Acciones de las Naciones Unidas contra el terrorismo

Protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo

La cuestión del terrorismo y los derechos humanos ha sido durante mucho tiempo uno de los temas del programa de derechos humanos de las Naciones Unidas, pero cobró más urgencia a raíz del ataque del 11 de septiembre de 2001 dado el aumento de los actos de terrorismo a escala mundial. Además de condenar el terrorismo de forma inequívoca y de reconocer el deber de los Estados de proteger del terrorismo a quienes viven en sus jurisdicciones, las Naciones Unidas han otorgado un estatus prioritario a la cuestión de la protección de los derechos humanos en el contexto de las medidas contra el terrorismo.

Relator Especial para los Derechos Humanos

El actual Relator Especial es el Sr. Ben Emmerson, Q.C. (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), que ha asumido su mandato el 1 de agosto de 2011.

Ben Emmerson El Relator Especial, obrando al unísono con el nuevo Consejo de Derechos Humanos, trata de individualizar, intercambiar y promover las mejores prácticas sobre medidas de lucha contra el terrorismo que respeten los derechos humanos y las libertades fundamentales. El Relator Especial también responde a denuncias acerca de la violación de los derechos humanos en el curso de la lucha contra el terrorismo, y visita determinados países escogidos, además de entablar correspondencia con más de 40 países acerca de sus leyes y prácticas. Informa regularmente, tanto al Consejo de Derechos Humanos como a la Asamblea General, acerca de cuestiones temáticas seleccionadas y de sus visitas a los países.

El primer Relator Especial (1 de agosto de 2005 - 31 de julio de 2011) fue el Sr. Martin Scheinin (Finlandia).

Para más información sobre la labor del Relator Especial se puede obtener desde el siguiente enlace: http://www.ohchr.org/EN/Issues/Terrorism/Pages/SRTerrorismIndex.aspx Disponible en inglés.

La defensa de los derechos humanos y del estado de derecho, mientras se lucha contra el terrorismo, es, en verdad, el aspecto medular de la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo (enlace con la Base IV de la Estrategia). Los Estados Miembros reconocieron que las medidas eficaces contra el terrorismo y la protección de los derechos humanos no son objetivos que se contradicen entre sí, sino propósitos complementarios que se refuerzan mutuamente. Los Estados Miembros también prometieron que adoptarían medidas encaminadas a abordar las violaciones a los derechos humanos y asegurar que cualesquiera medidas adoptadas para luchar contra el terrorismo se ajusten a sus obligaciones en materia de derechos humanos.

En septiembre de 2010 se dieron a conocer las primeras dos guías sobre detención y registro de personas y la protección de la infraestructura de seguridad.