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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Mundial de la Malaria

25 de abril de 2011

Este año hay mucho que celebrar en el Día Mundial de la Malaria. Las inversiones estratégicas a nivel mundial siguen dando resultados. Desde 2008, más de 600 millones de africanos se han librado de padecer terribles sufrimientos gracias a que se han distribuido más de 300 millones de mosquiteros tratados con insecticida de larga duración. En 2009, 75 millones de personas también se beneficiaron de la fumigación de interiores con efecto residual con insecticidas seguros y efectivos. Tales medidas, junto con mejores pruebas y tratamientos, han salvado casi 750.000 vidas durante el último decenio.

Sin embargo, se calcula que hay 781.000 personas, la mayoría niños pequeños, que aún mueren todos los años de esta enfermedad que se puede prevenir y tratar. El costo también se puede medir en productividad económica perdida. Para alcanzar nuestro objetivo de reducir el número de muertes de malaria a prácticamente cero para 2015, tenemos que intensificar nuestras acciones en dos esferas clave.

En primer lugar, tenemos que ampliar las intervenciones que ya han salvado tantas vidas y recursos económicos. Tenemos que garantizar la cobertura universal de toda la población que corre el riesgo de contraer la enfermedad.

En segundo lugar, hay que facilitar que todas las personas de las que se sospeche que padecen malaria se someten oportunamente a pruebas de diagnóstico, y que las que padecen la enfermedad reciben tratamiento efectivo.

Todas estas acciones por sí solas no bastarán para vencer a este enemigo ancestral. La resistencia del parásito a los mejores fármacos antipalúdicos es nuestra principal amenaza. Tenemos que reaccionar poniendo en práctica nuestro plan mundial para poner fin a dicha resistencia.

La malaria es la causa principal de la mortalidad de los niños menores de 5 años. El éxito en esta batalla es fundamental para mejorar la salud de las mujeres y los niños de todo el mundo, especialmente en África, y para avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud. Esto fue lo que me inspiró a poner en marcha, en septiembre del pasado año, la Estrategia Mundial de Salud de las Mujeres y los Niños.

En esta celebración del Día Mundial de la Malaria, exhorto a todos los asociados a que intensifiquen sus inversiones tanto en investigación como en programas para erradicar la malaria. También tenemos que desarrollar la capacidad humana en los países donde la malaria es endémica; el éxito continuado de nuestros esfuerzos depende de la ingente labor y la dedicación de estos héroes anónimos. Tenemos que reconocer que un mundo liberado de la carga de la malaria será un mundo más seguro y saludable para todos.