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Secretario General Ban Ki-Moon

Discurso del Secretario General ante la Asamblea General

Nueva York, 25 septiembre de 2012

(Tal como fue pronunciado)

Señor Presidente,
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno,
Excelencias,
Señoras y Señores:

Cada año nos reunimos en este gran salón para tratar con seriedad, y sin ilusión, el estado de nuestro mundo.

Este año, quiero hacer sonar la alarma por la dirección que llevamos como familia humana.

Todos podemos constatar la inseguridad generalizada y la injusticia, la desigualdad y la intolerancia.

Veo que los gobiernos desperdician grandes cuantías de fondos muy valiosos en armas mortales —al tiempo que reducen las inversiones en las personas.

Los efectos graves y cada vez mayores del cambio climático están bien a la vista —pero aún así hay demasiadas personas en el poder que parecen cerrar voluntariamente los ojos ante esta amenaza.

Este es un momento de crisis, transición y transformación —un momento en el que el tiempo no está de nuestro lado.

Las personas quieren puestos de trabajo y la posibilidad de vivir una vida digna.

Con demasiada frecuencia, lo que encuentran en vez de ello son divisiones … retrasos ... y la negación de sus sueños y aspiraciones.

No necesitamos ir más allá de esta sala para encontrar expresiones de la sed de progreso. Un gran número de ustedes están aquí por primera vez —son nuevos dirigentes, instalados en el poder por nuevas voces, y deben introducir cambios decisivos con respecto al pasado.

Sus pueblos quieren ver resultados en tiempo real, ahora, no en un futuro lejano.

Es con razón que las Naciones Unidas están sujetas a la misma vigilancia —la misma impaciencia— las mismas exigencias de rendición de cuentas. Las personas no quieren que esta organización sea simplemente un espejo que refleje un mundo dividido.

Las personas quieren progresos y soluciones hoy. Quieren ideas, liderazgo y esperanzas concretas para el futuro.

Nuestro deber es responder a tales frustraciones y anhelos.

Mi programa de trabajo pone de relieve cinco imperativos, como indiqué el pasado mes de enero: el desarrollo sostenible, la prevención, la construcción de un mundo más seguro, la ayuda a los países en transición y el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes.

Me alienta que se hayan tomado importantes medidas en algunos de estos frentes.

La pobreza extrema se ha reducido a la mitad desde el año 2000.

Se están efectuando transiciones democráticas en el mundo árabe, Myanmar y otros muchos países.

El crecimiento económico de África se ha convertido en el más rápido del mundo.

En Asia y América Latina se están haciendo avances significativos.

Sin embargo, debemos aumentar nuestro grado de ambición.

Necesitamos más de todos y cada uno de ustedes. Y el mundo necesita más de nuestras Naciones Unidas.

Excelencias,
Señoras y Señores:

El desarrollo sostenible es la clave para lograr nuestras esperanzas para el futuro. Es mi prioridad absoluta como Secretario General.

Sin embargo, la pobreza y las desigualdades siguen siendo endémicas.

Nuestro uso de los recursos amenaza los límites del planeta. Los ecosistemas están llegando a un punto crítico. La mejor ciencia del mundo nos dice que debemos cambiar de rumbo antes de que sea demasiado tarde.

Ayer, el Presidente del Banco Mundial y yo anunciamos que la iniciativa “Energía Sostenible para Todos” está lista para asignar decenas de miles de millones de dólares para asegurar el acceso a la energía y aumentar la eficiencia energética.

Mañana presentaré una nueva iniciativa —”En primer lugar la educación”.

El jueves anunciaremos un importante apoyo adicional destinado al Movimiento para el Fomento de la Nutrición.

Y en los últimos dos años, los 260 asociados en nuestra iniciativa “Todas las mujeres, todos los niños” han aportado 10.000 millones adicionales.

Estamos demostrando, sobre el terreno, que unas alianzas bien forjadas pueden conseguir, y consiguen, unos resultados que ninguno de nosotros puede conseguir actuando por cuenta propia.

El plazo para conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio se acaba en poco más de tres años. Debemos intensificar nuestros esfuerzos para erradicar la pobreza extrema. La crisis económica no puede ser una excusa para incumplir los compromisos que contrajeron para atender las necesidades básicas de todos.

Incluso si alcanzamos los Objetivos de Desarrollo del Milenio quedará un largo camino por recorrer.

La Conferencia Río+20 ha señalado el camino, especialmente para lograr una serie de objetivos de desarrollo sostenible.

Estos nuevos objetivos y la agenda de desarrollo posterior a 2015 guiarán nuestro trabajo en los próximos años.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio impulsaron una movilización global notable. Estos nuevos marcos deben hacer lo mismo —interesar e inspirar a las personas de todo el mundo.

Excelencias,
Señoras y Señores:

La acción sobre el cambio climático sigue siendo una parte importante de los asuntos pendientes.

El pasado mes de diciembre, los Estados Miembros acordaron concertar un acuerdo jurídicamente vinculante en 2015. Ahora ustedes deben cumplir esta promesa. El tiempo de que disponemos para intentar limitar el aumento de la temperatura global a 2 grados centígrados se está agotando.

Cambiar de curso no será fácil. Pero considerar este cambio solo como una carga impide ver el panorama completo. La sostenibilidad y la economía verde ofrecen oportunidades atractivas para promover el empleo, el crecimiento, la innovación y la estabilidad a largo plazo.

Podemos lograr el futuro que queremos si empezamos a actuar.

Excelencias,
Señoras y Señores:

Igual que no puede haber paz sin desarrollo, no puede haber desarrollo sin paz.

Estoy profundamente preocupado por la persistencia de la violencia en el Afganistán y la República Democrática del Congo. Insto al Sudán y a Sudán del Sur que resuelvan las cuestiones pendientes tras la secesión.

Somalia ha tomado medidas audaces para avanzar y Libia ha celebrado sus primeras elecciones libres en medio siglo.

Es necesario mantener e impulsar lo ganado. Y tenemos que mantener nuestra atención para prevenir los conflictos antes de que estallen —y para solucionar controversias por medios pacíficos.

Los dirigentes de Myanmar han demostrado valor y determinación al tomar el camino de la democracia y han dado grandes pasos hacia la reconciliación.

El país se enfrenta a muchos retos, desde la reforma económica hasta la protección de las minorías étnicas. A medida que el Gobierno y los ciudadanos trabajen juntos para cumplir estas responsabilidades, la comunidad internacional y las Naciones Unidas deben prestarles el mayor apoyo posible.

Señoras y señores:

La crisis en el Sahel no está recibiendo suficiente atención y apoyo.

La pobreza, la fragilidad, la sequía y las tensiones sectarias constituyen una amenaza para la estabilidad de toda la región. Los cambios inconstitucionales de gobierno son demasiado frecuentes. Aumenta el extremismo. Es fácil obtener armas, pero es difícil encontrar trabajo.

La comunidad internacional necesita un gran esfuerzo concertado para hacer frente a esta situación alarmante. Mañana expondré nuestras ideas sobre una estrategia integrada. Los gobiernos y las organizaciones de la región, así como los asociados internacionales, trabajarán en los detalles en las próximas semanas. Los exhorto a participar y a contribuir decisivamente a estos esfuerzos.

La situación en el Sahel pone de relieve la necesidad de fortalecer la alerta temprana para el desarrollo. Los sensores y sismógrafos de todo el mundo nos ayudan a prepararnos para los desastres naturales. Tenemos que hacer más para detectar asimismo los temblores causados por las dificultades de los más pobres y más vulnerables.

También hay que prestar mayor atención a la seguridad alimentaria y a la resiliencia nutricional. Las crisis frecuentes son la nueva norma para millones de personas.

Los precios de los alimentos son cada vez más inestables, provocan ansiedad entre el público, las compras motivadas por el pánico y disturbios civiles.

Tenemos que reforzar las redes de seguridad. Debemos incrementar las inversiones en la agricultura sostenible —en particular para los pequeños agricultores. Los gobiernos no deben imponer restricciones al comercio de cereales u otros productos agrícolas. Estas restricciones reducen las existencias de alimentos y no ofrecen alicientes a los agricultores.

Juntos podemos evitar las crisis alimentarias que se han producido en los últimos años y alcanzar el objetivo de eliminar el hambre.

Excelencias,
Señoras y señores:

La situación en Siria empeora día a día.

La crisis ya no se limita a Siria; es una calamidad regional que tiene ramificaciones globales.

Esta es una amenaza grave y cada vez mayor para la paz y la seguridad internacionales que requiere la atención del Consejo de Seguridad.

Pido a la comunidad internacional —en especial a los miembros del Consejo de Seguridad y los países de la región— que apoye de manera firme y concreta los esfuerzos del Representante Especial Conjunto, Lakhdar Brahimi.

Debemos poner fin a la violencia y detener las corrientes de armas hacia ambas partes, y poner en marcha una transición liderada por Siria tan pronto como sea posible.

Las necesidades humanitarias están aumentando, dentro y fuera de Siria.

La comunidad internacional no debe mirar hacia otro lado mientras la violencia aumenta vertiginosamente. Continúan los abusos crueles de los derechos humanos, que comete principalmente el Gobierno, pero también cometen los grupos de la oposición.

Estos crímenes no deben quedar impunes. La violencia extrema no tiene plazo de prescripción.

Nuestra generación tiene el deber de poner fin a la impunidad de los crímenes internacionales, en Siria y en otros lugares.

Tenemos el deber de dar un significado concreto a la responsabilidad de proteger.

Excelencias,
Señoras y señores:

Seguirán viniendo cambios en el mundo árabe y en otros lugares.

Después de sufrir décadas de ocupación cruel y restricciones humillantes en casi todos los aspectos de sus vidas, los palestinos deben poder ejercer su derecho a un estado propio viable.

Israel debe poder vivir en paz y seguridad, libre de amenazas y cohetes.

La solución biestatal es la única opción sostenible. Sin embargo, es posible que esta puerta se esté cerrando para siempre. El continuo crecimiento de los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado socava seriamente los esfuerzos en pro de la paz. Hay que superar este estancamiento peligroso.

Rechazo también tanto el lenguaje de la deslegitimación como las amenazas de acción militar de un Estado contra otro.

Cualquier ataque sería devastador. El discurso belicoso de las últimas semanas es alarmante —y debería recordarnos la necesidad de encontrar soluciones pacíficas y asegurar el pleno respeto de la Carta de las Naciones Unidas.

Los dirigentes tienen la responsabilidad de utilizar sus voces para reducir las tensiones, no para aumentar la tensión y la inestabilidad del momento.

Construir un mundo más seguro también significa conseguir nuestro objetivo de un mundo libre de armas nucleares. Mientras existan, todos estamos en peligro.

Espero que la conferencia que se celebrará a finales de este año sobre el establecimiento de una zona libre de armas nucleares y de todas las demás armas de destrucción en masa en el Oriente Medio concluya con buenos resultados.

La República Islámica del Irán debe demostrar el objetivo exclusivamente pacífico de su programa. La República Democrática Popular de Corea debe avanzar hacia la desnuclearización de la península de Corea.

Todas las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre el tema deben aplicarse en su totalidad y sin demora.

Excelencias,
Señoras y Señores:

No habrá paz ni desarrollo si no se respetan los derechos humanos y el estado de derecho.

El empoderamiento de la mujer, la protección de los niños, los tratados y declaraciones que han ampliado la protección son nuestras piedras angulares.

La reunión de alto nivel sobre el estado de derecho celebrada ayer envió un firme mensaje sobre la importancia del derecho internacional, la justicia y las instituciones dentro y entre las naciones.

Durante las dos últimas semanas, un acto vergonzoso y falto de toda sensibilidad causó una ofensa justificada y desencadenó una violencia injustificable.

La libertad de expresión y de asamblea son fundamentales. Pero ninguna de esas libertades otorga licencia para la incitación o comisión de actos de violencia.

Vivimos en un mundo en el que, con demasiada frecuencia, las divisiones se utilizan para obtener beneficios políticos a corto plazo.

Hay demasiadas personas que están dispuestas a convertir en hogueras las pequeñas llamas de las diferencias.

Hay demasiadas personas que toleran la intolerancia.

La mayoría moderada no debe ser una mayoría silenciosa. Debe potenciarse y debe decir a los fanáticos y extremistas: “ustedes no nos representan”.

Los dirigentes políticos y líderes comunitarios deben asumir su responsabilidad en este momento.

Excelencias,
Señoras y señores:

Con todo lo que está en juego, las Naciones Unidas deben seguir renovándose. Tenemos que trabajar al unísono —entre disciplinas, estructuras y lugares.

Estamos construyendo una Secretaría global para apoyar nuestra presencia global. Eso entraña servicios compartidos, enfoques integrados y usos innovadores de la tecnología.

La movilidad del personal es un primer paso crucial. Es una iniciativa necesaria desde hace mucho tiempo. En las próximas semanas presentaremos una propuesta en este sentido, y necesitaremos su apoyo.

Trabajemos juntos para agilizar el proceso presupuestario basándonos en la confianza. La microgestión no es útil para nadie —ni para los Estados Miembros que desean resultados rápidos, ni para nosotros en la Secretaría, que compartimos su deseo de lograr la excelencia. Como Secretario General necesito margen para gestionar la Organización en un entorno dinámico.

Preparémonos también para aprovechar el pleno valor de las asociaciones en las diferentes esferas temáticas.

Pronto presentaré propuestas concretas para fortalecer nuestra capacidad de asociación. Esto nos permitirá conseguir más y mejores resultados, fomentar la rendición de cuentas y mejorar la coherencia. Su apoyo será esencial para poder cumplir los numerosos e importantes mandatos que dan a las Naciones Unidas.

El fortalecimiento de las Naciones Unidas es un factor clave para todo lo que se quiere conseguir para los pueblos del mundo. Demostremos que las Naciones Unidas pueden cambiar y no quedar a la zaga.

Excelencias,
Señoras y señores:

Siempre he puesto a las personas en primer lugar, y a los desafíos en un lugar central.

Hemos trabajado juntos para encontrar soluciones a los problemas que interesan a las personas durante el día —y que las mantienen despiertas por la noche.

Ustedes, los dirigentes mundiales, tiene en sus manos el poder del Estado ... las palancas del gobierno ...

Sus pueblos esperan que escuchen sus aspiraciones y que exploten su energía y sus ideas.

El mundo espera que trabajen los unos con los otros para el bien común.

Nadie puede hacerlo todo. Pero cada uno de nosotros, a nuestra manera, si estamos unidos, podemos hacer algo.

Juntos, si todos asumimos nuestras responsabilidades, nuestras responsabilidades colectivas, podemos hacer frente a las pruebas actuales, aprovechar las oportunidades de una época de cambios drásticos, y dar nueva vida a los propósitos y principios de nuestra Carta fundacional.

Excelencias:

Cuento con su firme liderazgo y compromiso para hacer de este mundo un lugar mejor para todos.

Muchas gracias.