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El Reto del Hambre Cero

El Reto: Erradicar el hambre en el transcurso de nuestras vidas es posible

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Pero ello requiere de esfuerzos integrales encaminados a asegurar que cada hombre, mujer, niña y niño, pueda ejercer su Derecho a una Alimentación adecuada; esfuerzos orientados al empoderamiento de la mujer; a dar prioridad a la agricultura familiar. Requerirá que los sistemas alimentarios sean sostenibles y resilientes. Lanzado por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en el 2012, el Reto del Hambre Cero es su visión personal de un mundo sin hambre - un llamamiento mundial a la acción.

El Reto del Hambre Cero significa:

Que todos los sistemas alimentarios sean sostenibles

Aumentar un 100% la productividad y el ingreso de los pequeños productores

Cero desperdicio de alimentos y pérdidas post-cosecha

Que el 100% de las personas tengan acceso a una alimentación adecuada, durante todo el año

Cero retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de dos años

En conjunto, estos cinco elementos pueden ayudar a construir un mundo de hambre cero.

Eliminar el hambre implica inversiones en agricultura, desarrollo rural, trabajo decente, protección social e igualdad de oportunidades. Supondrá una contribución importantísima a la paz y a la estabilidad, así como a la reducción de la pobreza. Contribuirá a una mejor nutrición para todos - especialmente para las mujeres, desde el inicio de la gestación, y para los niños y niñas menores de dos años. El Secretario General de las Naciones Unidas otorga la máxima prioridad a la erradicación del hambre. El valora el coraje y liderazgo de muchos gobiernos, el sistema de la ONU, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas, los sindicatos, las asociaciones de consumidores y de la comunidad científica. Tienen éxito aquellos que trabajan conjuntamente.

El Reto del Hambre Cero fomenta la participación de un amplio conjunto de organizaciones, de movimientos sociales y de las personas, alrededor de una visión común. Estas promueven estrategias eficaces, mayores inversiones y más cooperación para el desarrollo, en coherencia con los acuerdos nacionales e internacionales existentes. Luchan por alcanzar resultados y por rendir cuentas de sus esfuerzos –particularmente a aquellos que sufren de hambre.

El Secretario General de las Naciones Unidas anima a todos los socios a ampliar sus esfuerzos y a transformar esta visión de acabar con el hambre en una realidad. Esto significa:

Cómo se consiguen estos cinco puntos:

Cero retraso en el crecimiento en niños y niñas durante la primera infancia

Asegurando el acceso universal a alimentos adecuados y nutritivos durante la ventana de oportunidad de los primeros 1000 días de vida que transcurren entre la gestación y los dos años de vida en la infancia, apoyados por asistencia sanitaria que tenga en cuenta la nutrición, el agua, el saneamiento, la educación, así como por intervenciones sensibles a la nutrición, combinadas con iniciativas que posibiliten el empoderamiento de las mujeres -tal como alienta el Movimiento SUN ‘Fomento de la Nutrición’.

Que el 100% de las personas tengan acceso a una alimentación adecuada, todo el año

Posibilitando que todas las personas tengan acceso permanente a los alimentos que necesitan, a través de una agricultura y sistemas alimentarios que tengan en consideración la nutrición; de trabajo decente y productivo que les habilite para su compra; de suelos de protección social y redes de protección social focalizadas; aumentando el suministro de alimentos por los productores locales; a través de mercados justos, abiertos y que funcionen adecuadamente a escala local, regional e internacional, y de la prevención de la excesiva volatilidad del precio de los alimentos.

Que todos los sistemas alimentarios sean sostenibles

Asegurando que todos los productores, agro negocios, cooperativas, gobiernos, sindicatos y sociedad civil establezcan estándares para la sostenibilidad, verificando su cumplimiento y rindiendo cuentas de ello; estimulando y remunerando la adopción universal de prácticas agrarias sostenibles y resistentes al cambio climático; buscando la coherencia entre las políticas sectoriales (englobando energía, uso del suelo, agua y clima).

Un 100% de incremento en la productividad y el ingreso de los pequeños productores

Reduciendo la pobreza rural y mejorando el bienestar, a través de promover el trabajo decente y de incrementar los ingresos de los pequeños productores; del empoderamiento de las mujeres, los pequeños agricultores, pescadores, pastores, jóvenes, organizaciones de productores, pueblos e individuos indígenas, y sus comunidades; de la mejora en la tenencia de la tierra y de su acceso a los activos y a los recursos naturales, asegurando que todas las inversiones en la agricultura y las cadenas de valor sean responsables y transparentes; desarrollando indicadores multidimensionales del bienestar y la resiliencia de las personas; del apoyo a la investigación agraria y la innovación.

Cero desperdicio de alimentos y pérdidas post-cosecha

Minimizando las pérdidas de alimentos durante el almacenamiento y transporte y el desperdicio de alimentos en los comercios y por los consumidores; empoderando a los consumidores para elegir a través de un etiquetado adecuado; compromisos de los productores, comerciantes y consumidores en todas las naciones; consiguiendo progresos a través de incentivos económicos, compromisos colectivos, tecnologías apropiadas localmente y cambios de comportamiento.

Sección de Servicios de Internet, Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas