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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental

10 de octubre de de 2011

No hay salud sin salud mental. Los trastornos mentales contribuyen en medida considerable a la enfermedad y la muerte prematura y representan el 13% de la carga mundial de morbilidad. Con la crisis económica mundial y las medidas de austeridad conexas, los riesgos de sufrir problemas de salud mental están aumentando en todo el mundo.

La pobreza, el desempleo, los conflictos y la guerra tienen efectos adversos sobre la salud mental. Además, el carácter crónico e incapacitante de los trastornos mentales a menudo impone una carga económica extenuante sobre las personas y las familias. Además, las personas con problemas de salud mental -y sus familias- son víctimas de estigmación, discriminación y victimización, que las privan de sus derechos políticos y civiles, y limitan su capacidad para participar en la vida pública.

Los recursos tanto humanos como financieros que destinan los gobiernos y la sociedad civil a la salud mental suelen ser muy escasos. Los datos recientes de la Organización Mundial de la Salud muestran claramente que la proporción de los presupuestos de salud que se dedica a la salud mental es insuficiente. La mayoría de los países de ingresos bajos y medianos destinan menos del 2% de su presupuesto de salud, y muchos países tienen menos de un especialista en salud mental por cada millón de personas.

El tema de este Día Mundial de la Salud Mental se titula «Invertir en la salud mental». No podemos esperar que mejoren las estadísticas mundiales de salud mental a menos que aumentemos el apoyo financiero y de otro tipo para la promoción de la salud mental y la prestación de servicios adecuados a las personas que los necesitan. Las muertes, las discapacidades y el sufrimiento causados por los trastornos mentales tienen que encontrar su justo lugar en el programa de salud pública.

Las enfermedades mentales pueden ser tratadas eficazmente. Ya tenemos los conocimientos necesarios. Existen medidas viables, asequibles y eficaces en función de los costos para prevenir y tratar los trastornos mentales, y ya se están aplicando, por ejemplo, por conducto del "Programa de acción para superar las brechas en salud mental" (mhGAP) de la OMS. Sin embargo, a fin de avanzar de manera decisiva de los datos empíricos a la adopción de medidas es preciso un firme liderazgo, alianzas más sólidas y el compromiso de aportar nuevos recursos. Comprometámonos hoy a invertir en la salud mental. Los beneficios serán considerables.