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Logo de la CampañaCampaña del Secretario General de las Naciones Unidas:
Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres
. Ban Ki-moon
«Rompe el silencio. Cunado seas testigo de la violencia contra las mujeres o las niñas, no te quedes de brazos cruzados. Actúa.»
Ban Ki-moon, Secretario General

SECRETARIO GENERAL BAN KI-MOON
Hay sin embargo una verdad universal, aplicable a todos los países, culturas y comunidades: la violencia contra la mujer nunca es aceptable, nunca es perdonable, nunca es tolerable.

SECRETARIO GENERAL BAN KI-MOON

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La violencia contra mujeres y niñas no se limita a un sistema político o económico en concreto, sino que es frecuente en todas las sociedades del mundo. No entiende de fronteras raciales, culturales ni de riqueza. Es una expresión de valores y normas histórica y culturalmente específicos que todavía se aplica mediante muchas instituciones sociales y políticas que fomentan la sumisión y la discriminación de mujeres y niñas.

Los instrumentos legales —regionales e internacionales— han dejado clara la obligación de los Estados de prevenir, erradicar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) requiere que los países que forman parte de la Convención realicen todos los pasos apropiados para poner fin a la violencia. Sin embargo, la continua prevalencia de la violencia contra las mujeres y niñas demuestra que esta pandemia global de proporciones alarmantes todavía se tiene que abordar con todos los recursos, medidas y compromisos políticos necesarios.

En países de todo el mundo, millones de mujeres y niñas son golpeadas por sus parejas, sometidas a sexo forzado o a la mutilación genital o asesinadas por razones de honor. Durante un conflicto, la violencia amenaza de muchas maneras a mujeres y niñas. Los conflictos armados tienen un efecto demoledor y cruento sobre mujeres y niñas que va mucho más allá de la violencia inherente a la guerra: desde las niñas soldado que son violadas habitualmente por sus propias tropas y las mujeres y niñas civiles que son violadas y asesinadas como táctica de guerra hasta la escalada de violencia dentro de las familias cuando las tropas regresan a casa.

Los costos económicos directos de la violencia contra mujeres y niñas son enormes, en términos de horas de trabajo malogradas, ingresos perdidos y gastos médicos. Los costos indirectos de limitar el papel activo que mujeres y niñas pueden desempeñar en el desarrollo de su comunidad son imposibles de cuantificar.

Los países han avanzado en cierta medida y las iniciativas para tratar y prevenir la violencia contra las mujeres y niñas se han incrementado en todo el mundo en los últimos años. No obstante, sigue habiendo brechas por cubrir en demasiados países.