Palabras del Sr. José Antonio Ocampo Secretario General Adjunto para Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas Quinto Foro Global Sobre Reinvención del Gobierno Ciudad de México 3-6 Noviembre 2003

Es un gran honor participar en la inauguración de este Quinto Foro Global sobre Reinvención del Gobierno. Quiero comenzar transmitiéndoles el caluroso saludo del Secretario General de las Naciones Unidas y expresar, en su nombre, el reconocimiento al gobierno mexicano por servir de anfitrión de este importante evento. El Secretario General me ha pedido, además, que lea el siguiente mensaje:

“Me complace enormemente hacer llegar mis mejores deseos a este foro mundial, que sirve de ocasión singular para facilitar el intercambio de experiencias en la tarea de mejorar la gestión pública y reforzar la administración pública.

Esta ampliamente reconocido que un buen gobierno es fundamental para que podamos alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio. Está igualmente reconocido que, para un buen gobierno, es necesario que el Estado, la sociedad civil y el sector privado colaboren más a fin de tener más en cuenta los intereses de la ciudadanía y rendirles cuentas de sus actos. Esto significa que el sector público debe empeñarse continuamente en mejorar la forma en que funciona.

No hay soluciones fáciles ni únicas para los problemas de una buena gestión pública. Los gobiernos deben encontrar iniciativas que atiendan mejor a sus intereses especiales y encajen en su propio programa de desarrollo. México, amable anfitrión de este foro, lleva a la práctica una agenda de buen gobierno que apunta a hacer más con menos recursos. Ustedes tendrán así una oportunidad de extraer enseñanzas de la experiencia de México y estrechar la cooperación Sur-Sur en la tarea de compartir las mejores prácticas y forjar alianzas.

Las Naciones Unidas seguirán colaborando estrechamente con los gobiernos de los países en vías de desarrollo en nuestra búsqueda común de una gestión pública mejor y más eficaz como medio de alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio. Espero que este foro sirva para aportarles nuevos instrumentos y nuevas formas de ver las cosas. En ese espíritu les hago llegar mis mejores deseos de que la reunión culmine con éxito”.

Sr. Presidente:

Los jefes de Estado y los Gobiernos que se reunieron en la Cumbre del Milenio, reconocieron que el desafío principal de la humanidad consiste en asegurar que la globalización se convierta en una fuerza positiva para todos los habitantes del mundo. A fin de impulsar este propósito, la Cumbre adoptó principios y objetivos de desarrollo humano orientados a garantizar una globalización más equitativa e incluyente. Para garantizarlo, la Declaración del Milenio reconoció que el éxito en el cumplimiento de dichos objetivos depende de un buen gobierno.

La necesidad de buenas instituciones públicas, que garanticen una oferta adecuada de bienes públicos y la equidad y cohesión social, ha terminado por triunfar sobre los principios del Estado mínimo y laissez faire que irrumpieron con fuerza en el debate político y económico hace un cuarto de siglo. El redescubrimiento del papel esencial del Estado ha estado acompañado de una clara conciencia de que es necesario, para utilizar el nombre de este foro, reinventar el gobierno, para que pueda superar los problemas heredados del pasado y enfrentar, al mismo tiempo, las nuevas demandas asociadas al reclamo de nuevos espacios por parte de la sociedad civil, así como aquellas asociadas a la creciente interdependencia global. Esta tarea dista mucho de ser sencilla, ya que la globalización ha generado oportunidades, pero también ha erosionado la capacidad de acción de los Estados-nación, sin que dicho proceso haya estado acompañado del desarrollo de una institucionalidad mundial capaz de enfrentar los retos de la interdependencia.

La primera y más importante tarea en la reinvención del gobierno es garantizar una sólida ética de lo público y el desarrollo de instituciones democráticas fuertes, que faciliten la participación ciudadana, la transparencia y una clara rendición de cuentas. Para lograrlo, es necesario encontrar, además, formas de superar el déficit de capacidad del Estado, que depende enormemente de la fuerza y agilidad de sus instituciones, la flexibilidad de las estructuras administrativas y los procesos, y la capacidad para innovar y responder a situaciones nuevas.

Asimismo, la calidad de las intervenciones normativas, estratégicas y operacionales del gobierno es crucial para lograr una administración pública efectiva. La calidad está compuesta por diferentes atributos tales como equidad, efectividad y eficiencia y depende no sólo del conocimiento sino también de la capacidad del liderazgo político para capturar y reconciliar los intereses divergentes. Los gobiernos de calidad trabajan en el principio de gobierno catalítico, en el cual los funcionarios públicos deben asociarse con grupos de ciudadanos y organizaciones sociales para identificar soluciones y prestar servicios públicos de manera efectiva.

Desde 1999, este foro ha centrado su atención en diferentes dimensiones de este desafío, tales como las instituciones democráticas, el gobierno electrónico y asociaciones para la democracia y el desarrollo. El foro que iniciamos hoy girará en torno a la “Innovación y Calidad en el Gobierno del siglo XXI”.

En los últimos años se ha adoptado una amplia gama de enfoques innovadores para superar el déficit de la capacidad del Estado. La reinvención del gobierno abarca todos estos enfoques. Uno de ellos que ha ganado valor en años recientes es el gobierno electrónico, que se ha considerado como un medio para mejorar la participación, la transparencia, la flexibilidad, la descentralización y como una herramienta para lograr que la administración pública trabaje en beneficio de los ciudadanos.

Se espera que la tecnología de la información y el Internet transformen la administración pública. De acuerdo con el paradigma burocrático tradicional, los administradores públicos deben centrar su atención en la productividad interna, la racionalidad funcional, el control jerárquico y una administración basada en normas. En el paradigma del gobierno electrónico, por el contrario, los administradores públicos deben enfocarse en el control y la satisfacción del usuario, la flexibilidad en la prestación de servicios y la administración de redes con agentes internos y externos.

También se cree que las nuevas tecnologías brindarán a los ciudadanos un nuevo acceso a los niveles de poder en el gobierno. Cuanta más información llegue al ciudadano, mayor será el potencial de éste en la toma de decisiones informadas sobre su gobierno. Las nuevas tecnologías ofrecen, además, un nuevo instrumento para la interacción entre el ciudadano y el gobierno.

Sin embargo, ¿en qué medida se han satisfecho estas expectativas? ¿Bajo qué condiciones se puede utilizar el gobierno electrónico como una herramienta para proporcionar un gobierno de calidad y para superar el déficit de la capacidad del Estado? El Informe Mundial sobre el Sector Público de la ONU correspondiente al año 2003, que será oficialmente lanzado en esta ciudad el día de mañana, intenta responder estas preguntas. Quisiera, por lo tanto, emplear unos minutos para presentar algunas de sus conclusiones más destacadas.

En la actualidad, existen 173 gobiernos que utilizan el Internet para sus operaciones. El liderazgo lo tienen los países industrializados. Sin embargo, en cuanto a la creación de sitios web de gobierno centrados en la ciudadanía, los países en vía de desarrollo, particularmente los de esta región, lo están haciendo muy bien. Entre estos países no sólo se encuentran Chile, México, Argentina y Brasil sino también la República Dominicana y Nicaragua. De hecho, Chile ocupa el puesto 22 en el índice general sobre gobierno electrónico que elabora el informe, pero el segundo lugar en cuanto a los contenidos de sus sitios web. México ocupa el cuarto lugar en este último índice.

Existen muchos ejemplos de aplicaciones exitosas de gobierno electrónico en muchos países del mundo, en las áreas de educación, salud, el apoyo a las pequeñas empresas e información electoral, entre otras. Sin embargo, el gobierno electrónico sólo puede producir los resultados deseados si funciona en un ambiente propicio, caracterizado por políticas y una administración pública orientada al ciudadano. Frente a las inmensas expectativas que ha generado, el gobierno electrónico se encuentra en una encrucijada, ya que existe la percepción de que existe una gran brecha entre dichas expectativas y sus resultados. El informe atribuye dicha brecha a tres razones fundamentales.

La primera es que las tecnologías de la información y las comunicaciones no puede mejorar ni incrementar el valor público si no existe un compromiso claro por parte del Estado por producirlo. Si un gobierno no busca el desarrollo humano, la aplicación de los nuevos instrumentos tecnológicos no lo logrará. Pero, además, aunque los nuevos instrumentos se han utilizado para aumentar la información con que cuenta el ciudadano, no han fomentado su participación en los asuntos públicos. En este contexto, los resultados del indican que de 173 gobiernos que utilizan el gobierno electrónico, sólo 15 fomentan y brindan facilidades electrónicas apropiadas para comentar sobre las políticas y las actividades públicas.

En segundo término, los países se encuentran desarrollando capacidades en línea que sobrepasan la capacidad y el interés de los consumidores de los servicios públicos para utilizar los instrumentos del gobierno electrónico. En no pocos casos, se trata de nuevos y costosos “elefantes blancos” que no despiertan el interés de los ciudadanos. La tasa de fracasos de proyectos excesivamente ambiciosos es amplia, entre el 60 y el 80% según el informe. La brecha digital, la falta de capacidades y recursos de los ciudadanos crean, además, una brecha entre la capacidad de servicio desarrollada por los gobiernos en línea y la respuesta de los consumidores.

En tercer lugar, en no pocos casos, existe una discrepancia entre lo que las personas desean y los servicios que los gobiernos brindan. Para los ciudadanos, la historia no se centra en las maravillas de las TICs, sino en la capacidad de los gobiernos para mejorar efectivamente los servicios que prestan y, a través de ello, producir valor público. Por ello, los esfuerzos mayores en la reinvención del gobierno a través del uso de las nuevas tecnologías deben ir más allá de los intereses meramente técnicos y ser parte de una reestructuración más profunda de la administración pública.

De esta manera, resulta evidente que no existen soluciones simples o atajos para contrarrestar el déficit de la capacidad del Estado. El gobierno electrónico es sólo una de las tantas herramientas que deben desplegarse en forma coherente para reinventar el gobierno. No existen, además, soluciones únicas a este desafío y cada país e incluso cada localidad deberá encontrar sus propias soluciones, en algunos casos adaptando modelos exitosos desarrollados en otros contextos. Por este motivo, la diversidad de soluciones deberá ser respetada como la regla fundamental para el ordenamiento internacional. Existen, además, temas de gobernabilidad que, como lo señalara al comienzo de mi exposición, escapan a estos espacios de política y deberán ser abocados a nivel internacional.