naciones Unidas en favor de la mujer, que culmino' con el nuevo y crucial reconocimiento de que las mujeres son agentes activos en el proceso de desarrollo y contribuyen a e'l. El an~o 1979 fue un an~o histo'rico: la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobo' la Convencio'n sobre la eliminacio'n de todas las formas de discriminacio'n contra la mujer, primer instrumento juri'dico internacional en el que se define la discriminacio'n contra la mujer. Era, en otras palabras, una declaracio'n internacional de derechos humanos para la mujer. En ese documento tambie'n se destacaba la importancia de la accio'n, incluso la accio'n en las esferas del empleo y la educacio'n, para garantizar que el progreso de la mujer tuviera una realidad de hecho y no so'lo de derecho. Las grandes conferencias celebradas durante el Decenio para la Mujer (en Copenhague en 1980 y en Nairobi en 1985) ofrecieron un foro para que las organizaciones de mujeres participaran en la concepcio'n de la labor de las Naciones Unidas. Durante el Decenio tambie'n se convino en la necesidad de adoptar medidas pra'cticas para mejorar la vida de las mujeres. La aprobacio'n de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer hasta el an~o 2000 fue otro hito en el proceso del adelanto de la mujer. Dichas Estrategias inclui'an orientaciones para la formulacio'n de medidas nacionales encaminadas a alentar la participacio'n de la mujer en los esfuerzos en pro de la paz y en la educacio'n para la paz. Tambie'n se sen~alaba en ellas la necesidad de prestar especial atencio'n a las medidas para ayudar a las mujeres en situaciones particularmente difi'ciles. Durante el u'ltimo decenio se llevo' a cabo la cuarta fase de la labor de las Naciones Unidas en favor de las mujeres. El nuevo programa mundial se elaboro' en una serie de conferencias mundiales. En ellas quedo' claro que ningu'n progreso era posible sin la participacio'n plena y equitativa de mujeres y hombres en lo que respecta a la promocio'n de la paz, la proteccio'n del medio ambiente, el desarrollo sostenible, los derechos humanos, la poblacio'n, la salud, la educacio'n, el gobierno, el hogar y la sociedad civil. En la Cumbre Mundial en favor de la Infancia celebrada en 1990 se establecieron las metas de salud, educacio'n y nutricio'n para mujeres y nin~os. La importancia de la mujer para la proteccio'n del medio ambiente y la promocio'n del desarrollo sostenible se reconocio' en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio ambiente y el Desarrollo, celebrada en Ri'o de Janeiro: en la aplicacio'n del Programa 21 corresponderi'a a las mujeres un papel central. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena se reafirmo' la universalidad de los derechos humanos, y se entendio' que las mujeres debi'an ejercer los mismos derechos que los hombres en un pie de igualdad. En la Conferencia Internacional sobre Poblacio'n y Desarrollo celebrada en El Cairo se reconocio' el papel central que correspondi'a a las mujeres en esas dos esferas. En un texto establecido por consenso se reflejo' un concepto de los derechos de procreacio'n, firmemente basado en los instrumentos de derechos humanos. Tambie'n se establecio' un vi'nculo entre la potenciacio'n de la mujer y el desarrollo. En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en Copenhague en 1995 se aprobo' una Declaracio'n y Programa de Accio'n, uno de cuyos principios ba'sicos es la plena integracio'n y participacio'n de la mujer en las medidas para acelerar el desarrollo social y erradicar la pobreza. Hoy se cumplen 50 an~os de esfuerzos constantes, encabezados por las Naciones Unidas, por promover la causa de la mujer. Uno de los temas de nuestra Conferencia es la igualdad. En muchos pai'ses ya existe la igualdad ante la ley, pero la igualdad de hecho sigue siendo una meta difi'cil de alcanzar en todos los pai'ses. La igualdad de dignidad esta' lejos de ser una realidad y la discriminacio'n por motivos de ge'nero sigue siendo generalizada. Se necesitan medidas reales y concretas para garantizar la igualdad de oportunidades de educacio'n e igualdad de acceso a los servicios de salud, el empleo y el poder poli'tico. Las mujeres trabajan ma's horas por menos paga y en empleos de menor categori'a que los hombres en casi todos los pai'ses. El 70% de los 1.300 millones de pobres que hay en el mundo son mujeres. Las mujeres y los nin~os que dependen de ellas constituyen la mayori'a de los 23 millones de refugiados y los 26 millones de personas desplazadas dentro de sus pai'ses en todo el mundo. Cuando se firmo' la Carta ningu'n Estado habi'a elegido au'n a una mujer como Jefe de Estado o de Gobierno. Desde entonces, 24 mujeres han sido elegidas para esos cargos. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres en los altos puestos gubernamentales. En 1994, en 25 Estados no habi'a ni una sola ministra; en general, so'lo el 5,7% de los ministros del mundo eran mujeres; y en ningu'n pai's las mujeres constitui'an la mayori'a de los miembros elegidos del Parlamento. Habi'a algunas excepciones: en Suecia, los cargos ministeriales esta'n distribuidos equitativamente entre hombres y mujeres. El Caribe es la u'nica regio'n donde ma's del 20% de los altos funcionarios gubernamentales son mujeres. En las propias Naciones Unidas se esta'n haciendo progresos. En mi cara'cter de Secretario General, he nombrado mujeres para dirigir varios programas, con lo cual el nu'mero total de directoras ejecutivas se ha elevado a cinco. La Asamblea General ha tomado recientemente una medida histo'rica: el nombramiento de la primera magistrada en la Corte Internacional de Justicia. He dado instrucciones claras para que en las Naciones Unidas se promuevan activamente las metas de la Carta en lo que respecta a la igualdad entre los sexos. He aprobado planes de accio'n dentro de la Organizacio'n para fomentar un entorno laboral sensible al ge'nero y garantizar que se tengan en cuenta los aspectos de ge'nero en todas las actividades. El papel de la mujer en la promocio'n de la paz es otro de los temas de esta Conferencia. En las misiones de paz de las Naciones Unidas, las mujeres siguen siendo un recurso insuficientemente aprovechado. Las misiones deben prepararse teniendo en cuenta la extraordinaria capacidad de las mujeres para hacer frente a situaciones de crisis. La violencia contra las mujeres parece ir en aumento. La comunidad internacional debe condenar esa situacio'n en forma firme y una'nime. En estudios nacionales efectuados en 10 pai'ses se estima que entre el 17% y el 38% de las mujeres han sido agredidas fi'sicamente por su compan~ero. Aproximadamente 100 millones de nin~as son vi'ctimas de la mutilacio'n genital. Hoy son ma's que nunca las mujeres que sufren los efectos de la guerra y los conflictos. Hay una tendencia deplorable a la humillacio'n organizada de las mujeres, incluido el delito de violacio'n en masa. Insistiremos en que se tomen medidas juri'dicas internacionales contra quienes hayan perpetrado actos de violencia organizada contra las mujeres en tiempos de guerra. Otro tema de esta Conferencia es el desarrollo. La comunidad internacional ha reconocido la enorme capacidad de la mujer como agente del consenso y el cambio paci'fico. Es menester aprovechar la energi'a, las ideas y las aptitudes de la mujer, no solamente para la reconstruccio'n de las sociedades que han sido asoladas por la guerra sino tambie'n para promover condiciones favorables para el desarrollo econo'mico y social general. La carga que pesa sobre las mujeres rurales en los pai'ses en desarrollo es bien conocida. En 1992, las Naciones Unidas organizaron en Ginebra la primera conferencia internacional sobre las mujeres rurales y el desarrollo. Nuestros esfuerzos de desarrollo deben cumplir con este precepto: el desarrollo es necesario para las mujeres rurales, pero a su vez, todo lo que beneficia a las mujeres rurales redunda en beneficio del desarrollo. Esta idea ha prosperado y es ahora ampliamente aceptada. Las mujeres, su vida, sus funciones, sus aspiraciones, son la clave del desarrollo en todos sus aspectos. La igualdad, la paz y el desarrollo deben llegar a todas las mujeres de la Tierra. Con la promocio'n de los derechos y las esperanzas de las mujeres en todas esas esferas se beneficiara' toda la sociedad humana. Esta Conferencia es un hito en la historia de la labor de las Naciones Unidas en favor de las mujeres. Es la culminacio'n de una serie de conferencias mundiales y abarca los temas tratados en todas ellas. Esta Conferencia es un llamamiento a la accio'n. La Plataforma tiene un alcance amplio y constituye un reto para todos. Adopta un enfoque integrado para una gran variedad de problemas y abarca todas las cuestiones, econo'micas, sociales, culturales y poli'ticas, que interesan al sistema de las Naciones Unidas. A medida que avanzamos, la asociacio'n entre el gobierno y la sociedad civil se torna ma's importante. La Plataforma no cobrara' realidad a menos que dicha asociacio'n se extienda ahora a la etapa de la aplicacio'n. Ni los decretos gubernamentales ni los actos aislados de pequen~os grupos ciudadanos bastara'n para que la Plataforma de' frutos. El gobierno y los ciudadanos deben trabajar de consuno. En todos los niveles, la familia, la comunidad local y el Estado, debe promoverse la cooperacio'n. El Gobierno puede acopiar recursos. La sociedad civil puede hacer participar a todos sus miembros. El lema del movimiento "Pensar a nivel mundial; actuar a nivel local", tiene hoy ma's pertinencia que nunca. Hay una creciente conciencia de que las actitudes y el comportamiento tanto de los individuos como las instituciones deben cambiar para tener en cuenta los derechos reales y las necesidades reales de las mujeres. No olvidemos que el progreso que hagamos es mensurable y sera' medido. Las generaciones futuras nos pedira'n que rindamos cuentas; buscara'n pruebas concretas de que despue's de Beijing, en 1995, hubo una accio'n real. No las decepcionemos. No nos decepcionemos. Trabajemos juntos, para que nuestras palabras se traduzcan en accio'n. Luchemos por la causa de todas las mujeres del mundo. * El discurso fue pronunciado por el Representante Especial del Secretario General. Declaracio'n de la Sra. Chen Muhua, Vicepresidenta del Comite' Permanente del Congreso Popular de China y Presidenta de la Conferencia En primer lugar, permi'tanme agradecerles la confianza que han depositado en mi' al elegirme Presidenta de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Me siento profundamente honrada y tengo plena conciencia de la gran responsabilidad que se me confiere con el puesto. Para merecer esa confianza, hare' todo lo que este' en mi mano para cooperar con las delegaciones de todos los pai'ses y con la Secretari'a de las Naciones Unidas a fin de lograr que la Conferencia sea todo un e'xito. Entretanto, espero contar con el apoyo y la orientacio'n de todos ustedes. En 1985 asisti' en Nairobi como jefa de la delegacio'n de China, a la Tercera Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde me sume' a los delegados de otros pai'ses para examinar las formas de promover el adelanto de la mujer. Juntos elaboramos un documento de suma importancia: las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer. Para mi' la experiencia fue emocionante. Hoy en di'a, 10 an~os ma's tarde, en vi'speras del cincuentenario de la fundacio'n de las Naciones Unidas y en el umbral de un nuevo siglo, nos encontramos reunidos en Beijing para redactar la Declaracio'n y Plataforma de Accio'n, dirigidos a acelerar la aplicacio'n de las Estrategias de Nairobi con el fin de alcanzar nuestro objetivo comu'n de lograr la igualdad de los sexos. En los 10 u'ltimos an~os se han producido enormes cambios en el mundo en que vivimos. Aunque la paz y el desarrollo siguen siendo las dos tareas comunes a que se enfrenta el mundo entero, el adelanto de la condicio'n de la mujer se ha convertido en un objetivo fundamental. Aunque la paz, la estabilidad y el desarrollo econo'mico son la base del adelanto de la mujer, la igualdad y la participacio'n de la mujer son garanti'a importante del mantenimiento de la paz y el logro del desarrollo. Por consiguiente, al preparar nuestra estrategia para el futuro, debemos tener en cuenta el tema de la Conferencia que es, tambie'n nuestro objetivo comu'n: Accio'n para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. Resulta tranquilizador observar que gracias a los esfuerzos realizados conjuntamente por las Naciones Unidas los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales, se han logrado avances alentadores en la promocio'n de la igualdad de los sexos, por lo que la mujer desempen~a un papel cada vez ma's importante en diversas esferas de la vida social. El papel fundamental de la mujer y el goce de sus derechos se han reafirmado y destacado en los u'ltimos an~os en conferencias internacionales importantes como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia Internacional sobre la Poblacio'n y el Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Es evidente que la mujer pide insistentemente que se mejore su condicio'n; los tiempos lo exigen y la humanidad aspira a ello. Aunque se han logrado progresos, no debemos perder de vista la cruda realidad que tenemos ante nosotros: los diversos objetivos planteados en las Estrategias de Nairobi au'n no se han alcanzado; el nu'mero de mujeres en condiciones de pobreza aumenta en todo el mundo y un gran nu'mero de mujeres y nin~os todavi'a libran una batalla perdida contra el hambre; la tasa de analfabetismo de la mujer sigue siendo muy superior a la del hombre, pues gran cantidad de nin~as se ven obligadas a abandonar la escuela por diversos motivos; muchas mujeres, al no tener acceso a la atencio'n ba'sica de salud, siguen siendo vulnerables a las enfermedades; en algunas regiones, las mujeres y los nin~os se han convertido en el grupo ma's numeroso de vi'ctimas de constantes conflictos armados; la violencia contra la mujer, incluida la violencia dome'stica, todavi'a existe. En la mayori'a de los casos, los derechos de la mujer, en lugar de respetarse, se violan e ignoran. Todos esos factores constituyen graves obsta'culos al adelanto de la condicio'n de la mujer en todo el mundo. Nuestra misio'n en esta Conferencia es noble pero ardua. Espero que todos los participantes traten de encontrar un terreno comu'n y dejen de lado las diferencias, que se unan y cooperen estrechamente para hacer realidad el tema de esta Conferencia: Accio'n para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. Dentro de cinco an~os llegaremos al siglo XXI. Todos los presentes en la Conferencia, incluida yo misma, somos responsables de una tarea histo'rica e importante. Las mujeres de todos los pai'ses y regiones del mundo han depositado su confianza en nosotros, con la esperanza de que la comunidad internacional y los gobiernos asuman un compromiso solemne y lo traduzcan en medidas concretas, de tal forma que la Conferencia contribuya a mejorar ma's ra'pidamente la condicio'n de la mujer en todo el mundo. Trabajemos juntos para estar a la altura de las expectativas del mundo entero. Declaracio'n de Gertrude Mongella, Secretaria General de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Por fin estamos aqui' en Beijing para participar en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, conferencia extraordinaria por varias razones. Ha generado mucho intere's y ha dado lugar a muchas deliberaciones en todo el mundo, entre hombres y mujeres, viejos y jo'venes de distintos pai'ses. Ha reunido a un nu'mero de personas sin precedentes en otras conferencias de las Naciones Unidas, sea cual fuese su tema. Todo parece indicar que se ha puesto en marcha una revolucio'n social. Esta Conferencia se ha caracterizado por un proceso preparatorio intensivo, que ha incluido debates y consultas nacionales, regionales e internacionales entre los gobiernos y los o'rganos no gubernamentales. En cada una de las etapas de ese proceso se ha dado un paso ma's hacia el consenso. Ahora debemos suponer la prueba final y demostrar nuestro empen~o en pasar a la accio'n, con nuestra Plataforma de Accio'n. Esta Plataforma es un tapiz de cara'cter mundial tejido por mujeres, hombres y jo'venes y en su trama han participado por igual todas las naciones, razas y religiones. Fue bordado cuidadosamente, con esmero y objetividad durante las diversas consultas, conferencias y reuniones organizadas a nivel nacional, regional e internacional. La Plataforma es un documento para el mundo; pero para las mujeres es un documento que les pertenece porque incorpora las aspiraciones, las esperanzas y las medidas que nos ayudara'n a entrar al siglo XXI. De hecho, la Plataforma es un documento para todos. Nadie podra' ser un mero espectador de las actividades que se emprendan para aplicarla, ni dejar de tomar parte en ellas, porque se trata de un programa social fundamental que afecta a toda la humanidad. Por esta razo'n quiero pedir a todas las mujeres que participan en esta Conferencia y en el Foro de organizaciones no gubernamentales que no so'lo actu'en como representantes de sus gobiernos y de las organizaciones no gubernamentales sino que adema's se entreguen a la cruzada en la que hemos participado durante tantos an~os. Como sen~ale' en la inauguracio'n del Foro de organizaciones no gubernamentales "Millones de personas han puesto su confianza en nosotros. No debemos defraudarlas". Quisiera destacar algunas cuestiones importantes que se plantearon durante el proceso preparatorio de la Conferencia de Beijing: En primer lugar, es necesario considerar las cuestiones relativas a la mujer de una forma integral y abordarlas como parte de los intereses globales de la sociedad y el desarrollo. No sera' posible lograr el desarrollo sostenible sin afianzar la colaboracio'n entre las mujeres y los hombres en todos los aspectos de la vida. Las mujeres siempre han estado al lado de los hombres en la lucha por abolir la esclavitud, liberar a los pai'ses del colonialismo, desmantelar el apartheid y lograr la paz. Ha llegado la hora de que los hombres se unan a las mujeres en su lucha por la igualdad. En segundo lugar, debido a que las cuestiones relativas a la mujer se relacionan entre si', es imprescindible atribuir la importancia y la consideracio'n debidas a cada una de esas cuestiones. En tercer lugar, es necesario reconocer el vi'nculo intergeneracional peculiar de la mujer, asi' como los efectos acumulativos de los problemas, que, si no se resuelven, suelen agravarse en fases posteriores. Por u'ltimo, desde la primera conferencia sobre la mujer celebrada en Me'xico hace unos 20 an~os, las mujeres han aprendido que para lograr la igualdad deben depender de si' mismas. Nadie ma's tomara' medidas que las beneficien basa'ndose en un principio teo'rico de igualdad. Las mujeres han hecho investigaciones y han sido objeto de investigaciones. Las estadi'sticas son muy desalentadoras en varias esferas fundamentales como la pobreza, la educacio'n y el analfabetismo, la salud, la violencia contra la mujer, el buen gobierno y la poli'tica, y los derechos humanos. Con las estadi'sticas disponibles y los hechos ya bien documentados es indudable que las mujeres esta'n en peor situacio'n que los hombres. En el informe Situacio'n de la mujer en el mundo, 1995, publicado el mes pasado, se demuestran de forma fehaciente los cambios ocurridos y los obsta'culos que debera'n superarse. Estamos en el decenio u'ltimo y crucial del siglo XX y debemos aprovechar la solidaridad que hoy nos une en nuestras experiencias comunes, independientemente de nuestra raza, color o religio'n, para adentrarnos en el siglo XXI armadas con una visio'n, imaginacio'n y decisiones que puedan cambiar nuestras vidas, las de nuestros hijos y las de los hijos de nuestros hijos. Hemos dicho siempre que las mujeres y los hombres deben colaborar para que el mundo pueda cruzar el umbral del pro'ximo milenio en condiciones de seguridad. Por ello tambie'n debemos lograr la participacio'n de los jo'venes. Son nuestra esperanza y nuestro futuro, y la sociedad se beneficiara' de su actuacio'n. Nuestro programa debe ocuparse de la erradicacio'n del analfabetismo, la mala salud, la pobreza, el desempleo y la violencia, asi' como del fomento de la participacio'n de la mujer en la adopcio'n de decisiones y del pleno ejercicio de sus derechos. Nuestro programa debe concentrarse en actividades que eliminen la discriminacio'n, la marginacio'n y la exclusio'n social. Ya existen las bases del cambio; so'lo falta contraer un compromiso para tomar medidas destinadas a provocarlo. Cuando se analizan los hechos y se desglosan las estadi'sticas, es innegable que para cambiar el status quo es necesario pasar a la accio'n. La accio'n es la u'nica vi'a para el progreso. Nada puede sustituirla. En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer deben conseguirse promesas para la accio'n y promesas de recursos en los planos nacional e internacional. Esta es la misio'n de la Conferencia de Beijing. Todos los gobiernos deben fijarse prioridades, especificar los recursos con que han de contribuir ydeclarar las medidas que tomara'n para rendir cuentas ante las mujeres del mundo. Esta Conferencia debe preservar los progresos logrados y los acuerdos concertados en conferencias anteriores, y tambie'n pasar de las palabras a los hechos para lograr un cambio aute'ntico. Quiero concluir con las siguientes preguntas sobre una cuestio'n que me interesa personalmente y tambie'n interesa a muchas otras mujeres: ¨Hasta cuando contribuira'n las mujeres a la compra de armas con su trabajo? ¨Hasta cuando continuara'n las mujeres dando vida so'lo para que se la lleve la fuerza de las armas? ¨Hasta cuando continuara' el mundo haciendo caso omiso de las la'grimas derramadas por las mujeres durante los conflictos armados? La Plataforma de Accio'n no podra' aplicarse hasta que no se aborde adecuadamente la cuestio'n de la paz. Declaracio'n de Benazir Bhutto, Primera Ministra del Pakista'n El Pakista'n agradece al Gobierno y al pueblo de China por acoger esta Conferencia. Agradecemos profundamente la ca'lida acogida y la gentil hospitalidad que se nos ha brindado. Rindo un homenaje especial al Secretario General de las Naciones Unidas y a la Sra. Gertrude Mongella, Secretaria General de la Conferencia, por sus incansables esfuerzos en la organizacio'n de esta Conferencia. En este momento el mundo esta' sumido en una crisis moral, una crisis de injusticia e inaccio'n, una crisis de silencio y conformidad. Esta crisis es la resultante de siglos y generaciones de opresio'n y represio'n. En consecuencia, esta Conferencia trasciende la poli'tica y la economi'a, pues estamos tratando una cuestio'n moral fundamental. Es esta una ocasio'n verdaderamente histo'rica. Unas 40.000 mujeres se han reunido aqui' para exigir sus derechos, asegurar un mejor futuro para sus hijas, poner fin a los prejuicios que todavi'a siguen negando a tantas de nosotras el lugar que legi'timamente nos corresponde ocupar en la sociedad. En esta solemne ocasio'n me presento ante ustedes no so'lo como Primera Ministra sino como mujer y madre - una mujer orgullosa de su patrimonio cultural y religioso, una mujer sensible a los obsta'culos que se oponen a la justicia y a la plena participacio'n que todavi'a debe superar la mujer en pra'cticamente todas las sociedades del mundo. Como primera mujer en la historia que ha sido elegida para dirigir una nacio'n isla'mica, siento una especial responsabilidad respecto de las cuestiones relativas a la mujer y respecto de todas las mujeres. Y como musulmana, siento una responsabilidad especial de oponerme a la propaganda de un pun~ado de personas en el sentido de que el Islam asigna a la mujer una condicio'n de ciudadana de segunda clase, lo que no es efectivo. Hoy en di'a, el mundo musulma'n tiene tres primeras ministras, elegidas por votacio'n tanto de hombres como de mujeres, por nuestra competencia personal y no por ser mujeres. Nuestra eleccio'n ha destruido el mito construido por el tabu' social de que el lugar de una mujer esta' en el hogar y que trabajar es vergonzoso o deshonroso o socialmente inaceptable para una mujer musulmana. Nuestra eleccio'n ha dado a las mujeres de todo el mundo musulma'n la fuerza moral para declarar que resulta socialmente correcto que una mujer trabaje y para que sigan nuestros pasos como trabajadoras y madres que trabajan. Las mujeres musulmanas tienen una responsabilidad especial para ayudar a distinguir entre las ensen~anzas del islamismo y los tabu'es sociales urdidos por las tradiciones de una sociedad patriarcal. Es esta una distincio'n que los oscurantistas no deseari'an ver pues creen en la discriminacio'n. La discriminacio'n es el primer paso a la dictadura y a la usurpacio'n del poder. Hace un mes, el Pakista'n acogio' la primera conferencia de mujeres parlamentarias que se haya celebrado en el mundo musulma'n. Nunca en la historia del Islam se habi'an reunido tantas mujeres trabajadoras y representantes elegidas en un lugar para hablar al uni'sono. Al reunirse ma's de 100 delegadas de 35 pai'ses musulmanes, senti' una gran sensacio'n de orgullo al comprobar que nosotras las mujeres podemos contar con nosotras mismas para apoyarnos y darnos valor en todo el mundo a fin de enfrentarnos y oponernos a los que no permiten la emancipacio'n de la mujer. Hoy en di'a siento la misma sensacio'n de orgullo, nosotras las mujeres nos hemos reunido en Beijing, la antigua capital de una antigua civilizacio'n, para declarar que no estamos solas en nuestra bu'squeda de emancipacio'n, que las mujeres de todos los continentes esta'n juntas en busca del amor propio, la conciencia del propio valor, la dignidad y el respeto de la sociedad misma. Al distinguir entre las ensen~anzas del islamismo y los tabu'es sociales, debemos recordar que el Islam prohi'be la injusticia: la injusticia contra las personas, contra las naciones, contra las mujeres. Descalifica la raza, el color de la piel y el sexo como base de distincio'n entre los seres humanos, consagra la piedad como u'nico criterio para juzgar a la humanidad. Trata a la mujer como un ser humano por derecho propio, no como un objeto. Una mujer puede heredar, divorciarse, recibir asistencia de divorcio y tener la custodia de los hijos. Las mujeres son intelectuales, poetas, juristas y hasta participan en la guerra. El libro sagrado de los musulmanes se refiere al gobierno de una mujer, la Reina de Saba, se alude a su sabiduri'a y a su pai's como la tierra de la abundancia. El propio Santo Profeta se caso' con una mujer que trabajaba, y la primera persona que se convirtio' al islamismo fue una mujer, Bibi Kahdija. El Profeta Mahoma condeno' catego'ricamente la pra'ctica del infanticidio femenino en la Arabia preisla'mica, y le puso fin. El Cora'n dice lo siguiente: Ma's cuando se anuncia a uno de ellos la buena nueva del nacimiento de una hembra, su semblante se ensombrece y sofoca la angustia en su interior; se oculta de las gentes por la mala noticia que ha recibido: "¨La conservara' a pesar de la deshonra o la enterrara' en el polvo?" En verdad, ­cua'n malo es lo que juzgan! (Sura, Al-Nahl, versi'culos 57, 58 y 59) La validez de esas palabras se mantiene aun hoy di'a. Cua'ntas mujeres "se conservan" en sus familias "a pesar de la deshonra" y crecen abrumadas por cargas emocionales. Cua'n tra'gico resulta que la pra'ctica preisla'mica del infanticidio femenino au'n persista en un mundo que consideramos moderno y civilizado. Con frecuencia se abandona a las nin~as o no se les permite nacer. Las estadi'sticas muestran que en ma's de 15 naciones asia'ticas el nu'mero de hombres supera ahora cada vez ma's al de mujeres. Se quiere a los nin~os porque se considera que tienen ma's valor que una nin~a. Se quiere a los nin~os para satisfacer el ego: llevan el nombre del padre en este mundo. Sin embargo, con demasiada frecuencia olvidamos que, para los musulmanes, en el Di'a del Juicio se llamara' a cada persona no por el nombre de su padre sino por el de su madre. Para agradar a su marido, una mujer desea un hijo. Para que su marido no la abandone, una mujer desea un hijo. Cuando una mujer espera una nin~a, con demasiada frecuencia apoya a su marido y abandona o no permite nacer a esa nin~a inocente y perfectamente formada. El clamor de la nin~a llega a los que estamos aqui' reunidos hoy di'a. Esta Conferencia debe trazar un derrotero que pueda crear un entorno en que se reciba y se valore a una nin~a tanto como a un nin~o, en que una nin~a se considere tan digna como un nin~o. Cuando fui Presidenta de la Asociacio'n del Asia Meridional para la Cooperacio'n Regional, la Asociacio'n declaro' 1989 An~o de la Nin~a. Seis an~os ma's tarde, continu'a la situacio'n de vulnerabilidad de la nin~a, no debido a la religio'n en el caso del Pakista'n sino debido al prejuicio social. Con demasiada frecuencia se han negado a las mujeres musulmanas los derechos que les concede el islamismo. En todo el mundo, desarrollado o en desarrollo, se niegan los derechos a las mujeres. En todo el mundo las mujeres esta'n sujetas a la violencia en el hogar. A menudo una mujer no abandona el hogar porque no tiene donde ir o prefiere quedarse y sufrir la violencia por sus hijos. En el Pakista'n hemos comenzado una campan~a en los medios de difusio'n para hacer conciencia en el pu'blico acerca de la violencia en el hogar, con objeto de que las mujeres sepan que es un delito y para poner sobre aviso a los hombres de que pueden ser sancionados por ello. En muchas sociedades las mujeres son con frecuencia sometidas a tortura, no so'lo por parte de los hombres sino tambie'n por sus parientes poli'ticos del sexo femenino para obtener beneficios financieros de la familia de la mujer. A veces la mujer muere a manos de su marido o parientes poli'ticos para que e'l pueda tener otra esposa y ma's dote. El sistema de dote es un mal social contra el que debemos alzar nuestras voces y respecto del cual es preciso crear mayor conciencia. Las mujeres no son vi'ctimas del abuso fi'sico u'nicamente, tambie'n son vi'ctimas del abuso verbal. A menudo los hombres, llenos de co'lera y frustracio'n y en forma poco civilizada, utilizan un lenguaje rudo y vulgar contra la mujer. Lamentablemente, a veces las mujeres tambie'n utilizan un lenguaje vulgar para denigrar a otras mujeres. Por lo tanto, debemos colaborar para cambiar no so'lo las actitudes de los hombres sino las actitudes de hombres y mujeres. La mujeres han pasado a ser vi'ctimas de una cultura de exclusio'n y de dominio masculino. En la actualidad hay ma's mujeres que hombres que sufren pobreza, privacio'n y discriminacio'n. Hay 500 millones de mujeres analfabetas. Del total de nin~os a quienes se niega ensen~anza ba'sica, un 70% son nin~as. Para rectificar este desequilibrio, en el Pakista'n nos concentramos en la ensen~anza primaria para las nin~as, en la formacio'n de maestras y en la creacio'n de oportunidades de empleo para la mujer. Tengo la firme conviccio'n de que una mujer no puede llegar a tener el control de su propia vida y tomar sus propias decisiones a menos que tenga independencia financiera. Una mujer no puede tener independencia financiera si no puede trabajar. La discriminacio'n contra la mujer comenzara' a disminuir u'nicamente cuando la mujer reciba educacio'n, y tenga un empleo. Si mi padre no me hubiera educado ni me hubiera dejado con medios financieros independientes, yo no habri'a podido mantenerme ni luchar contra la tirani'a ni presentarme ante ustedes hoy di'a para dirigirles la palabra. Para que se valore a la nin~a, para que la esposa diga "no" a la violencia en el hogar, tenemos una obligacio'n especial de crear oportunidades de trabajo para las mujeres. Por esa razo'n, en 1989 creamos en el Pakista'n el Banco de la Mujer. El Banco es administrado por mujeres para las mujeres, a fin de ayudarlas a establecer sus propias empresas de manera que obtengan independencia financiera y con ella la libertad de adoptar sus propias decisiones. Hay en laactualidad en el Pakista'n 23 sucursales del Banco de la Mujer que ayudan a las mujeres que trabajan. En las principales ciudades hay empresas establecidas por mujeres: panaderi'as, restaurantes, tiendas, empresas de decoracio'n de interiores. Hemos levantado la prohibicio'n para que las mujeres pakistani'es participen en acontecimientos deportivos internacionales. En 1997, seremos sede de la Segunda Olimpi'ada de Mujeres Musulmanas. Se esta'n creando instalaciones deportivas especiales para alentar la participacio'n de las mujeres pakistani'es en los deportes. Las mujeres pakistani'es desempen~an una importante funcio'n en las actividades orientadas a hacer frente al problema de la explosio'n demogra'fica en el Pakista'n. Se impartira' capacitacio'n a 100.000 mujeres con el fin de disminuir los niveles de crecimiento de la poblacio'n y la tasa de mortalidad infantil en el Pakista'n. Cuando visito aldeas asoladas por la pobreza en que la poblacio'n no cuenta con agua potable limpia, se alegra mi corazo'n al ver a una mujer encargada de servicios de salud, a una mujer que trabaja en un entorno miserable. Estoy firmemente convencida de que podemos conquistar la pobreza, la suciedad, el analfabetismo y la supersticio'n u'nicamente cuando hagamos inversiones en nuestra mujeres y cuando nuestras mujeres comiencen a trabajar, en nuestras alejadas aldeas donde el tiempo parece haberse detenido y donde todavi'a se utiliza el buey y no el tractor para los cultivos; donde las mujeres esta'n debilitadas por haber tenido demasiados hijos, donde las hijas esta'n ma's malnutridas que los hijos, pues las hijas deben comer las sobras; donde los aldeanos trabajan di'a y noche con sus mujeres y sus hijos para ganarse la vida a duras penas, donde las crecidas y las lluvias se llevan la cosecha y destruyen los hogares, donde la pobreza acecha la tierra con ansias que no se pueden controlar a menos que despertemos a la doble realidad del control de la poblacio'n y la emancipacio'n de la mujer. En este sentido, las Naciones Unidas y su Secretario General han desempen~ado una funcio'n decisiva. Algunos ci'nicos debaten la utilidad de celebrar esta Conferencia. No estoy de acuerdo con ellos, pues la celebracio'n de esta Conferencia demuestra que no se ha olvidado a la mujer y que el mundo se preocupa al respecto. La celebracio'n de esta Conferencia demuestra la solidaridad con la mujer y nos hace decidirnos a contribuir cada uno a su manera, en la forma que podamos, a disminuir la opresio'n, la represio'n y la discriminacio'n contra la mujer. Si bien queda mucho por hacer, cada decenio ha trai'do consigo un ligero mejoramiento. Cuando yo era pequen~a, las mujeres de mi familia permaneci'an detra's de las murallas en las casas de las aldeas. Ahora todas viajamos a la ciudad o al extranjero. Cuando yo era pequen~a, las mujeres de mi familia se cubri'an con el burga, o velo, de la cabeza a los pies cuando se visitaban con ocasio'n de bodas o funerales, los dos u'nicos acontecimientos para los que se nos permiti'a salir. Actualmente, la mayori'a de las mujeres se limita al duppatta o chadar y podemos salir del hogar. Cuando yo era pequen~a, no se permiti'a que una nin~a de mi familia se casara si no habi'a un primo, por temor de que la familia perdiera los bienes correspondientes. Actualmente, las nin~as se casan fuera de la familia. Cuando yo era pequen~a, inevitablemente el primo teni'a una segunda mujer. En la actualidad, las nin~as no esperan que sus maridos se casen nuevamente. Lo que antes era la regla ahora ha pasado a ser la excepcio'n. Cuando yo era pequen~a, las mujeres no recibi'an educacio'n. Yo fui la primera nin~a de mi familia en ir a la universidad y al extranjero para mis estudios. Ahora ha pasado a ser la regla que las nin~as se eduquen en la universidad y en el extranjero cuando las familias cuentan con los medios para hacerlo. He visto muchos cambios en mi vida y espero ver muchos ma's. Espero que algunos de esos cambios dimanen de la Declaracio'n Universal de Derechos Humanos, en lo que se refiere a la eliminacio'n de la discriminacio'n contra la mujer. Espero que algunos de estos cambios dimanen de la Convencio'n sobre la eliminacio'n de todas las formas de discriminacio'n contra la mujer, que el Pakista'n firmo' el mes pasado. Desde luego hubo resistencia de muchos sectores, pero estamos decididas a avanzar en el cumplimiento de nuestro suen~o de un Pakista'n donde la mujer contribuya con su pleno potencial. Como mujeres, es una satisfaccio'n para nosotras la Plataforma de Accio'n de Beijing, en que se adopta un criterio amplio respecto de la emancipacio'n de la mujer. Sin embargo, no se puede esperar que las mujeres luchen solas contra la fuerza de la discriminacio'n y la explotacio'n. Recuerdo las palabras de Dante: "El lugar ma's ardiente del infierno se reserva a los que no toman partido en e'pocas de crisis moral." Hoy en di'a, en la lucha por la liberacio'n de la mujer, no hay cabida para los que no toman partido. Sin embargo, hemos aprendido que no basta la democracia por si' misma. La libertad de eleccio'n por si' misma no garantiza la justicia. La igualdad de derechos no se define u'nicamente por valores poli'ticos. La justicia social es una triada formada por la libertad, la igualdad y el libre albedri'o: La justicia es la libertad poli'tica. La justicia es la independencia econo'mica. La justicia es la igualdad social. La emancipacio'n no es so'lo el derecho a tener libertad poli'tica. La emancipacio'n es el derecho a ser independiente, a tener educacio'n, a poder adoptar decisiones en la vida. La emancipacio'n es el derecho a tener la oportunidad de seleccionar una carrera productiva, a poseer bienes, a participar en negocios, a descollar en el mercado. El Pakista'n considera satisfactorio que el proyecto de plataforma de accio'n de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer negociado hasta la fecha se concentre en las esferas decisivas de intere's para la mujer y esboce una estrategia orientada a la accio'n para la solucio'n de los problemas de la mujer. Sin embargo, estimamos que en la Plataforma es necesario abordar las cuestiones de los recursos nuevos y adicionales, la deuda externa, los programas de ajuste estructural, los derechos humanos de la mujer, la proteccio'n de la mujer atrapada en conflictos armados y la realizacio'n del derecho a la libre determinacio'n de los territorios que au'n se encuentran bajo ocupacio'n y dominio extranjeros. Tambie'n se debe tratar de reforzar la funcio'n de la familia tradicional como base de la sociedad. La desintegracio'n de la familia genera la ruina moral, proceso al que debe ponerse fin. Es lamentable que en la Plataforma se mencione tan poco la funcio'n de la familia tradicional, lo que puede llevar a interpretaciones erro'neas y aun a tergiversaciones por parte de los que se oponen al programa de la mujer. Hemos comprobado que se ha adelantado mucho. El solo hecho de que estemos reunidas en Beijing hoy en di'a es un gran paso hacia adelante. Sin embargo, hay nubes que oscurecen el horizonte. El fin de la guerra fri'a debi'a haber introducido una e'poca de paz y de progreso para la mujer. Lamentablemente, la proliferacio'n de las tensiones y conflictos regionales ha frustrado nuestras aspiraciones. Tal como en el pasado, las mujeres y las nin~as han sido nuevamente las vi'ctimas ma's directas de estos conflictos, las ma's indefensas y en consecuencia las que han sufrido ma's abusos. La utilizacio'n de la violacio'n como un arma de guerra y un instrumento de "depuracio'n e'tnica" es tan depravada como censurable. La cata'strofe que representa esta situacio'n en diferentes partes del mundo, entre ellas, Jammu y Cachemira y Bosnia y Herzegovina, ha estremecido la conciencia de toda la comunidad internacional. La enormidad de la tragedia empequen~ece otras esferas de intere's para nosotras, por urgentes que sean. En consecuencia, esta Conferencia debe expresar su completa solidaridad con nuestras hermanas e hijas que son vi'ctimas del conflicto armado, la opresio'n y la brutalidad. Su infortunio debe ser nuestra prioridad. Me presento ante ustedes para hablar de las fuerzas que deben dar forma al nuevo decenio, al nuevo siglo, al nuevo milenio. Debemos construir un mundo libre de explotacio'n y de maltrato de la mujer, un mundo en que la mujer tenga oportunidades para llegar a los ma's altos niveles en la poli'tica, el comercio, la diplomacia y otras esferas de la vida, donde no haya esposas maltratadas, donde se proteja el honor y la dignidad en la guerra y los conflictos, donde tengamos libertad e independencia econo'micas, donde estemos en pie de igualdad en la paz y el desarrollo, en un mundo comprometido por igual con el logro del desarrollo econo'mico y el desarrollo poli'tico, en un mundo tan comprometido con el libre mercado como con la emancipacio'n de la mujer. Aun mientras clasificamos, organizamos y logramos nuestros objetivos, paso a paso, debemos estar siempre vigilantes. Las fuerzas represivas estara'n siempre dispuestas a explotar el momento y a empujarnos de vuelta al pasado. Recordemos las palabras del escritor alema'n Goethe: "Hay que volver a conquistar y volver a merecer la libertad en cada generacio'n." Debemos hacer mucho ma's que censurar el pasado. Debemos cambiar el futuro. Recordando las palabras de una parlamentaria, la Senadora Barbara Mikulski, de que "la demografi'a es el destino", creo que el tiempo, la justicia y las fuerzas de la historia esta'n de nuestro lado. Estamos aqui' en Beijing para proclamar una nueva visio'n de igualdad y asociacio'n. Hagamos realidad esta visio'n cuanto antes. Declaracio'n de la Sra. Vigdi's Finnbogado'ttir, Presidenta de Islandia Me siento honrada y, en verdad, profundamente agradecida por tener la oportunidad de hacer uso la palabra en esta Conferencia de singular importancia. Sospecho que la historia la juzgara' importante por muchos motivos, entre ellos el simple hecho de haberse celebrado. Independientemente de que tenga efectos concretos o inmediatos, nos resulta en cierto grado alentador saber que la labor que esta' desarrolla'ndose aqui' habri'a sido impensable hace so'lo unos an~os, y que, con el tiempo, llegara' a ser considerada un avance lo'gico en el progreso de la civilizacio'n. La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer tiene lugar en el an~o en que conmemoramos el cincuentenario de la fundacio'n de las Naciones Unidas. Tal vez resulte adecuado recordar en esta reunio'n que los antiguos chinos utilizaban la frase "Ojala' le toque vivir en una e'poca interesante" no para expresar buenos deseos, sino como una maldicio'n. A la vez, al celebrar este aniversario nuestra sensacio'n de triunfo por lo que ha logrado la comunidad mundial en su conjunto resulta extran~amente apagada. No podemos desconocer los tra'gicos conflictos humanos que siguen asolando a diversas partes del mundo. Evidentemente, la marcha de la historia no se rinde a los caprichos del calendario. No obstante, debido al momento en que tiene lugar nuestra Conferencia, es inevitable encuadrar su tema en la cuestio'n ma's amplia del tipo de visio'n que deseamos para las Naciones Unidas en los pro'ximos 50 an~os. Ciertamente, una demostracio'n de cua'nto hemos avanzado en los u'ltimos 20 an~os es que ya no se pone en tela de juicio la necesidad de tratar el adelanto de la mujer conjuntamente con las cuestiones de la supervivencia humana. En cambio, ello se acepta como legi'timo y oportuno e, incluso, necesario. Ni que decir que no siempre ha sido asi'. En la primera obra de teori'a poli'tica de Occidente, La Repu'blica de Plato'n, So'crates trata de definir cua'l es el mejor orden poli'tico de acuerdo con la naturaleza. Pero es interrumpido por sus amigos que lo acusan de omitir el papel de la mujer. Segu'n parece, So'crates se mostraba renuente a admitir a la mujer en un pie de igualdad con el hombre en su explicacio'n de las cosas por temor de hacer el ridi'culo frente a sus semejantes. Luego se recuerda a si' mismo que las tareas que segu'n el nuevo sistema corresponderi'an a las mujeres, en una e'poca tambie'n habi'an sido chocantes y ridi'culas para los hombres. Pero entonces, segu'n sus palabras "la apariencia de lo absurdo se disipa bajo la influencia del juicio de la razo'n acerca de lo que es mejor". Desde luego, se trata del punto de vista de un hombre en una sociedad dominada por los hombres, por muy digno de encomio que sea el reconocimiento de la igualdad conceptual de la mujer. Pero para la mujer de hoy, lo contrario seacerca ma's a la verdad. La idea de no ser capaz de gozar de igualdad de derechos nos parece absurda e irracional. Y se' que muchos hombres esta'n de acuerdo con nosotras. A diferencia de So'crates, tal vez, los forjadores actuales de un futuro mejor no necesitara'n que les recuerden que deben tener debidamente en cuenta a la mujer, aunque ma's no sea porque entre ellos hay muchas mujeres, y su nu'mero va en aumento. En la actualidad casi todos los Estados del mundo se han comprometido legalmente a proteger y promover los derechos de la mujer. Ma's alla' de las posibilidades que ofrecen los marcos juri'dicos, la necesidad de garantizar la plena participacio'n de la mujer en un pie de igualdad en todas las esferas de la vida pu'blica y privada goza cada vez de mayor aceptacio'n. Los derechos de la mujer han dejado de ser una causa perife'rica, "progresista". Ahora tienen un cara'cter universal gracias, en gran parte, a los esfuerzos efectuados a nivel mundial por organizaciones como las Naciones Unidas. En momentos en que suele culparse a las Naciones Unidas de no estar equipadas para afrontar situaciones difi'ciles y apremiantes, hacemos bien en recordar el papel crucial que cumple nuestra Organizacio'n y sus organismos al encabezar los esfuerzos por garantizar la participacio'n de la mujer en un pie de igualdad en todos los aspectos del desarrollo poli'tico, econo'mico y social. Sin menoscabo de la contribucio'n efectuada por numerosas organizaciones no gubernamentales, quisiera aprovechar esta oportunidad para rendir un homenaje especial a las Naciones Unidas por su papel rector en esta esfera. Ahora bien, no debemos complacernos en la gloria de la autocongratulacio'n. Es preciso que tengamos la valenti'a de admitir francamente que, pese a todo lo que hemos logrado, seguimos teniendo grandes y evidentes deficiencias. Parado'jicamente, el nu'mero de mujeres que viven en la pobreza ha aumentado en forma desproporcionada con respecto a los hombres; ahora las mujeres constituyen la mayori'a de los pobres del mundo. Esto se refleja en todos los niveles: en la salud, la educacio'n y la seguridad fi'sica, asi' como en el poder y la influencia poli'ticos y econo'micos. La nin~a y la mujer con frecuencia no gozan de igual acceso que los hombres a los alimentos y a la atencio'n me'dica. Dos terceras partes de los adultos analfabetos de todo el mundo son mujeres asi' como tambie'n la mayori'a de los refugiados y las vi'ctimas de la violencia. Adema's, hay muchos pai'ses en los que las mujeres, cuando pueden participar en la vida pu'blica, son mantenidas deliberadamente en puestos marginales. La tarea de esta Conferencia sera' abordar esas deficiencias: no se trata so'lo de admitirlas sino de explicar su origen y de proponer maneras de superarlas. En los pro'ximos di'as la Conferencia examinara' los temas cri'ticos que preocupan a la mujer y, es de esperar, aprobara' una Plataforma de Accio'n con propuestas concretas. Pero no debemos quedar satisfechas so'lo con palabras. No hace falta decir que mucho depende de la voluntad poli'tica de los gobiernos para garantizar la debida aplicacio'n de esas propuestas. Probablemente se necesitara'n nuevos recursos para hacerlo, pero no constituyen un requisito indispensable. La falta de recursos no debe utilizarse como excusa para dejar de actuar. Muchos gobiernos cuentan con los medios necesarios para poner fin a algunos de los grandes problemas que afectan particularmente a la mujer. En realidad, tienen la responsabilidad de hacerlo. Juntos tenemos ahora una oportunidad u'nica porque, en cierto sentido, estamos redescubriendo la Carta de las Naciones Unidas. Equivocados o no, muchos consideraron que el nacimiento de las Naciones Unidas constitui'a el fin de la eterna bu'squeda de la paz. La meta primordial de la Carta era terminar con la guerra, pero en la Carta se inclui'a, un ideal no menos ambicioso: el compromiso de eliminar la causa de los conflictos humanos mediante la promocio'n de los derechos humanos, la justicia y el progreso social. Sin duda las Naciones Unidas no han tenido la culpa de que las maniobras poli'ticas internacionales pusiesen en segundo plano este otro ideal. El comienzo de la guerra fri'a y el surgimiento de la rivalidad Este-Oeste indujeron a las Potencias mundiales a la paradoja de tratar de imponer una paz perdurable a trave's de la superioridad militar. En pocas palabras, a las Naciones Unidas nunca se les dio la oportunidad de actuar de acuerdo con sus ideales. El experimento no pudo llevarse a cabo. En los u'ltimos an~os hemos visto que las Naciones Unidas se han ido adaptando ra'pidamente a las nuevas exigencias de la situacio'n creada a partir del fin de la guerra fri'a. La serie de conferencias, que comenzo' con la Cumbre Mundial en favor de la Infancia en Nueva York y siguio' con la Cumbre para la Tierra en Ri'o de Janeiro, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en Viena, la Conferencia Internacional sobre la Poblacio'n y el Desarrollo en El Cairo y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Copenhague, ha establecido un nuevo programa por el cual la Organizacio'n se ha liberado de la concepcio'n limitada de la seguridad como algo que se mide en gran parte en te'rminos militares. En cambio, estamos trazando un nuevo camino hacia la paz, basado en el reconocimiento de que la seguridad de las personas, a largo plazo, no puede estar separada de la seguridad de los Estados. Es en este sentido que estamos redescubriendo la Carta de las Naciones Unidas. Al hacerlo, recuperamos la relacio'n, dejada de lado, entre el mantenimiento de la paz y la igualdad de derechos de hombres y mujeres consagrada en la Carta. Los que la redactaron no agregaron "la igualdad de derechos de hombres y mujeres" como una ocurrencia tardi'a. La incluyeron desde el comienzo, en el segundo pa'rrafo del prea'mbulo de la Carta. Al traer ahora la antorcha en pro de la mujer hasta Beijing y al llevarla a la cumbre sobre las ciudades que se celebrara' el an~o pro'ximo en Estambul, tambie'n estamos demostrando al mundo que las urgentes preocupaciones mundiales, como el medio ambiente, el crecimiento demogra'fico y el desarrollo social, incumben a la mujer tanto como al hombre. A cada derecho corresponde una obligacio'n, y al exigir la igualdad de derechos para controlar su vida, las mujeres tambie'n esta'n expresando el deseo de asumir la obligacio'n de abordar los temas que preocupan al mundo, junto con los hombres, en beneficio de todos los habitantes del planeta. Si somos capaces de enunciar la causa de la igualdad en estos te'rminos, la hemos universalizado verdaderamente y hemos comenzado a vislumbrar en el futuro el sufrimiento de una sociedad de una calidad muy diferente. Pero, curiosamente, esa visio'n me parece menos impensable de lo que debe haber parecido hace un siglo la idea de la igualdad de la mujer. En este sentido podemos afirmar justificadamente que hemos recorrido en verdad un largo trecho del camino. Hemos venido a Beijing a presentar la causa de la mujer. Pero, y esto es au'n ma's importante, hemos venido aqui' como miembros responsables de la raza humana empen~ados en crear un mundo mejor para las generaciones venideras. En el idioma chino existe un idiograma que significa paz, formado por un hombre y una mujer debajo de un techo. Al concluir mis palabras, agradezco al Gobierno de China su generosidad en proporcionar la sede para una Conferencia tan importante de hombres y mujeres de todo el mundo y deseari'a expresar el sincero deseo de que antes de partir, dejando atra's este techo bajo el cual nos reunimos, podamos lograr hacer un aporte importante, sustancial y perdurable a la paz mundial. Declaracio'n de Khaleda Zia, Primera Ministra de Bangladesh Nos hemos reunido aqui' en Beijing con un propo'sito comu'n: renovar nuestro compromiso con el adelanto de la mujer. En este centro de una antigua civilizacio'n, me siento imbuida de optimismo de que los prejuicios ancestrales contra la mujer esta'n cediendo por fin y que nos estamos aproximando a la realizacio'n de nuestro acariciado objetivo de igualdad, desarrollo y paz. No me cabe duda de que esta Conferencia Mundial de Beijing constituira' un hito en la historia de la lucha de la mujer en favor de la igualdad y la libertad, lucha que comenzo' en la primera conferencia sobre la mujer celebrada hace 20 an~os en Me'xico. Es un privilegio para mi' estar presente en este momento histo'rico para expresar la solidaridad de Bangladesh con ustedes. Quisiera manifestar nuestro profundo agradecimiento al Gobierno de China por su ca'lida acogida, su hospitalidad y la excelente organizacio'n de esta Conferencia. Permi'tame que la felicite, Sen~ora Presidenta, por su eleccio'n y expresarle mi confianza de que, con su atinada direccio'n, esta Conferencia procedera' sin trabas y concluira' su nutrido programa de trabajo. El viaje de Me'xico a Beijing ha sido largo; una odisea que se prolongo' dos decenios pero que se caracterizo' por un sentimiento de profunda solidaridad y perseverancia. Sin embargo, en ese trayecto hubo obsta'culos e impedimentos tremendos, entre los que se destacaron las barreras psicolo'gicas. Con todo, la firmeza de las mujeres de todo el mundo era inquebrantable. Una serie de conferencias aguzo' la percepcio'n mundial respecto de nuestras inquietudes. Hubo progresos en todos los pai'ses del mundo, si bien en diverso grado. Las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro nos dieron orientacio'n en el camino. En las esferas de la educacio'n y la salud disminuyeron las diferencias por razo'n de ge'nero. Aumento' de manera apreciable la esperanza de vida de la mujer. La mortalidad materna se redujo a la mitad. Disminuyeron enormemente las diferencias entre los sexos en cuanto a la alfabetizacio'n. Sin embargo, este historial de progreso no puede disimular el hecho de que las mujeres siguen viviendo en un mundo desigual. Aunque para la mujer han aumentado ra'pidamente las oportunidades de acceso a la educacio'n y a la atencio'n de salud, las oportunidades de i'ndole econo'mica y poli'tica en muchas partes del mundo au'n no esta'n totalmente a su alcance. Asi' lo revela claramente el hecho de que, del total de pobres, el 70% son mujeres. La mujer esta' en una situacio'n de desventaja en lo que respecta al empleo, los salarios, el acceso al cre'dito y la representacio'n en los planos administrativo y poli'tico. Adema's, en muchas sociedades sigue siendo elevado el i'ndice de violencia y discriminacio'n contra la mujer. Las ba'rbaras atrocidades de que son vi'ctimas las mujeres en Bosnia constituyen un recordatorio penoso de que, en el momento actual, el barniz de civilizacio'n e instruccio'n es muy delgado, incluso en Europa. En las tres conferencias anteriores sobre la mujer se logro' aumentar la conciencia de la comunidad internacional en relacio'n con esos problemas. Dichas conferencias fueron de utilidad para convencer a los gobiernos de que aceleraran sus inversiones en la educacio'n y la salud de sus ciudadanas y en la defensa de los derechos de la mujer. El desafi'o principal para la Conferencia de Beijing consiste en ampliar las oportunidades econo'micas y poli'ticas que hasta ahora siguen siendo limitadas. Nuestra voluntad poli'tica de promover la causa de la mujer debera' encontrar en Beijing una expresio'n verdadera y significativa. En este contexto, la presente Conferencia debe reiterar tres factores de importancia decisiva para el adelanto de la mujer: En primer lugar, debemos reconocer que la mejora de la condicio'n de la mujer no so'lo es una inversio'n vital en el futuro de la humanidad sino que tambie'n ofrece muchas ventajas secundarias. Las mujeres son una fuerza fundamental para erradicar la pobreza, trazar un futuro sostenible y lograr la paz regional y mundial. En segundo lugar, debemos afirmar la necesidad de una nueva relacio'n y de una asociacio'n armoniosa entre hombres y mujeres, entre gobiernos y ciudadanos y, en realidad, entre todos aquellos que puedan aportar soluciones a los problemas sociales complejos. La democracia ha propiciado una sociedad civil y un sistema de valores ma's amplios. Creo que es necesario apuntalar ese sistema con una sociedad responsable en la que es indispensable la funcio'n de apoyo de los gobiernos. Por u'ltimo, no debemos escatimar ningu'n esfuerzo para crear, promover y sostener, por todos los medios posibles, la conciencia respecto del papel y de las aportaciones de las mujeres. Tal vez convendri'a que compartiera con ustedes las experiencias de mi pai's. Como es bien sabido, Bangladesh hace frente a restricciones mu'ltiples y diversas limitaciones. Sin embargo, nuestro compromiso sigue siendo inquebrantable. En los u'ltimos an~os, hemos hecho todo lo posible por mejorar la condicio'n de la mujer, dota'ndola de los medios necesarios para que pueda efectuar su mejor aportacio'n al progreso de la sociedad. Tenemos varios logros importantes en nuestro haber. Quisiera enumerar algunos de ellos. Nuestra Constitucio'n garantiza la igualdad de los sexos en todas las esferas de la vida nacional. Existe una legislacio'n vigente que protege los derechos de la mujer. Hemos establecido un Ministerio de Asuntos de la Mujer, que funciona de manera independiente. El objetivo de las poli'ticas del Gobierno es incorporar a la mujer en los programas de desarrollo socioecono'mico. Se ha creado un Consejo para la Promocio'n de la Mujer, presidido por la Primera Ministra, que tiene la responsabilidad de impartir directrices normativas y supervisar las actividades de todos los ministerios en esa esfera. Como es evidente, las mujeres en nuestra sociedad han empezado a desempen~ar un papel fundamental en la poli'tica y participan libremente en las elecciones nacionales y locales. Adema's, para garantizar una mi'nima participacio'n en los asuntos administrativos, el 10% de todos los escan~os del Parlamento esta' reservado para mujeres. Se han asignado cupos especi'ficos para ellas en todos los niveles de la administracio'n pu'blica. Se estimula mucho la educacio'n de las nin~as; nuestro Gobierno ha puesto en marcha planes innovadores para que se matriculen ma's nin~as en las escuelas. Una de esas ideas novedosas que ha dado buenos resultados es el programa "Alimentos por educacio'n". En el marco de otro programa, se proporciona un estipendio a las alumnas durante toda su instruccio'n hasta que llegan al de'cimo grado. En la actualidad hay ma's alumnas que alumnos en muchas partes de nuestro pai's. Los progresos que hemos alcanzado en el sector de la salud tambie'n han merecido elogios de observadores imparciales. Ahora son mucho ma's asequibles los servicios de atencio'n de salud. La esperanza de vida de la mujer ha aumentado de 54 an~os en 1985 a 57 an~os en 1994. Se han reducido las tasas de mortalidad infantil. Para las mujeres ha sido bene'fica la disminucio'n de la tasa de crecimiento de la poblacio'n del 2,35% en 1985 al 1,9% en 1994. Una de las transformaciones ma's significativas que tiene lugar actualmente en Bangladesh ha sido el aumento apreciable del empleo femenino en las zonas urbanas y rurales. Tan so'lo en la produccio'n de prendas de confeccio'n se da empleo actualmente a alrededor de 1 millo'n de mujeres. Nuestra poli'tica de otorgar cre'ditos sin garanti'a esta' produciendo grandes beneficios. Se estima que en las zonas rurales hay mucho ma's de 6 millones de mujeres que trabajan por cuenta propia en actividades lucrativas y en otras actividades afines. Aunque el Gobierno ha tratado de formular un gran nu'mero de programas innovadores con objeto de propiciar la realizacio'n del potencial de la mujer, su emancipacio'n y su acceso a los puestos de trabajo, quisiera subrayar adema's que las gestiones del Gobierno se han complementado mediante iniciativas del sector privado y de organizaciones no gubernamentales. Muchas de esas iniciativas han cosechado e'xitos notables, especialmente el Banco Grameen. Los siete pai'ses del Asia meridional que se han reunido al amparo de la Asociacio'n del Asia Meridional para la Cooperacio'n Regional han otorgado a la mujer la ma'xima prioridad. En ese sentido, quisiera referirme a la decisio'n de esa Asociacio'n de declarar el peri'odo comprendido entre 1991 y 2000 Decenio de la Nin~a, asi' como su objetivo de lograr la eliminacio'n de la pobreza absoluta, de preferencia en el an~o 2002 a ma's tardar. Nuestros esfuerzos han adquirido seguramente mayor significado e importancia por el hecho de que tres de los siete pai'ses de la citada Asociacio'n esta'n presididos actualmente por mujeres que han llegado a esa posicio'n de mando como resultado de un proceso electoral. En Bangladesh, tambie'n estamos listos para emprender, a partir del an~o en curso, las actividades estrate'gicas y los programas de gran envergadura que convenga para lograr la participacio'n de la mujer en la sociedad en el peri'odo que abarca el Plan de 15 an~os. Asi' pues, Bangladesh ha mantenido su firme adhesio'n a los propo'sitos y objetivos de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro. Puede que nuestros logros no hayan sido muy espectaculares, pero constituyen un claro indicio de nuestra determinacio'n de alcanzar esas metas. El pasado mes de diciembre se remitio' a la Secretari'a de la Conferencia un documento relativo a la posicio'n comu'n de los pai'ses integrantes de la Asociacio'n del Asia Meridional para la Cooperacio'n Regional, en el que figuraban cinco recomendaciones importantes. Ma's recientemente se celebro' en julio, en la ciudad de Dhaka, la Reunio'n Ministerial sobre la mujer, organizada por la Asociacio'n del Asia Meridional para la Cooperacio'n Regional. En la resolucio'n de Dhaka aprobada en la Reunio'n se destacaron los siguientes aspectos: - Erradicacio'n de la pobreza entre las mujeres; - Supervivencia, proteccio'n y adelanto de la nin~a; - Medidas para contrarrestar la violencia contra las mujeres, incluida la trata de mujeres y nin~os; - Igualdad de acceso a las oportunidades de ensen~anza para la mujer; - Igualdad de acceso a los servicios de atencio'n de salud y nutricio'n para la mujer. Considero que esa labor, sumamente importante, que se ha realizado en el marco de la Asociacio'n del Asia Meridional para la Cooperacio'n Regional tiene una pertinencia mucho ma's amplia. Esperamos que esas recomendaciones se reflejen en la Plataforma de Accio'n que habra' de aprobarse en Beijing. Del mismo modo, deberi'amos aprovechar los resultados de otras reuniones regionales e internacionales similares celebradas u'ltimamente, ya que sus conclusiones nos seri'an de gran utilidad. En la Plataforma de Accio'n se deben defender los valores religiosos, culturales y sociales que resultan decisivos para fortalecer los vi'nculos familiares, la paz social y la estabilidad. Quisiera aprovechar esta oportunidad para mencionar que las ensen~anzas y los principios del Islam pueden ser una aportacio'n positiva a la realizacio'n de nuestro objetivo comu'n de igualdad, desarrollo y paz. Vemos el mundo del futuro, no como un mundo ideal, sino como un mundo justo, no como un mundo inalcanzable, sino como un mundo viable. Para que esa visio'n se transforme en realidad no bastara' un compromiso: se requerira' accio'n. Las iniciativas que se adopten aqui' en Beijing podra'n ser mucho ma's significativas si se complementan con otras medidas en otras partes. Debe haber una corriente ininterrumpida de recursos para que podamos alcanzar nuestros objetivos. El mundo desarrollado debe aportar al mundo en desarrollo suficientes recursos nuevos y adicionales en forma de financiacio'n, conocimientos te'cnicos y tecnologi'a. El sistema de las Naciones Unidas y otros foros internacionales deben aplicar sus poli'ticas de desarrollo de manera ma's vigorosa. Adema's es menester prestar especial atencio'n a la difi'cil situacio'n de las mujeres en los pai'ses menos adelantados. El cara'cter estructural de las restricciones prevalecientes en esos pai'ses agrava sus problemas. Se debe hacer un llamamiento a la comunidad mundial para que se adopten medidas internacionales en apoyo de las medidas nacionales. Esta es la oportunidad de demostrar que la fraternidad humana es universal; el mundo tiene que aprovecharla. No cabe duda de que la Plataforma de Accio'n que se ha de aprobar en Beijing tendra' repercusiones de gran alcance en lo que se refiere a la vida de la mujer en los pro'ximos decenios. Sin embargo, creo que lo verdaderamente decisivo sera' que se consiga un mecanismo complementario adecuado, eficaz, visible y fidedigno. En Copenhague y en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social plantee' tres propuestas concretas. En una de ellas se pedi'a al Secretario General que hiciera lo necesario para que el sistema de las Naciones Unidas en su totalidad respondiera mejor a ese nuevo programa de cooperacio'n internacional que establecimos en una serie de conferencias memorables celebradas en Ri'o de Janeiro, El Cairo, Copenhague y ahora aqui', en Beijing. Por lo que se refiere a las medidas complementarias de la Conferencia Mundial de Beijing, quisiera presentar las tres propuestas siguientes: En primer lugar, en el peri'odo de sesiones del an~o en curso de la Asamblea General de las Naciones Unidas se deberi'a dar prioridad a la creacio'n de un nuevo puesto de Secretaria General Adjunta encargada de los asuntos de la mujer. Ni que' decir que ese puesto deberi'a ser ocupado por una mujer de competencia comprobada a la que se encomendari'a la responsabilidad de coordinar todas las actividades y los programas referentes a la mujer en el sistema de las Naciones Unidas en su conjunto. Se le encomendari'a adema's concretamente la aplicacio'n de la Plataforma de Accio'n de Beijing. En segundo lugar, se deberi'a establecer una comisio'n de las Naciones Unidas de alto nivel integrada exclusivamente por mujeres muy destacadas, que desempen~ari'an sus funciones a ti'tulo personal y deberi'an pertenecer a diversas disciplinas. La comisio'n se encargari'a de formular propuestas concretas y de sugerir programas para facilitar la aplicacio'n de la Plataforma de Accio'n. Se ocupari'a, sobre todo, de vigilar y evaluar el desempen~o de los o'rganos y organismos de las Naciones Unidas en lo que respecta a las cuestiones relativas a la mujer. Cabe adema's la posibilidad de que en las labores de la comisio'n se invitara a participar a ti'tulo personal a varias mujeres destacadas y distinguidas que ocupan puestos superiores en el sistema de las Naciones Unidas. En tercer lugar, quisiera sugerir que el Secretario General tomara la iniciativa de establecer un premio anual que se otorgari'a a la mujer cuyos logros en el curso del an~o la hicieran merecedora del ti'tulo de "Mujer del An~o". Esa persona seri'a elegida por un jurado internacional integrado por personalidades destacadas. Tal vez seri'a posible que el Secretario General invitara a la distinguida Presidenta de esta Conferencia a que asumiera la funcio'n de primera Presidenta de dicho jurado internacional. Mis tres propuestas se refieren primordialmente a la comunidad internacional y, de manera concreta, a mujeres muy destacadas con una visio'n mundial. Al examinar estas propuestas, no debemos olvidar a los millones de mujeres de nuestros propios pai'ses que di'a y noche luchan por mejorar la calidad de su vida y por contribuir, dentro de sus modestas posibilidades, a la emancipacio'n, la instruccio'n y la realizacio'n del potencial de la mujer. Para esas mujeres que, en la medida de sus modestas posibilidades, han contribuido al enaltecimiento de la mujer en sus respectivos pai'ses, se podri'an establecer premios nacionales. En esa forma, recordari'amos la importancia de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, rendiri'amos tributo a los sacrificios y las aportaciones de innumerables generaciones de mujeres y estimulari'amos tambie'n a nuestras jo'venes y a las pro'ximas generaciones de nin~as a que contemplen el futuro con un sentimiento de confianza en su verdadero valor, su dignidad y su capacidad. Vine a Beijing con grandes esperanzas y grandes expectativas. No me ire' defraudada. Esta Conferencia ha fortalecido mi determinacio'n de proseguir la labor en favor de las mujeres de Bangladesh para mejorar su situacio'n y propiciar su felicidad y bienestar. Es cierto que se trata de una tarea enorme, pero se' que el mundo nos apoya. Nos brindaremos reci'procamente respaldo, soste'n y aliento para hacer frente a los desafi'os que nos esperan. Nuestra labor tiene que culminar con e'xito, y asi' sera'. Declaracio'n de la Sra. Speciosa Wandira Kazibwe, Vicepresidenta y Ministra de Promocio'n de la Mujer y Desarrollo Comunitario de Uganda Como jefa de la delegacio'n de Uganda mucho me honra ser de las primeras oradoras en dirigirse a la tan esperada Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Conferencia orientada a preparar a la humanidad para hacer frente a los desafi'os del siglo XXI con miras a construir un mundo mejor. Deseari'a aprovechar la oportunidad para felicitar a usted, Sra. Presidenta, asi' como a los miembros de la Mesa, por su eleccio'n para dirigir esta memorable Conferencia. Confi'o en que su sabiduri'a y experiencia nos permitira'n concluir de manera fructi'fera todos los importantes temas de nuestro programa. En ese mismo tenor, deseari'a extender el sincero agradecimiento de mi delegacio'n al Gobierno de China por los preparativos realizados para la celebracio'n de esta Conferencia y por la hospitalidad que nos han brindado desde nuestra llegada a este hermoso pai's. La secretari'a de la Conferencia ha desempen~ado una labor colosal en el proceso preparatorio y en la elaboracio'n del proyecto de plataforma de accio'n. Quiero felicitar a mi hermana, la Secretaria General de la Conferencia, Sra. Gertrude Mongella, y a su equipo de colaboradores por el esfuerzo puesto en la coordinacio'n y direccio'n de este proceso. Mi delegacio'n acoge con benepla'cito las iniciativas y tendencias del sistema de las Naciones Unidas encaminadas a una accio'n ma's pra'ctica y sistema'tica en pro del adelanto de la mujer, y por el impulso mantenido a trave's de la celebracio'n de una serie de actividades a nivel mundial en que se han analizado las inquietudes de la mujer y se han examinado cuestiones relacionadas con el desarrollo. Cabe destacar en particular la Convencio'n sobre la eliminacio'n de todas las formas de discriminacio'n contra la mujer, instrumento que Uganda firmo' sin reservas y que contiene orientaciones oportunas para los Estados Miembros a la hora de abordar cuestiones de importancia capital que inciden en la condicio'n la mujer. Confi'o sinceramente en que el impulso logrado y el entusiasmo generado durante los dos u'ltimos decenios se mantengan hasta que llegue el momento de hacer realidad la igualdad, el desarrollo y la paz. El decenio de 1990 se ha caracterizado por profundos cambios en las relaciones poli'ticas, econo'micas, sociales y culturales a nivel mundial y nos ha planteado nuevos desafi'os. En diversas conferencias y convenciones se han ido precisando los derechos y responsabilidades de las personas y de los Estados sobre una multiplicidad de cuestiones mundiales. El movimiento de mujeres en todo el mundo ha desempen~ado y sigue desempen~ando una funcio'n cada vez ma's decisiva en lo que respecta a encauzar los debates y tomar medidas para el pleno ejercicio de los derechos de la mujer. En todos los debates, el mensaje es claro: el desarrollo sostenible orientado al ser humano so'lo sera' realidad cuando se eliminen de una vez por todas los desequilibrios relacionados con el ge'nero. Para lograrlo se requieren esfuerzos concertados a nivel nacional, regional, e internacional a fin de poner en pra'ctica los objetivos y estrategias establecidos en las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro, en que se fijo' el programa para el adelanto de la condicio'n de la mujer en 1985. Tras casi un decenio tratando de consolidar su precaria paz, Uganda ha emprendido un proceso de democratizacio'n y se ha comprometido a proteger los derechos humanos y los derechos de la mujer en particular. La posicio'n de Uganda con respecto al papel de la mujer es clara e inequi'voca. Reconociendo la posicio'n desaventajada que durante tanto tiempo ha tenido la mujer, el Gobierno ha adoptado una poli'tica de accio'n afirmativa, y, como resultado de ello, hay en Uganda seis Ministras, de las que yo soy una, adema's de ser la Vicepresidenta, y cinco Magistradas del Tribunal Superior. Adema's, las mujeres constituyen el 16% de los miembros del Parlamento y el 19% de la Asamblea Constituyente, o'rgano que ha redactado una nueva Constitucio'n para nuestro pai's. En los consejos del gobierno local hemos garantizado para cada sexo una representacio'n mi'nima del 30%. La presencia de la mujer es imprescindible para poder velar eficazmente por sus derechos. Para afianzar au'n ma's esto, en la Constitucio'n se estipula la creacio'n de una comisio'n de igualdad de oportunidades encargada de supervisar y velar por la aplicacio'n de leyes de accio'n afirmativa en favor de la mujer y otros grupos marginados, como los jo'venes y las personas con discapacidades. En la nueva Constitucio'n se han incorporado las siguientes disposiciones, que protegen los derechos humanos fundamentales de la mujer y la dignidad de la persona humana: - La mujer gozara' de la misma dignidad personal que el hombre; - La mujer tendra' derecho a recibir el mismo trato que el hombre, incluida la igualdad de oportunidades en las actividades poli'ticas, econo'micas y sociales; - La mujer tendra' derecho a la accio'n afirmativa en su favor con miras a eliminar el desequilibrio creado por la historia y las costumbres tradicionales; - La Constitucio'n prohi'be las leyes, culturas y costumbres o tradiciones que van en contra de la dignidad, el bienestar o los intereses de la mujer o que los menoscaban. En la esfera de la educacio'n, el Gobierno de Uganda ha adoptado medidas afirmativas encaminadas a aumentar las tasas de matri'cula en la universidad nacional y otras instituciones de ensen~anza superior. Como resultado, la matri'cula de mujeres en la universidad ha aumentado de 25% a 33%, mientras que en otras instituciones de ensen~anza superior, en particular en las escuelas de agronomi'a y veterinaria, el 50% de las plazas esta'n reservadas para las mujeres aspirantes, pra'ctica que continuara' hasta lograr la paridad de ge'nero. Quiero destacar que esta iniciativa es parte de un movimiento firme encaminado a lograr que un nu'mero decisivo de mujeres participe en los niveles de toma de decisiones en la esfera poli'tica y en la administracio'n pu'blica. Lo que necesitamos no es un pun~ado de mujeres que hagan historia sino un volumen que logre cambios a todos los niveles. En el decenio tambie'n se han examinado y reformado leyes discriminatorias, en particular la ley sobre violacio'n y abuso sexual de mujeres. Adema's de la accio'n afirmativa, el Gobierno de Uganda ha tomado medidas para velar por la integracio'n positiva de la mujer y las cuestiones relacionadas con el ge'nero en todos los procesos de desarrollo. La estrategia de integracio'n se aplica en dos niveles: a nivel nacional, mediante el marco nacional de poli'tica sobre el ge'nero y a nivel sectorial, por conducto de la poli'tica sobre el ge'nero a nivel sectorial. En ambos niveles, se proporcionan directrices para la incorporacio'n de las cuestiones relacionadas con el ge'nero, se llevan a cabo exa'menes de poli'tica y se imparte formacio'n para el ana'lisis de las cuestiones relacionadas con el ge'nero. El objetivo de estas intervenciones es proporcionar un marco para que todas las estructuras gubernamentales y los asociados en el desarrollo incorporen las cuestiones relacionadas con el ge'nero en sus poli'ticas y programas. A nivel comunitario, Uganda ha creado asambleas locales para la mujer, conocidas como consejos de mujeres. Los consejos tienen una estructura piramidal que va desde la base hasta el nivel nacional y que proporciona un foro local para la movilizacio'n de las mujeres hacia la participacio'n ci'vica desde la propia base. Todo el mundo espera ansioso los resultados de esta Conferencia. Ella ha proporcionado a la comunidad internacional la oportunidad de reflexionar sobre nuestros logros y fracasos pasados con respecto al adelanto de la mujer, pero debe al mismo tiempo ofrecer soluciones. La dificultad radica en plasmar la Plataforma de Accio'n en programas concretos que logren resultados tangibles para todas las mujeres a todos los niveles. Debemos continuar "maternizando" en el plano mundial, y actuando al mismo tiempo en el plano local. La esfera ma's decisiva es la de la alfabetizacio'n funcional para la mujer en el mundo en desarrollo. A fin de eliminar para siempre el analfabetismo entre las mujeres debemos asegurarnos de que se garantice que las nin~as reciban una educacio'n que les permita adquirir las capacidades necesarias para sobrevivir en este mundo competitivo. Debemos seguir fomentando la accio'n afirmativa para las mujeres con discapacidades y las mujeres que pertenecen a minori'as e'tnicas y religiosas. Para lograrlo se necesita dinero. Las mujeres deben tener dinero, pero el dinero seguira' siendo una ilusio'n si promovemos microproyectos para pequen~as agrupaciones de mujeres. El dinero es poder. Es bien sabido que los que tienen el poder econo'mico controlan a los dema's a nivel internacional, regional y nacional. La emancipacio'n econo'mica de la mujer equilibrara' las fuerzas, incluso al nivel de la familia. Tal vez esta sea la receta para la paz. Debemos contar con servicios financieros regionales para la mujer, de los cuales otras instituciones similares al nivel nacional obtendra'n los fondos para financiar proyectos econo'micos tangibles dirigidos por mujeres. No debemos olvidar el viejo proverbio ingle's que dice que el que paga manda. El movimiento se demuestra andando. No nos engan~emos ma's ni pensemos que el poder se sirve siempre en bandeja de plata. No debemos subestimar el poder poli'tico de la mujer - ese poder radica en nuestro voto - "Eyesitukidde, tanywa matabangufu. Mwene Nkovu, namanha bwesiigha". La estrategia para poner fin a nuestro infortunio es votar por hombres y mujeres capaces y conscientes de los problemas de ge'nero. Entonces, so'lo entonces, dejaremos de mendigar. Declaracio'n de la Sra. Nguyen Thi Binh, Vicepresidenta de Viet Nam Quisiera sen~alar antes de nada que es un honor para mi' reunirme con miles de mujeres que han acudido a Beijing en su bu'squeda de igualdad, desarrollo y paz. Felicito especialmente a la Repu'blica Popular de China por los esfuerzos realizados para hacer posible la celebracio'n de nuestra importante Conferencia y del foro de organizaciones no gubernamentales. Quiero agradecer sinceramente al Gobierno de China su invitacio'n, asi' como la calurosa hospitalidad que me ha brindado. En esta u'ltima reunio'n mundial de mujeres en el siglo XX intentemos entre todos preparar el camino que nos llevara' hacia un siglo XXI ma's paci'fico, ma's justo, ma's pro'spero, y respondamos al llamamiento de las Naciones Unidas con ocasio'n de su cincuentenario: "Unidos para un mundo mejor" - mejor tanto para las mujeres como para el conjunto de la humanidad. Mi pai's, Viet Nam, es bien conocido por la odisea tumultuosa y dolorosa que ha vivido durante decenios de guerras que han asolado nuestra tierra, ya de por si' pobre, y ha dejado un saldo de millones de viudas, hue'rfanos, inva'lidos y desaparecidos. Las mujeres de Viet Nam se han forjado, en el seno de su pueblo, en un crisol de innumerables pruebas y mu'ltiples vicisitudes que han cristalizado en su excepcional capacidad de resistencia y perseverancia, en su aptitud para sobrevivir y conservar intacta su identidad contra viento y marea, como los bambu'es de Viet Nam, flexibles pero inquebrantables, que se doblan con el viento pero no se parten y si' se enderezan inmediatamente, firmes y orgullosos como antes. No obstante, seri'a imposible explicar lo que hicimos en el pasado, al lado de nuestros hombres y con ellos, si no destaca'ramos la otra fuerza que adquirieron las mujeres de Viet Nam de su singular pasado, a saber, la increi'ble capacidad para tomar las riendas de su propio destino, para actuar con iniciativa y creatividad en todas las circunstancias, incluso las ma's difi'ciles. Sin embargo, es preciso reconocer que el pueblo vietnamita, hombres y mujeres, adema's de mantener so'lidos lazos con el pasado, se enfrentan sobre todo al futuro. En la actualidad, las mujeres de Viet Nam esta'n consagradas a la tarea de la recuperacio'n y el desarrollo de su pai's. Para tal fin, emplean las dos principales cualidades de que ya hicieron uso durante la guerra, la resistencia y la perseverancia, asi' como la determinacio'n de forjar su propio destino. Tambie'n son beneficiarias y partes activas del proceso de reforma y renovacio'n que permite a Viet Nam sobreponerse poco a poco a las secuelas de la guerra y salir poco a poco de su pobreza para integrarse al mundo exterior. No obstante, deseo expresar mi conviccio'n, a la que he llegado tras la experiencia vivida anteriormente como Ministra de Educacio'n y Formacio'n, y que ha sido corroborada en numerosos simposios y conferencias y en diversos estudios y encuestas realizados a nivel regional, nacional e internacional, de que esas dos cualidades de la mujer vietnamita no pueden aprovecharse en su totalidad si le falta el catalizador poderoso y multiplicador de la educacio'n. Por consiguiente, es preciso hacer hincapie' en la educacio'n de la mujer y, sobre todo, de las nin~as. Estoy plenamente convencida de que las mujeres de Viet Nam, una vez dotadas de cultura y conocimientos, llegara'n a ser el centro del desarrollo socioecono'mico de su pai's y podra'n contribuir con orgullo a construir un futuro lleno de esperanza para Viet Nam. Estos son los sentimientos que deseaba compartir con ustedes. Tambie'n quisiera aprovechar esta feliz ocasio'n para reiterar a los amigos y amigas de ayer y de hoy el ma's sincero agradecimiento del pueblo y las mujeres de Viet Nam por su amistad, su apoyo y su asistencia. Anexo III DECLARACIONES DE CLAUSURA Declaracio'n del Sr. Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de las Naciones Unidas* Aunque no puedo estar presente con ustedes en el di'a de hoy, he seguido el desarrollo de esta Conferencia con muchi'sima atencio'n. Desde Nueva York, les hago llegar mis sinceras felicitaciones a todos: delegados, representantes de organizaciones no gubernamentales y miembros de la Secretari'a. Tenemos todos una deuda de gratitud con la Repu'blica Popular de China, que ha sido anfitriona de una de las conferencias mundiales ma's grandes de la historia, en la que han participado alrededor de 17.000 personas, entre ellas 6.000 delegados de 189 pai'ses, ma's de 4.000 representantes de organizaciones no gubernamentales acreditadas, un gran nu'mero de funcionarios pu'blicos internacionales y alrededor de 4.000 representantes de los medios de difusio'n. Hubo tambie'n ma's de 30.000 participantes en el Foro de Organizaciones no Gubernamentales. Agradecemos sinceramente a China por haber sido anfitriona del mundo. Quiero agradecer especialmente a la Presidenta de la Conferencia, Sra. Chen Muhua. Con el correr de los an~os, cuando tuvimos oportunidad de encontrarnos en El Cairo y en Beijing, ha aumentado mi admiracio'n por la eficiencia de la Sra. Chen Muhua y su capacidad de solucionar los problemas incluso antes de que surjan. Permi'tame decirle, Sra. Chen Muhua, que es usted el modelo de la mujer fuerte y dedicada que garantizara' el e'xito perdurable y trascendental de esta Conferencia. Doy las gracias a la Secretaria General de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Sra. Gertrude Mongella. Ha sido ella la fuerza impulsora de esta Conferencia. En los difi'ciles di'as de las reuniones preparatorias, en las negociaciones con las delegaciones nacionales, la Sra. Mongella, gracias a su dedicacio'n a la causa de la mujer y a su experiencia como negociadora, mantuvo en un curso certero los preparativos para Beijing. Se' que seguira' dedica'ndose con empen~o a esta causa, a medida que avanzamos hacia la aplicacio'n de las decisiones aprobadas en Beijing. El impulso logrado debe ahora traducirse en medidas concretas y todos tenemos la responsabilidad de asegurar que las decisiones convenidas aqui' cambien efectivamente el mundo. Los compromisos asumidos en Beijing no son so'lo el resultado de negociaciones diploma'ticas. Tras ellos esta' el poderi'o firme y organizado del movimiento femenino. Toda la serie de conferencias y cumbres mundiales ha sido transformada por la influencia creciente, la pasio'n y la conviccio'n intelectual del movimiento femenino. En Ri'o, Viena, El Cairo y Copenhague se puso de relieve la importancia de las cuestiones relacionadas con la mejora de la condicio'n de la mujer. Tras cada una de esas conferencias mundiales surgio' un reconocimiento ma's firme: - Del papel crucial de la mujer en el desarrollo sostenible y la proteccio'n del medio ambiente; - De los derechos humanos de la mujer como parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales; - De la violencia contra la mujer como una violacio'n intolerable de sus derechos; - Del hecho de que los servicios de salud, atencio'n materna y planificacio'n de la familia y el acceso a la educacio'n y la informacio'n son esenciales para que la mujer pueda ejercer sus derechos fundamentales. El movimiento femenino tiene en las Naciones Unidas un firme aliado. Empezando con la afirmacio'n contenida en la Carta, en que se hace hincapie' en la plena igualdad entre hombres y mujeres, las Naciones Unidas han colaborado con el movimiento femenino para lograr el objetivo de nuestros fundadores. La Comisio'n de la Condicio'n Juri'dica y Social de la Mujer fue uno de los primeros o'rganos establecidos por las Naciones Unidas despue's de su fundacio'n. En los u'ltimos 20 an~os, las conferencias mundiales sobre la mujer celebradas en Me'xico, Copenhague y Nairobi han contribuido al fortalecimiento progresivo de los aspectos juri'dicos, econo'micos, sociales y poli'ticos de la funcio'n de la mujer. En 1979, la Asamblea General aprobo' la importanti'sima Convencio'n sobre la eliminacio'n de todas las formas de discriminacio'n contra la mujer. El movimiento en pro de la igualdad entre los ge'neros en todo el mundo ha sido uno de los acontecimientos ma's importantes de nuestra era. Me honra afirmar que las Naciones Unidas han sido parte de este movimiento. Sin embargo, pese a los progresos alcanzados, queda todavi'a mucho por hacer. Aunque las mujeres han hecho avances importanti'simos en muchas sociedades, casi en todas partes se da todavi'a una prioridad secundaria a las cuestiones de la mujer. Las mujeres hacen frente a problemas de discriminacio'n y marginalizacio'n de maneras sutiles y a la vez flagrantes, no comparten en pie de igualdad los frutos de la produccio'n y constituyen el 70% de los pobres del mundo. En el cartel situado a la entrada del Foro de las Organizaciones no Gubernamentales en Huairou se nos pide que miremos el mundo a trave's de los ojos de la mujer. En estas dos semanas, esto es lo que ha hecho el mundo. Hemos visto que, pese a los progresos alcanzados desde la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada hace 20 an~os, las mujeres y los hombres siguen viviendo en un mundo desigual. En todos los pai'ses persisten las disparidades y las desigualdades entre hombres y mujeres. No hay en 1995 un solo pai's donde hombres y mujeres disfruten de plena igualdad. El mensaje de esta Conferencia es que las cuestiones relativas a la mujer son globales y universales. Hay actitudes y pra'cticas firmemente arraigadas que perpetu'an diariamente la desigualdad y la discriminacio'n contra la mujer en la vida pu'blica y privada en todas partes del mundo. Al mismo tiempo, ha surgido el consenso de que la igualdad de oportunidades para todos es esencial para el establecimiento de una sociedad justa y democra'tica para el siglo XXI. Todos reconocen ya el vi'nculo fundamental que existe entre los tres objetivos de la Conferencia: igualdad, desarrollo y paz. La Plataforma de Accio'n ha sido fruto de un proceso preparatorio ma's participatorio e inclusive que ninguno antes en la historia. Nunca antes se habi'an reunido tantas mujeres, representantes de gobiernos y organizaciones gubernamentales, para compartir experiencias y trazar el rumbo para el futuro. Las Naciones Unidas han proporcionado el lugar y el marco para que las cuestiones relativas a la igualdad entre hombres y mujeres adquieran un lugar prioritario en el calendario mundial. Las mujeres del mundo han sido la fuerza impulsora que ha preparado ese calendario y que impulsa su cumplimiento. La Plataforma de Accio'n es un programa poderoso para mejorar la condicio'n de la mujer. En ella se pide la integracio'n de las perspectivas basadas en el ge'nero en todas las poli'ticas y los programas y se concentra la atencio'n en medidas concretas encaminadas a solucionar los problemas encarados en las esferas de especial preocupacio'n en todo el mundo. La Plataforma de Accio'n debe ser nuestra gui'a y nuestro punto de referencia constante y debe recibir amplia difusio'n a nivel mundial, regional y local. La aplicacio'n de sus metas, objetivos y medidas debe vigilarse en forma activa y la Plataforma debe revitalizarse, segu'n resulte necesario, para tener en cuenta los nuevos acontecimientos a medida que surgen. Al iniciar el camino desde Beijing, la Plataforma es un llamamiento para la adopcio'n de medidas concretas con los siguientes objetivos: - Medidas para proteger y promover los derechos humanos de la mujer y la nin~a como parte integral de los derechos humanos universales; - Medidas para erradicar la carga persistente y creciente de la pobreza que soporta la mujer; - Medidas para eliminar los obsta'culos que se oponen a la plena participacio'n de la mujer en la vida pu'blica y en la adopcio'n de decisiones a todos los niveles, incluso en la familia; - Medidas para eliminar todas las formas de violencia contra la mujer; - Medidas para garantizar la igualdad de acceso de nin~as y mujeres a la educacio'n y los servicios de salud; - Medidas para promover la autonomi'a econo'mica de la mujer y para asegurar su acceso a los recursos productivos; - Medidas para fomentar la distribucio'n equitativa de las responsabilidades en el seno de la familia. La Plataforma de Accio'n impone una gran responsabilidad al sistema de las Naciones Unidas. Se pide en ella que las organizaciones de las Naciones Unidas desempen~en un papel crucial en el seguimiento, la ejecucio'n y la vigilancia. Todo esto plantea un desafi'o a la capacidad y la dedicacio'n de las Naciones Unidas. En mi calidad de Secretario General, acepto ese desafi'o. Hare' todo lo posible por asegurar que las recomendaciones que se me han hecho se apliquen en forma ra'pida y efectiva. Estoy decidido a incluir una perspectiva basada en el ge'nero en todos los aspectos de la labor de la Organizacio'n. En cooperacio'n con mis colegas, los jefes ejecutivos de los organismos especializados de las Naciones Unidas y de los programas y fondos de las Naciones Unidas, procurare' iniciar una respuesta coordinada en todo el sistema e integrar las medidas resultantes de esta Conferencia con las de otras conferencias mundiales. Mantendre' a los Estados Miembros regularmente informados de los progresos alcanzados. Los jefes ejecutivos de las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas han manifestado su empen~o en promover la causa de la mujer en las secretari'as del sistema como cuestio'n de prioridad en sus poli'ticas. Todos se han comprometido a elaborar poli'ticas concretas y mecanismos de vigilancia para mejorar la situacio'n de la mujer y, en particular, para aumentar el nu'mero de mujeres en puestos de nivel superior y de adopcio'n de poli'ticas. El sistema de las Naciones Unidas ya ha aprobado muchas medidas en relacio'n con esto, que sera'n cri'ticas para la aplicacio'n de la Plataforma: la inversio'n de la tendencia hacia la feminizacio'n de la pobreza; el aumento de los niveles de educacio'n y de salud de la mujer y la nin~a; la mejora de la proteccio'n juri'dica de la mujer en el hogar; el establecimiento de una proteccio'n ma's cabal de la mujer en tiempo de guerra. Todas estas cuestiones deben recibir prioridad. Hago un llamamiento a todos los gobiernos que au'n no lo hayan hecho para que se adhieran y ratifiquen los instrumentos de derechos humanos de las Naciones Unidas y los convenios laborales - en particular la Convencio'n sobre la eliminacio'n de todas las formas de discriminacio'n contra la mujer y la Convencio'n sobre los Derechos del Nin~o. Para terminar, quiero referirme especialmente a las instituciones de la sociedad civil, que han desempen~ado un papel tan importante en los preparativos de esta Conferencia. Desde que asumi' el puesto de Secretario General, he hablado muchas veces de la evolucio'n de la sociedad civil y de su importancia para el avance econo'mico, cultural y democra'tico. El establecimiento de mecanismos ma's eficaces para garantizar la colaboracio'n entre los gobiernos y la sociedad civil contribuira' significativamente a la aplicacio'n de las poli'ticas y las medidas previstas en la Plataforma. Las Naciones Unidas intensificara'n los vi'nculos estrechos y las relaciones de trabajo que ya existen con la comunidad de organizaciones no gubernamentales a nivel mundial y nacional. Las Naciones Unidas esta'n dispuestas a apoyar a los gobiernos en sus esfuerzos por promover y fortalecer las instituciones de la sociedad civil. Dentro de pocas semanas, los dirigentes del mundo se reunira'n en la Sede de las Naciones Unidas en una Reunio'n en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno para conmemorar asi' el cincuentenario de la fundacio'n de las Naciones Unidas. Al celebrar el mundo ese aniversario, debemos trabajar unidos para garantizar que la igualdad de derechos de hombres y mujeres consagrada en la Carta de las Naciones Unidas se haga realidad. Debemos trabajar juntos para aplicar la Plataforma de Accio'n aprobada aqui' en Beijing. Que todo el mundo sepa y reconozca que so'lo mediante el pleno reconocimiento de la igualdad de derechos de la mujer se lograra'n los objetivos de igualdad, desarrollo y paz para toda la humanidad. * La declaracio'n fue pronunciada por el Representante Especial del Secretario General en nombre del Secretario General. Declaracio'n de la Sra. Gertrude Mongella, Secretaria General de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer Al ponerme de pie para pronunciar las palabras de clausura de e'sta, la ma's especial de toda las conferencias mundiales de las Naciones Unidas, no puedo evitar un suspiro de alivio. De alivio, no porque las numerosas reuniones, consultas y actividades asociadas con la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer hayan concluido oficialmente, sino de alivio y de felicidad porque lo hayamos logrado: ­Lo logramos! Hemos logrado trascender las complejidades histo'ricas y culturales; hemos logrado trascender las desigualdades y diversidades socioecono'micas; hemos logrado mantener vivo nuestro suen~o y nuestros objetivos comunes de igualdad, desarrollo y paz. En algunas esferas, hemos ampliado significativamente los horizontes de conferencias anteriores. Por u'ltimo, hemos logrado redactar nuestro documento de consenso - la Plataforma de Accio'n - mediante la ardua labor y el espi'ritu de cooperacio'n, la dedicacio'n y la determinacio'n de los Gobiernos y otros grupos representados aqui'. Estoy segura de que todos compartimos este momento de satisfaccio'n por el cual hemos trabajado diligentemente a todos los niveles. Todos hemos hecho nuestro aporte para poder reunirnos a celebrar juntos nuestro logro comu'n de hoy con el mismo espi'ritu de solidaridad que guio' nuestras actividades e iniciativas, hasta Beijing. Todos y cada uno de nosotros hemos dedicado tiempo, energi'a y esperanzas para poder llegar a este punto culminante de la historia de la humanidad. Mis ma's sinceras gracias a todos ustedes. No hay palabras que puedan expresar adecuadamente mi gratitud a nuestros anfitriones, el Gobierno y el pueblo de China, por la infraestructura fi'sica que han puesto a nuestra disposicio'n; por el apoyo moral y ca'lido que nos han brindado para hacernos sentir aqui' como en nuestra casa; por los incansables esfuerzos desplegados para garantizar nuestra seguridad; y tambie'n por las muchas actividades y especta'culos organizados para los participantes en el Foro de las organizaciones no gubernamentales y en la Conferencia. Muchas gracias. Estamos especialmente agradecidos al Comite' Nacional Chino para la Organizacio'n de la Conferencia y a la Federacio'n Panchina de Mujeres, asi' como a todos los voluntarios, por su dedicacio'n y entrega y por la eficaz coordinacio'n de todos los preparativos. El Foro de organizaciones no gubernamentales sobre la mujer, celebrado del 30 de agosto al 8 de septiembre de 1995 con el fin de reunir a mujeres y hombres para cuestionar, crear y transformar estructuras y procesos mundiales a todos los niveles mediante la habilitacio'n y exhaltacio'n de la mujer, congrego' a ma's de 25.000 mujeres, hombres y jo'venes para debatir en talleres, simposios y otras consultas distintos aspectos de intere's que afectan la vida de las mujeres. Algunos de los debates que tuvieron lugar generaron roces, lo que refleja la divergencia de opiniones y la dificultad del proceso de formacio'n de consenso. Pero sabemos que en todas las conferencias se producen debates apasionados. La exhaltacio'n general del trabajo de la mujer que tuvo lugar en Huairou contribuyo' a cimentar los vi'nculos y redes de las mujeres de todos los rincones del mundo. Agradezco a los organizadores del Foro de las organizaciones no gubernamentales sobre la mujer de 1995, el impulso, la dedicacio'n y el apoyo proporcionados. Doy las gracias al Secretario General, Dr. Boutros Boutros-Ghali, quie'n ha estado con nosotros desde el principio, por su apoyo y por haber depositado su confianza en mi'. Tambie'n le doy las gracias por haberse comprometido, como lo ha hecho, a realizar actividades complementarias para responder a las aspiraciones de tantas mujeres. Quiero tambie'n aprovechar esta oportunidad para expresar mi sincero agradecimiento a toda la Secretari'a de las Naciones Unidas, asi' como a los colegas de otros o'rganos, organismos y organizaciones de las Naciones Unidas, cuya lista es demasiado extensa para nombrar aqui', por su incansable apoyo. De no haber sido por el arduo trabajo realizado durante todo el proceso preparatorio, asi' como en Beijing, la Conferencia no hubiera podido avanzar con la facilidad con que lo hizo. Agradezco y bendigo a los jo'venes por habernos acompan~ado en todo este proceso. Son ustedes, con su creatividad, valor, energi'a y visio'n, quienes nos hara'n avanzar. Como he dicho antes, el futuro pertenece a los jo'venes, y a ustedes corresponden por derecho propio las medidas que se deriven de Beijing. Por lo tanto, confiaremos en ustedes para llevar adelante la revolucio'n. Ahora tenemos nuestra Plataforma, y ella debe servirnos de base para gestionar los cambios que se esperan de nosotras. Debemos mucho a la capaz direccio'n de la Sra. Chen Muhua, Presidenta de la Conferencia; la Dra. Patricia Licuanan, Presidenta de la Comisio'n Principal; la Sra. Obaapanyin Nana Ama Yeboaa, Presidenta del Grupo de Trabajo I; la Sra. Irene Freudenschuss-Reichl, Presidenta del Grupo de Trabajo II, y a todos aquellos cuyos esfuerzos han facilitado el proceso para la adopcio'n de esta Plataforma. Ahora tenemos en nuestras manos el mandato por el que hemos estado trabajando, nuestra base legi'tima para exigir cambios. Nuestra Plataforma, que representa un consenso mundial para el cambio social, no puede dejarse ahora en un rinco'n juntando polvo. Ha concluido la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, pero recie'n comienza la verdadera tarea de transformar las palabras en accio'n. Que el espi'ritu de organizacio'n y fijacio'n de metas que caracterizo' la etapa preparatoria de esta Conferencia se convierta en la energi'a que impulse su aplicacio'n. Que la diversidad de las mujeres se encauce ahora para convertir verdaderamente a e'stas en las mayores multiplicadoras de la prosperidad y no en las mayores vi'ctimas de la pobreza. Hemos dado un paso decisivo e irreversible hacia adelante; no es posible retroceder. Aqui' esta'n los hilos para tejer un mundo mejor para la humanidad. Actuemos entonces ahora y en forma decidida. Aunque no deseo subestimar los problemas que acompan~ara'n la aplicacio'n de la Plataforma, creo firmemente que si todos hacemos nuestra parte, por pequen~a que sea, lograremos convertir lo imposible en posible. Como dicen nuestros anfitriones chinos, un viaje de mil leguas comienza con el primer paso. Sin embargo, el viaje no sera' por supercarreteras en las cuales se puede avanzar a toda velocidad; es posible que nos conduzca a trave's de mares y lagos; a trave's de colinas, montan~as y valles; se requerira'n muchos an~os de arduo trabajo y sacrificios para llegar hasta el final. Cuando el camino resulte muy difi'cil quiza' tengamos que hacer breves pausas de descanso a fin de reabastecernos, refrescarnos y reorientarnos. La justicia social exige que sigamos avanzando. Aunque nos desviemos un poco de nuestro derrotero, no podremos hacer retroceder la revolucio'n social que se ha iniciado. Que Beijing sea el primer paso de nuestro viaje de mil leguas para alcanzar la verdadera igualdad, el desarrollo y la paz en el mundo. Que Beijing sea la Plataforma desde la cual se lleve adelante nuestra cruzada mundial. Comprometa'monos, como hemos estado haciendo desde el principio, a transmitir el espi'ritu y las esperanzas de Beijing a todas las mujeres, hombres y jo'venes en nuestros caseri'os, aldeas, pueblos y ciudades en todos los pai'ses del mundo. Que todos difundan la Plataforma al regresar a sus hogares en sus pai'ses y que el mensaje sea alto y claro: Ha llegado la hora de actuar. El mundo tiene puesta su mirada en nosotros y nos considerara' responsables de la aplicacio'n de las buenas intenciones y decisiones convenidas en Beijing. Por lo tanto, les encomiendo reincorporarse a sus filas, precisar sus objetivos y avanzar. Garanticemos que la antorcha que se encendio' en Me'xico y se reavivo' en Copenhague y Nairobi siga avanzando despue's de Beijing. No tengo duda de que alcanzaremos nuestra meta. Declaracio'n de la Sra. Gro Harlem Brundtland, Primera Ministra de Noruega Hemos acudido aqui' en respuesta al llamamiento de los miles de millones de mujeres que han vivido en el mundo y de los miles de millones que vivira'n en e'l. Necesitamos un cambio inmediato y definitivo: las mujeres no aceptara'n ma's el papel de ciudadanas de segundo orden. Nuestra generacio'n tiene que responder a ese llamamiento. No cabe duda de que hemos avanzado, pero todavi'a no se puede aquilatar cabalmente nuestro e'xito; eso dependera' de la voluntad que demostremos todas para cumplir lo prometido. Las opiniones expresadas aqui', y las noticias que desde aqui' se han propagado, conformara'n irrevocablemente la opinio'n mundial. La huella de lo sucedido en Beijing es indeleble. ¨Que' se recordara'? ¨El exceso de proteccio'n de seguridad? ¨Las palmas de las manos de los polici'as? ¨Las visas denegadas? Si', pero esas pra'cticas no pueden perdurar y, a la larga, no perdurara'n. Hagamos hoy un recuento de nuestras victorias estrate'gicas y no de las derrotas ta'cticas. Lo que hemos logrado es romper los marcos que constren~i'an las vidas de mujeres y nin~as. Ahora debemos seguir adelante. La historia de las luchas de liberacio'n nos demuestran que la vida, la libertad, la igualdad y las oportunidades nunca se han concedido. Siempre ha sido preciso tomarlas. No podemos mantener la ilusio'n de que otros van a ocuparse de establecer la igualdad con los hombres. Las mujeres, y los hombres que trabajan a su lado y comprenden el problema, tendra'n que luchar por esa libertad. Hoy sabemos que la contribucio'n de la mujer a la economi'a es decisiva para el crecimiento y el desarrollo social. Sabemos que los pai'ses seguira'n viviendo en la pobreza si la mujer permanece bajo el yugo de la opresio'n. Sabemos el costo de un apartheid persistente basado en el ge'nero. Hoy en di'a no hay un solo pai's en el mundo, ni uno siquiera, donde las mujeres y los hombres gocen de igualdad de oportunidades. Por tanto, debemos regresar de Beijing a las barriadas pobres de las megalo'poles del tercer mundo, a las tierras de cultivo que bordean los desiertos en A'frica y a las comunidades indi'genas de las selvas pluviales latinoamericanas. Tenemos que regresar a nuestros pai'ses para cambiar los valores y las actitudes. Pero no so'lo alli': tenemos que ir a las salas de sesiones, a los suburbios de Europa y Ame'rica del Norte, a todas nuestras comunidades locales, a nuestros gobiernos y a la Sede de las Naciones Unidas. Es en esos lugares donde se necesitan cambios. Tanto en el Norte como en el Sur. ¨Que' debe hacerse para cumplir las esperanzas y las aspiraciones de las generaciones actuales y venideras? La mujer debe gozar de libertad e igualdad a la hora de tomar decisiones sobre su propia vida y ha de gozar del derecho, oficial y protegido, de participar en la formacio'n de la sociedad, pero, sobre todo, tiene que ejercer ese derecho . El poder de las mujeres constituye una fuerza formidable. Los valores de la mujer tienen mucho que aportar. Necesitamos mujeres en todos los niveles de la administracio'n y el gobierno, tanto en sus instancias locales como a nivel nacional. Todos coincidimos en que la mujer debe recibir educacio'n y no so'lo experiencia, pero todavi'a estamos lejos de un mundo en que se pueda hacer uso de ese derecho. Cabe citar un ejemplo del plano poli'tico: a nivel mundial hay gabinetes y parlamentos en que la presencia de la mujer es escasa o nula. Esta situacio'n no puede continuar y no continuara'. Adema's, si la transicio'n hacia una representacio'n poli'tica ma's real se retrasa, la accio'n afirmativa dara' resultado. Asi' ocurrio' en Escandinavia. Hace 15 an~os, cuando pase' a ser Primera Ministra, ese acontecimiento fue un choque cultural para muchos noruegos. Ahora los nin~os de cuatro an~os preguntan a sus madres, "¨Puede un hombre ser Primer Ministro?". Estamos en el proceso de aprobacio'n de una Plataforma de Accio'n amplia. Todos sus elementos son importantes en este programa de cambio. Permi'tanme detenerme en algunos de sus aspectos principales ma's apremiantes. Coincidimos en que la educacio'n de la mujer es esencial. El Informe sobre el Desarrollo Humano publicado este an~o lo indica con suma claridad: los dividendos econo'micos de las inversiones destinadas a la educacio'n de la mujer son plenamente comparables con los correspondientes a los hombres. Ahora bien, los dividendos sociales de la educacio'n de la mujer superan con creces los de la educacio'n de los hombres. La instruccio'n de las nin~as es uno de los factores fundamentales para el desarrollo. Se ha celebrado un difi'cil debate sobre la forma en que Beijing deberi'a definir los derechos humanos de la mujer, como si pudiera existir un conjunto de derechos humanos para el hombre y otro, ma's restringido, para la mujer. Incluso escuche' el siguiente argumento, esgrimido por un pai's que quiero mencionar: "En realidad, el Occidente esta' tratando de imponer sus pautas culturales como modelo internacional". Esto no es cierto: en la actualidad la mayori'a de los pai'ses defienden sus propias culturas y, como nunca antes, se demuestra respeto y comprensio'n por los valores de otras culturas y religiones. Pero la cuestio'n es otra: hay li'mites para las pra'cticas que los pai'ses pueden esperar que la comunidad internacional acepte o condone, aun cuando esas pra'cticas tengan rai'ces culturales profundas. Es aqui' donde entran en juego los derechos humanos. Cabe afirmar que la violencia contra la mujer, incluida la violencia en el hogar, forma parte de una "pauta cultural" en la mayori'a de los pai'ses, incluido el mi'o. Recibimos una cantidad increi'ble de informes sobre mujeres golpeadas por sus esposos. Es evidente que la proteccio'n contra la violencia y la coercio'n tiene que hacerse valer tambie'n en el plano sexual de la vida. Esta Conferencia ha expresado clara y acertadamente lo que deben entran~ar en la pra'ctica los derechos humanos vigentes. El Estado se convierte en co'mplice cuando la violencia contra la mujer se considera una forma de conducta cultural separada e independiente del a'mbito de la justicia y el cumplimiento de la ley. El mapa del mundo esta' cubierto de manchas de infamia causadas por el maltrato de nin~as. En eso consiste la mutilacio'n genital de las nin~as. Esa pra'ctica no adquiere un cara'cter sacrosanto ni escapa del a'mbito de la poli'tica so'lo porque pueda afirmarse que forma parte de una "pauta cultural". Conocemos bien la terrible discriminacio'n que se practica contra las nin~as, au'n antes de que nazcan. Constituyen tra'gicos testimonios de ese feno'meno lo que se ha descrito ambiguamente como "seleccio'n prenatal del sexo" y la mortal negligencia con que se trata a las lactantes. Generalmente estas pra'cticas tienen rai'ces muy antiguas, pero quienes las utilizan son personas que viven en el mundo de hoy. ¨Por que' en determinados pai'ses el nu'mero de varones es sorprendentemente mayor que el de nin~as? Tal vez la pregunta ofenda a los gobiernos, que no alientan esos delitos, pero todos seremos culpables si cerramos los ojos. ¨Por que' la nin~a recibe menos alimentos, y de peor calidad, que sus hermanos? ¨Por que' recibe menos servicios de salud y educacio'n? ¨Por que' esta' sometida a la horrible tradicio'n de la explotacio'n sexual? No es fa'cil cambiar actitudes centenarias arraigadas, pero las que acabo de mencionar tienen que cambiar. Esa tarea exige una intervencio'n ene'rgica de los gobiernos, los grupos religiosos y privados y las organizaciones no gubernamentales. Una mayor igualdad en el marco de la familia beneficia a los hombres, las mujeres y los nin~os. La afirmacio'n de que esta Conferencia atenta contra la maternidad y la familia es totalmente absurda. Actualmente reconocemos que la pobreza