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Secretario General Ban Ki-Moon

Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Mundial de la Diabetes

14 de noviembre de 2013

La diabetes está en aumento en todas las regiones, y la población que la padece es cada vez más joven y más pobre. Hay en el mundo unos 350 millones de personas que viven con diabetes. Es un problema grave, pero de manera individual y colectiva podemos adoptar medidas para prevenir y controlar la diabetes.

A principios de este año, los países reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud aprobaron un Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, que exhortaba a los países a detener el aumento de la obesidad y el consiguiente aumento de la diabetes.

Aunque muchas personas están expuestas a un mayor riesgo de diabetes por razones genéticas, la afección se ve impulsada en gran medida por estilos de vida poco saludables debidos a la comercialización globalizada de alimentos poco saludables, una rápida urbanización que brinda menos oportunidades de realizar actividades físicas y el envejecimiento de la población. La obesidad, la dieta deficiente y la falta de ejercicio consiguientes son los principales factores que contribuyen a la creciente carga que representa la diabetes.

Reducir el número de lactantes y niños con sobrepeso es fundamental. En el mundo de abundancia en que vivimos, es vergonzoso que tantas personas carezcan de acceso a alimentos saludables. En lugar de recurrir a las comidas rápidas y a las soluciones inmediatas, los países y las comunidades deben apoyar a los pequeños agricultores y las explotaciones agrícolas familiares, promover la agricultura sostenible, alentar a la población a consumir productos agrícolas saludables y apoyar la actividad física.

En nuestra labor de prevención, también debemos proporcionar tratamiento a todas las personas que lo necesiten. Casi cien años después de la primera utilización de la insulina para salvar la vida de un paciente diabético, sigue habiendo personas en el mundo que mueren por falta de acceso a esa hormona.

Muchas personas ni siquiera saben que tienen diabetes. El diagnóstico tardío da lugar a complicaciones graves. Sin tratamiento, las personas diabéticas a menudo mueren prematuramente de un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Muchas otras quedan discapacitadas por la ceguera o la amputación de extremidades. Mejorar el acceso a medicamentos esenciales para las personas diabéticas es otro objetivo que los países se han comprometido a lograr en el próximo decenio.

En el Día Mundial de la Diabetes, exhorto a los gobiernos a cumplir su compromiso de luchar contra las enfermedades no transmisibles, en particular fomentando la producción y el consumo sostenibles de alimentos, y aliento a todas las personas a reducir al mínimo su riesgo personal. Estas medidas pueden contribuir a lograr una mejor calidad de vida para las personas y un futuro más sostenible para nuestro planeta.