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Mensaje del Secretario General en el Día Mundial de la Tuberculosis

24 de marzo de 2011

En el Día Mundial de la Tuberculosis hay este año causa de optimismo. La reciente adopción de un nuevo instrumento de diagnóstico que es rápido y potente promete acelerar el progreso en la lucha internacional contra la enfermedad.

Al mismo tiempo, debemos moderar nuestra esperanza ante el hecho aleccionador de que las formas multiresistentes de tuberculosis siguen siendo una amenaza siempre presente y, si se permite su difusión incontrolada, podrían retrasar el constante progreso logrado durante las dos últimas décadas.

La estrategia Alto a la Tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud ha alcanzado logros importantes, incluso impresionantes mejoras en la forma en que se presta la atención antituberculosa. Durante los 15 años últimos, mucho más de 40 millones de personas han recibido tratamiento con arreglo a la estrategia. Las tasas de prevalencia y muerte siguen disminuyendo, lo que demuestra el poder del empeño internacional en salvar vidas.

Ese progreso podría perderse si no permanecemos atentos. Es aguda la falta de financiación para los esfuerzos de aplicación de la estrategia y lo mismo ocurre con la investigación para el desarrollo de nuevos instrumentos que son sumamente necesarios. Si no siguen mejorando la prevención de la tuberculosis, el diagnóstico temprano y el tratamiento, unos 8 millones de personas morirán de tuberculosis de aquí a 2015. La tuberculosis también acabará con las vidas de muchas personas infectadas con el VIH.

Todavía no se presta atención antituberculosa a todos los que la necesitan. Aproximadamente una tercera parte de las personas con tuberculosis no reciben un diagnóstico acertado ni atención adecuada. La mayor parte de esos casi 3 millones de personas pertenecen a grupos vulnerables y marginados, incluso habitantes de barrios marginales, trabajadores migratorios y consumidores de drogas.

Para llegar a esas personas necesitamos asociarnos con la sociedad civil, los trabajadores sanitarios y las empresas. En el siglo XXI nadie debería morir de esa enfermedad curable.

El acceso a la atención sanitaria de calidad es un derecho humano básico. En el Día Mundial de la Tuberculosis pido que se haga lo necesario para aplicar en todas partes la estrategia Alto a la Tuberculosis, para todos los que la necesitan. Eso contribuirá mucho a lograr el acceso universal al diagnóstico y al tratamiento, lo cual a su vez ayudará a librar al mundo de una de las mayores infecciones mortales a que hace frente la humanidad.