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Un paso pequeño para un hipopótamo, pero un salto gigante para la labor de conservación en Sudáfrica

Autora: Linda Nordling

Un hipopótamo en los humedales

Se han reintroducido cinco hipopótamos en los humedales cercanos al Cabo Agulhas en el marco de una iniciativa de conservación. Foto: Heather D'Alton

La huella impresa en el lodo, casi del mismo largo que la de un ser humano pero mucho más ancha, es fresca, de menos de 24 horas. La reintroducción de cinco hipopótamos en los humedales cerca del Cabo Agulhas en el extremo meridional de África en octubre de 2010 —un siglo después de haber sido cazado hasta la extinción— es una señal alentadora. Y no sólo para estos regordetes nadadores amantes del lodo, sino también para las comunidades humanas que coexisten con ellos.

Cabo Agulhas forma parte de la megadiversa Región florística del Cabo, hogar de una de los focos de diversidad biológica más ricos del mundo. Cuando los colonos llegaron por vez primera al lugar se conocía por el nombre de «Serengueti del Cabo», repleto no sólo de hipopótamos, sino también de búfalos, rinocerontes y leones.

Pero al cabo de siglos de cultivar la tierra, la región se ha transformado. Solamente queda una pequeña parte de los humedales. La fauna se ve obligada a competir con los trigales, las explotaciones vinícolas y otras actividades comerciales. De las 1.850 especies de plantas que habitan en la llanura de Agulhas, por lo menos 315 están en peligro de extinción.

Una iniciativa sobre la diversidad biológica

Un mujer y fynbos salvajes

Se imparte capacitación a las mujeres locales sobre cómo cosechar el fynbos silvestre de manera sostenible. Foto: Slingshot Media

En los diez últimos años los propietarios de tierras de la zona y los ecologistas, políticos y residentes locales han aunado fuerzas para luchar contra la pérdida de diversidad biológica mientras protegen sus medios de vida. Gracias a su esfuerzo conjunto iniciado en 2003 —la Iniciativa sobre diversidad biológica en Agulhas—, la protección oficial se hizo extensiva al 60% de los humedales que quedan, en su mayoría en tierras privadas.

Desde sus inicios, en el marco de la iniciativa se han sido eliminadas las plantas foráneas de casi 1.000 hectáreas, se ha formado un número adicional de bomberos y se han levantado más de 120 km de cercados a prueba de animales salvajes, con lo que no sólo se ha creado un entorno más seguro, sino también cientos de empleos locales. En las zonas protegidas se ha vuelto a introducir hipopótamos, búfalos y antílopes. La capacitación impartida a los recolectores de flores sobre cómo cosechar el fynbos silvestre de una manera sostenible ha empoderado a la población pobre de la zona, muy en especial las mujeres.

La iniciativa precisaba el apoyo de una variedad de partes interesadas. Parques Nacionales de Sudáfrica participó en los debates, al igual que diversas otras organizaciones y fundaciones privadas. El Fondo para el Medio Ambiente Mundial, fondo que apoya el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el Gobierno de Alemania, por conducto de su Iniciativa Internacional de Protección del Clima, han aportado financiación.

«Se trata de una nueva forma de enfocar la ordenación de la tierra», dice Rory Allardice, Presidente de ABI. «En lugar de intentar recrear un mundo perdido, la fuerza impulsora de ABI consiste en imaginarse cómo se verá la zona dentro de 100 años».

Hay varias razones que explican por qué «volver al pasado» no es una opción. Se prevé que a causa del cambio climático, Cabo Agulhas será susceptible a padecer pautas meteorológicas más extremas como inundaciones y sequías.

La zona también necesita responder a la realidad social cambiante en Sudáfrica. A raíz de las primeras elecciones democráticas celebradas en 1994, la máxima prioridad política pasó a ser el mejoramiento de las vidas de los numerosos sudafricanos empobrecidos. Por lo tanto, la creación de oportunidades para que los pobres de la zona participen en los frutos de la tierra se convirtió en un componente decisivo del proyecto sobre la diversidad biológica.

Algunas de las manifestaciones de apoyo más decididas fueron las de los propietarios particulares de tierras. Por ejemplo, en 2010 veinticinco propietarios de tierras ya se habían comprometido a crear la Zona de Ordenación Especial de los Humedales de Nuwejaars, que lleva el nombre del río que atraviesa los humedales. Para los propietarios particulares de tierras era una cuestión de su supervivencia. Al no poder igualar los precios de las cosechas los aumentos de los costos de producción, esos propietarios se vieron en la necesidad de diversificar las corrientes de ingresos para no perder sus granjas.

«Creo que los propietarios de tierras dieron un paso enorme al comprometerse colectivamente no sólo con la conservación, sino también con la agricultura», dice Dirk Human, agricultor local y presidente de la zona de ordenación especial.

El futuro a largo plazo de la región

Campo de trigos

Como consecuencia de las iniciativas de conservación, Cabo Agulhas es más resistente al cambio climático. Foto: Milkwood

El turismo se considera una posibilidad importante, especialmente con la reintroducción de la caza mayor. Se ha construido una nueva residencia para huéspedes en la costa, al tiempo que los propietarios de tierras en la zona de separación invierten en alojamientos para visitantes. También se buscan nuevos mercados éticos para los productos de la diversidad biológica.

El propósito de los animales de gran tamaño no sólo es atraer a los turistas. Los hipopótamos contribuyen a la salud de los humedales al abrirse paso entre los juncos y dispersar la corriente de agua. Las crías de los búfalos no padecen enfermedades, por lo que constituyen una fuente de ingresos que pueden destinarse a las obras de conservación en la zona de ordenación especial. Como en muchas otras partes de la Iniciativa sobre diversidad biológica en Agulhas, las inversiones han estado destinadas a generar beneficios ecológicos, financieros y sociales.

La primera etapa de la iniciativa concluyó en 2010, pero el legado persiste. Se viene trabajando en una segunda etapa, y aunque el potencial financiero tardará años en materializarse, el proyecto ha infundado esperanzas en los residentes de la zona.