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Las llanuras agostadas del Irán cobran nueva vida

Autora: Tamara Kummer

El proyecto ha promovido medios de vida alternativos para las mujeres, convirtiéndolas en miembros más empoderados de sus comunidades.

El proyecto ha promovido medios de vida alternativos para las mujeres, convirtiéndolas en miembros más empoderados de sus comunidades.

La lucha contra la desertificación y los esfuerzos por crear nuevas fuentes de ingresos para los miembros de la comunidad insuflaron nueva vida a las tierras estériles del valle de Hosseis Abad. Tras las actividades de rehabilitación de las tierras, la población no sólo ha decidido permanecer en Hossein Abad, sino que está motivada a librar la lucha contra el cambio climático.

La tierra de Hossein Abad, cerca de la frontera afgana, se ha visto degradada continuamente como consecuencia del pastoreo excesivo, la tala de árboles para leña y los vientos erosivos. El entorno hostil impedía que sus habitantes siquiera lograran subsistir. Muchos de ellos se marchaban en masa a la vecina ciudad de Birjand en busca de empleo.

«Mi familia estuvo a punto de marcharse a un ciudad cercana en busca de vida, nuestro matrimonio al borde de la ruptura», dice Zari Sa’adati, una mujer de 35 años de edad de la aldea de Hossein Abad. «El pequeño taller de extractos herbáceos que abrí con la ayuda del sistema de microcrédito del proyecto ha contribuido a los ingresos de nuestra familia. Ahora nos mantenemos lo suficientemente ocupados como para poder permanecer en nuestra propia aldea».

Revitalización de la tierra seca

Al aumentar la cubierta vegetal en el valle de Hossein Abad, el proyecto ha ayudado a reducir la erosión eólica.

Al aumentar la cubierta vegetal en el valle de Hossein Abad, el proyecto ha ayudado a reducir la erosión eólica.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial aunaron fuerzas con la Organización iraní para la ordenación de los bosques, los pastizales y las cuencas hidrográficas para ejecutar el proyecto de secuestro de carbono en 2003 a fin de revitalizar los medios de vida de Hossein Abad. El proyecto tuvo por objeto luchar contra la desertificación, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en las zonas de tierras secas y brindar oportunidades de microfinanciación para las comunidades que viven en Hosseis Abad

En el marco del proyecto se han resembrado terrenos con plantas especiales resistentes a los fuertes vientos de 120 días que azotan la región cada año.

«Este proyecto», dice el Dr. G.R. Hadarbadi, Director de la Organización Agrícola Jihad, «marca la primera vez que hemos modelado la forma en que la vegetación de tierra seca contribuye a absorber el carbono atmosférico».

A las comunidades también se les impartió capacitación sobre cómo hacer frente a sus graves problemas ambientales y económicos y diversificar sus medios de vida. «La participación de las comunidades era esencial para que sus habitantes se sintieran capaces de tomar su destino en sus propias manos», dice Prahbu Budhathoki, quien vivió en Hossein Abad durante dos años en calidad de asesor técnico principal.

Nuevas oportunidades para las comunidades loc

Una niña riega las plántulas

Una niña riega las plántulas.

Las comunidades locales establecieron varios fondos de microfinanciación con los recursos del proyecto y los ahorros de los miembros de la comunidad. Los fondos eran administrados por los grupos de desarrollo de aldea creados y movilizados específicamente por el proyecto. Los miembros de la comunidad podían tomar prestados fondos como capital inicial destinado a actividades generadores de ingresos como la compra, el cultivo y la venta de plántulas para resembrar las tierras agostadas. Teniendo en cuenta que ninguno de los principales bancos quería abrir una sucursal en la zona porque los residentes eran extremadamente pobres, el establecimiento de los fondos contribuyó a empoderar a los miembros de la comunidad.

Los fondos brindaron una variedad de oportunidades a sus miembros. Algunos usaron los créditos para llevar a cabo actividades de rehabilitación ambiental, mientras que otros tomaron prestado dinero para generar beneficios sociales. Por ejemplo, la Red de servicios de la salud fue creada por entero con fondos de microcrédito y los padres ahora pueden traer a sus hijos para recibir exámenes médicos.

A fines de 2011 ya se habían creado 60 grupos de desarrollo de aldea, que vienen prosperando, once de ellos integrado exclusivamente por mujeres y 30 por miembros de ambos sexos. «Además de tener un efecto positivo en el medio ambiente, uno de los logros más importantes del proyecto es haber propiciado la participación de las mujeres. Les ha infundado confianza. Ellas me hablan con orgullo de sus iniciativas y planes futuros», dice un funcionario del PNUD.

La experiencia del proyecto se viene difundiendo como buen ejemplo en todo el Irán. El Gobierno del Irán ha escogió el proyecto como modelo para repetirse en otras provincias como Teherán y Kerman.

Las organizaciones asociados con el proyecto han acordado aplazar la segunda fase, que abarcará otras 15 aldeas, aplicando el mismo método participativo que tuvo éxito en la primera fase. Los nuevos miembros de la comunidad estarán encargados de restablecer su medio ambiente y reconstruir sus medios de vida de una manera sostenible.