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Mensaje del Secretario General con motivo del 17° aniversario del genocidio en Rwanda

7 de abril de 2011

Hoy honramos la memoria de más de 800.000 personas asesinadas en el genocidio de 1994 en Rwanda. También tenemos presentes a los sobrevivientes, que tuvieron que reconstruir sus comunidades asoladas y toda una nación. En este día de recordación, rindamos especial homenaje al pueblo y al Gobierno de Rwanda por la fortaleza y la dignidad que han demostrado en la marcha hacia la recuperación nacional y en la superación del trauma causado por ese episodio atroz de su historia. Los aliento a que sigan promoviendo el espíritu inclusivo y el diálogo que se necesitan para la rehabilitación, la reconciliación y la reconstrucción.

Las Naciones Unidas están comprometidas a impedir que se vuelva a producir una tragedia similar. El reconocimiento de que colectivamente la comunidad internacional no acudió a prestar asistencia al pueblo de Rwanda y a socorrer a las víctimas de las guerras en los Balcanes condujo a la aceptación en la Cumbre Mundial 2005 de la responsabilidad de proteger. Las medidas recientes tomadas por el Consejo de Seguridad en respuesta a la crisis de Libia, en particular la aprobación de las resoluciones 1970 y 1973, son un paso significativo en ese camino.

El Tribunal Penal Internacional para Rwanda, la Corte Penal Internacional y otros tribunales internacionales están indicando con toda claridad que el mundo no tolerará la impunidad ante violaciones manifiestas de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional. Mis Asesores Especiales sobre la prevención del genocidio y sobre la responsabilidad de proteger mantienen en observación la escena mundial para detectar con rapidez los riesgos posibles. Debemos mantenernos vigilantes en todo momento.

El Pacto de 2006 sobre la seguridad, la estabilidad y el desarrollo en la región de los Grandes Lagos incluye un protocolo sobre la prevención y el castigo del genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad. Aliento a los países de la región de los Grandes Lagos a que los apliquen plenamente. También los aliento a que aceleren las medidas para detener y someter a la justicia a los fugitivos del genocidio de 1994, entre ellos el Sr. Felicien Kabuga.

La prevención del genocidio es una responsabilidad colectiva e individual. Los sobrevivientes de Rwanda nos han puesto frente a la realidad espantosa de una tragedia que se podría haber evitado. La única manera de honrar verdaderamente la memoria de quienes murieron en Rwanda hace 17 años es asegurar que hechos como ésos no se puedan repetir jamás.