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RIO+20 El futuro que queremos

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Nalini Nadkarni: El futuro que queremos

Nalini Nadkarni

Encontrando el equilibrio entre la desesperación y la esperanza: los reclusos como compañeros en las medidas por la Tierra.

El recluso Hammons acuna a la pequeña rana verde en su grande y áspera mano marrón. El entorno de frío cemento y alambre de cuchillas es invisible para los dos seres en el patio del Centro Correccional Cedar Creek. Uno es un humano encarcelado por delitos penales; el otro, un anfibio en peligro de extinción criado hasta alcanzar un estado adulto sano por el recluso. Pronto soltarán a los dos en el mundo verde de ahí afuera; el humano con un deseo recién descubierto por el estudio de la ecobiología y la rana en unos humedales protegidos. Esta insólita situación se produjo a través del Proyecto de Prisiones Sostenibles, una colaboración del Evergreen State College y del Departamento Correccional del Estado de Washington para acercar los estudios sobre ciencia, conservación y sostenibilidad a los hombres y mujeres encarcelados.

Comencé este programa con el director del Cedar Creek en 2004 con un presupuesto reducido con la creencia de que llevar la naturaleza y la ciencia a las manos, mentes y espíritus de las personas que están más desalentadas puede dar como resultado acciones prometedoras. Esa creencia ha prosperado. En seis prisiones del estado de Washington, los prisioneros crían ranas y mariposas en peligro de extinción, hacen crecer plantas amenazadas para proyectos de restauración, cultivan verduras, fabrican abono, practican la apicultura y reciclan, además de asistir a charlas científicas detrás de los muros de la cárcel. Aquellos que han llevado estas actividades tras los barrotes se han inspirado en la curiosidad y el entusiasmo de los internos, y por la fuerza del impulso para proteger a la Tierra de las personas a las que menos parece importarles.

Al ser una pequeña científica de piel morena que estudia los árboles en un gran mundo verde, sé que mi poder para que la gente cambie sus valores del consumo a la sostenibilidad es limitado. Pero es algo. Existe. El futuro que quiero se basa en encontrar el equilibrio entre la desesperación y la esperanza, lo que promoverá acciones positivas. Espero ver un bosque de proyectos que entretejen la ciencia y la naturaleza en partes de la sociedad que incluyen no sólo a reclusos de prisiones auténticas, sino también a aquellos que ven su esperanza por la Tierra desde otras rejas: personas en centros de asistencia, en hospitales, sumidos en la pobreza, en grises hábitats humanos, en el consumismo.

Cuando ando por los pasillos de la cárcel, desde el invernadero hasta las colmenas de abejas, y veo a los hombres transportando nabos y ocupándose de las urticarias, reconozco el futuro que quiero: uno en el que incluso aquellos que más lejos parecen estar de la naturaleza, el conocimiento y la esperanza nos puedan conducir a todos desde la desesperación a la acción.

Nalini Nadkarni es la directora del Centro para la Educación Científica y Matemática de la Universidad de Utah.

 


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación
de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Junio de 2013.