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Mensaje del Secretario General con motivo del Día Mundial de la Salud

7 de abril de 2011

«Combatamos la resistencia a los antimicrobianos: si no actuamos hoy, no habrá cura mañana»

El descubrimiento de los antibióticos y otros medicamentos antimicrobianos dio lugar a algunos de los adelantos más espectaculares en la esfera de la salud humana. Antes de que se introdujeran esas medicinas en el decenio de 1940, las enfermedades infecciosas cobraban la vida de decenas de millones de personas todos los años. Esos medicamentos ayudaron a aliviar la carga que suponen las enfermedades infecciosas.

Los primeros logros se consiguieron fundamentalmente en los países de mayores ingresos y entre los sectores más ricos de la población de los países pobres. En los dos últimos decenios, sin embargo, gracias a nuevas estrategias de salud pública y mecanismos de financiación, las comunidades más pobres han podido tener acceso a medicamentos contra enfermedades letales, como la tuberculosis, la infección por el VIH, la malaria, la neumonía y las enfermedades diarreicas. La venta privada de medicamentos para uso humano y animal también ha aumentado enormemente.

Se han hecho importantes avances, pero hoy día corremos el riesgo de perder muchos de esos valiosos medicamentos en la medida en que surgen organismos resistentes a ellos. La resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural, pero se ve exacerbado por el consumo generalizado, excesivo e indebido de medicamentos y por la propagación de infecciones resistentes en los ámbitos de la atención de la salud y la agricultura. El comercio, los viajes y las migraciones contribuyen a que esos organismos se propaguen más entre las distintas comunidades y a través de las fronteras.

Algunas de las medicinas que salvaron la vida de nuestros padres y abuelos resultan inútiles actualmente. La resistencia a los medicamentos entraña enormes costos para los sistemas de salud y está cobrándose un número creciente -e innecesario- de vidas, por lo que amenaza con revertir una buena parte de los progresos que habíamos realizado en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud. Podría también perjudicar los logros obtenidos con tecnologías y otros medicamentos modernos que se utilizan para combatir enfermedades no transmisibles. Tal vez lo más preocupante es que prácticamente se han agotado las fuentes para obtener nuevos medicamentos antimicrobianos y sustituir los que se han perdido.

Para el Día Mundial de la Salud en este año, la Organización Mundial de la Salud ha seleccionado el tema titulado «Combatamos la resistencia a los antimicrobianos: si no actuamos hoy, no habrá cura mañana». El surgimiento de la resistencia a los antimicrobianos es un problema complejo en el que interviene toda una serie de interesados y que es necesario encarar con urgencia y enérgicamente mediante una respuesta intersectorial amplia dentro de los países y a nivel internacional.

La Organización Mundial de la Salud hace hoy un llamamiento a la acción para aumentar la rendición de cuentas y detener la propagación de la resistencia a los medicamentos por medio de un conjunto de medidas de política en los seis ámbitos siguientes: la planificación conjunta; la vigilancia epidemiológica; la reglamentación de los medicamentos; el uso racional de los medicamentos; la prevención y el control de las infecciones; la innovación y las investigaciones. Los gobiernos, la industria y todos los interesados deben responder a este llamamiento porque están en peligro la salud mundial y muchos millones de vidas.