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RIO+20 El futuro que queremos

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Kumi Naidoo: El futuro que queremos

Kumi Naidoo, en un barco

Casi veinte años después de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro nos enfrentamos a una paradoja: sabemos que hay soluciones disponibles y asequibles, que las inversiones en tecnologías limpias están aumentando, que es posible detener la deforestación y que puede haber alimentos para todos si los gobiernos tienen la voluntad de que así sea. También sabemos que el desarrollo tanto en el Norte como en Sur sigue siendo profundamente insostenible.

El futuro que quiero para mi hija es un futuro justo, pacífico y verde. Es posible alcanzar una Economía Verde justa, pero para eso es necesaria una acción urgente. Es fundamental que se promuevan prácticas sostenibles. Pero son los gobiernos, sobre todo, los que deben poner fin de forma decisiva a todas las prácticas no sostenibles. Una economía basada en la energía nuclear, el petróleo y el carbón, la ingeniería genética, las sustancias químicas tóxicas y la sobreexplotación de nuestras selvas y mares nunca será sostenible ni verde.

La economía verde y justa que quiero es la que proporciona medios de vida sostenibles para todos respetando, al mismo tiempo, la totalidad de los límites ecológicos (nuestros límites planetarios). En una auténtica Economía Verde, la economía será un mecanismo para alcanzar metas sociales que dejará de lado al crecimiento económico como fin en sí mismo.

La transformación que necesitamos se está produciendo muy lentamente, pero la buena noticia es que su eficacia está comprobada. Brasil ha demostrado que es posible reducir los índices de deforestación con una gobernanza eficiente y buenas prácticas comerciales: la deforestación de la Amazonía brasileña disminuye año a año; en 2011 registró los índices más bajos de su historia. Pero, salvo que la Presidenta Dilma lo vete, Brasil modificará pronto su Código de Forestación, la principal ley brasileña que protege a la selva, y favorecerá la amnistía para delitos pasados y un aumento de la deforestación. Esto es inaceptable. Pare ser una anfitriona creíble de la Cumbre de la Tierra de este año, la Presidenta Dilma debe vetar los cambios al código de forestación. Brasil debe decidir si quiere liderar el camino de la prosperidad sostenible eligiendo no deforestar, o si quiere ser conocida como una nación que demostró que es posible detener la deforestación, pero que no lo hizo simplemente para satisfacer intereses privados a corto plazo.

El futuro energético que quiero es eficiente y renovable. ¡En Alemania, el 81 por ciento de la capacidad eléctrica instalada durante la última década fue renovable! El escenario de Revolución Energética que ha desarrollado Greenpeace junto con otros socios comerciales demuestra que podemos proporcionar globalmente más energía a más personas (especialmente a los más pobres en países en desarrollo), reducir las emisiones en más del 80 por ciento para el 2050 y crear más empleos al hacerlo, al invertir en eficiencia energética y renovable en lugar de en combustibles fósiles y energía nuclear. Al implementar la Revolución Energética, los gobiernos pueden contribuir a crear 3,2 millones de empleos para 2030 sólo en el sector de la energía. En Sudáfrica, podrían crearse 149.000 empleos directos para 2030, 38.000 más que los proyectados en el actual plan del gobierno. Ésa es la clase de acción decisiva que quiero, la clase de acción que genera ganancias tanto para el planeta como para los pobres.

Crecí junto al mar, así que el futuro que quiero es uno donde nuestros mares tengan vida abundante, la sobrepesca no existe, y el 40 por ciento de los océanos del mundo ha sido convertido en reservas marinas. En Río, los gobiernos tendrán finalmente la oportunidad de encarar con seriedad la protección del mar, un mar que está siendo saqueado como en el salvaje oeste. Es preciso que se emprendan negociaciones inmediatas para un Acuerdo para la Protección de la Biodiversidad Marina (como por ejemplo, la implementación de un acuerdo coordinado por CNDUM).

Ojalá que los gobiernos escuchen y promuevan una transformación real en la Cumbre de la Tierra en Río este mes de junio. Una revolución energética, cero deforestación y océanos saludables: ése es el futuro que quiero dejarle a mi hija.

Kumi Naidoo es el Director Ejecutivo de Greenpeace International