Acciones de las Naciones Unidas contra el terrorismo

Acciones del Consejo de Seguridad contra el terrorismo

Consejo de Seguridad/>Desde principios del decenio de 1990, el Consejo de Seguridad ha estado ocupándose sistemáticamente cuestiones relativas al terrorismo. En esos años, sus acciones adoptaron la forma de sanciones contra los Estados a los que se consideraba vinculados con determinados actos de terrorismo: la Jamahiriya Árabe Libia (1992); el Sudán (1996) y los talibanes (1999 - ampliadas para incluir a Al-Qaida en 2000 en la resolución 1333). En la resolución 1269 de 1999, el Consejo de Seguridad hizo un llamamiento a todos los países para que cooperaran entre sí con miras a prevenir y reprimir todo acto terrorista; el antecedente de la intensificación de su labor contra el terrorismo desde el 11 de septiembre de 2001.

Antes de los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos, el Consejo de Seguridad había establecido un poderoso instrumento contra el terrorismo: el Comité 1267, integrado por miembros del Consejo, establecido en 1999 en virtud de la resolución 1267 y encargado de supervisar la aplicación de las sanciones contra los talibanes (y posteriormente Al-Qaida a partir de 2000). A petición del Consejo de Seguridad, el Secretario General nombró un Equipo encargado de prestar apoyo analítico y vigilar la aplicación de las sanciones para que prestara asistencia al Comité. Este Equipo está integrado por expertos en lucha contra el terrorismo y cuestiones jurídicas conexas, embargos de armas, prohibición de viajar y financiación del terrorismo.

Después del ataque del 11 de septiembre de 2001, el Consejo de Seguridad estableció un Comité contra el Terrorismo, compuesto asimismo de todos los miembros del Consejo de Seguridad, en virtud de la resolución 1373. Esta resolución obliga a los Estados Miembros a adoptar algunas medidas para prevenir las actividades terroristas y penalizar diversas formas de acciones terroristas, así como para adoptar medidas que asistan y promuevan la cooperación entre los países, incluso la adhesión a los instrumentos internacionales contra el terrorismo. Los Estados Miembros están obligados a informar periódicamente al Comité contra el Terrorismo sobre las medidas que han adoptado para aplicar la resolución 1373.

Para apoyar la labor del Comité, en 2004 el Consejo aprobó la resolución 1535, en que se pedía el establecimiento de una Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo encargada de vigilar la aplicación de la resolución 1373 y de facilitar la prestación de asistencia técnica a los Estados Miembros.

Mediante la resolución 1540 (2004) el Consejo estableció un órgano adicional contra el terrorismo: el Comité 1540, integrado también por todos los miembros del Consejo, al que encargó la tarea de vigilar el cumplimiento de la resolución 1540 por parte de todos los Estados Miembros, en la que se exhorta a los Estados a que eviten el acceso de agentes no estatales (entre los que figuran los grupos terroristas) a las armas de destrucción en masa.

En ulteriores resoluciones, el Consejo de Seguridad exhortó a los Estados Miembros a adoptar medidas contra los grupos y organizaciones que participan en actividades terroristas y no están sujetos al examen del Comité 1267. En la resolución 1566 se creaba el Grupo de Trabajo integrado por todos los miembros del Consejo encargado de recomendar medidas prácticas contra esas personas y grupos y de analizar la posibilidad de establecer un fondo de indemnización para las víctimas del terrorismo.

En paralelo con la Cumbre Mundial 2005, el Consejo de Seguridad celebró una reunión de alto nivel y aprobó la resolución 1624 (2005) en la que se condenaba todo acto de terrorismo independientemente de su motivación, así como la incitación a cometerlos. También se instaba a los Estados Miembros a prohibir por ley los actos terroristas y la incitación a cometerlos y a denegar protección a toda persona que se considerase culpable de esa conducta.

Por conducto de varias resoluciones adicionales, en los últimos años el Consejo ha fortalecido la labor de sus órganos de lucha contra el terrorismo.

Inmediatamente después del segundo examen por la Asamblea General de la aplicación de la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo (A/RES/60/288) y la aprobación por la Asamblea General de la resolución conexa 64/297, el 27 de septiembre de 2010 el Consejo de Seguridad convocó un debate abierto sobre las amenazas que plantean los actos terroristas a la paz y la seguridad internacionales.

Durante la reunión, los miembros del Consejo destacaron la necesidad de aplicar un enfoque integral y polifacético y de reforzar la cooperación de la comunidad internacional para combatir eficazmente el terrorismo.

En una declaración presidencial posterior (PRST/2010/19), el Consejo expresó su preocupación dado que la amenaza planteada por el terrorismo se ha hecho más difusa, con un aumento de actos terroristas en varias regiones del mundo, inclusive los motivados por la intolerancia y el extremismo, y reafirmó su determinación de combatir esta amenaza.

Señalando que el terrorismo no será derrotado si solamente se aplica fuerza militar, medidas para el cumplimiento obligatorio de las leyes y operaciones de inteligencia, los miembros del Consejo destacaron la necesidad de abordar las condiciones conducentes a la propagación del terrorismo. En particular, exhortaron a realizar esfuerzos internacionales sostenidos a fin de reforzar el diálogo y ampliar la comprensión entre civilizaciones, en un intento por prevenir que se haga blanco indiscriminadamente en diferentes religiones y culturas, de modo de contribuir a contrarrestar las fuerzas que inflaman la polarización y el extremismo.

En una declaración, el Consejo reafirmó que todos los actos terroristas son criminales e injustificables, sean cuales fueren sus motivaciones, el momento en que se los cometa y sus autores materiales, y que el terrorismo no puede y no debe ser asociado con ninguna religión, nacionalidad o grupo étnico.