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Secretario General Ban Ki-Moon

Mensaje del Secretario General con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis

24 de marzo de 2013

Hace dos décadas, la Organización Mundial de la Salud declaró que la tuberculosis constituía una emergencia sanitaria mundial, y poco después lanzó una estrategia mundial de lucha contra la tuberculosis, que oportunamente adoptaron casi todos los países. Desde entonces, más de 50 millones de personas han sido tratadas con éxito por esta enfermedad muy contagiosa, y se han salvado 20 millones de vidas.

El mundo ya ha logrado el Objetivo de Desarrollo del Milenio de detener e invertir la epidemia de tuberculosis para 2015. Estamos en vías de alcanzar la meta mundial de reducir la mortalidad en 50% frente a los niveles registrados en 1990, aunque África y Europa todavía están rezagadas.

Los nuevos métodos de diagnóstico, los nuevos medicamentos y la promesa de nuevas vacunas prometen acelerar aún más los avances en la lucha contra la tuberculosis, que sigue causando la muerte a 1,4 millones de personas por año, más que ninguna otra enfermedad infecciosa distinta del SIDA. Sin embargo, esos avances tropiezan con dos obstáculos.

El primer obstáculo es la aparición de cepas de tuberculosis que no responden a los fármacos de primera línea. A nivel mundial, se estima que 630.000 personas están infectadas por tuberculosis polifarmacorresistente, lo que impone nuevas cargas a los pacientes, las familias y los sistemas de atención a la salud y amenaza con anular los avances logrados con tanto esfuerzo.

El segundo obstáculo es la necesidad de financiación. La farmacorresistencia supone una adición importante a los presupuestos destinados a la atención a la salud: como mínimo cuesta 10 veces más tratar la tuberculosis polifarmacorresistente que la tuberculosis sensible a los medicamentos. Los países de ingresos bajos y medianos ya están cargando con dos tercios de los gastos de tratamiento y control de la tuberculosis y dependen de la comunidad internacional para obtener el tercio restante.

En este Día Mundial de la Tuberculosis, que observamos poco más de 1.000 días antes del cumplimiento del plazo del Objetivo de Desarrollo del Milenio, es imprescindible que se den seguridades a estos países de que podrán afrontar los gastos que implica prevenir la mortalidad por tuberculosis y contener la propagación de la enfermedad. Estas seguridades son esenciales para erradicar la tuberculosis en nuestra generación.