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Mensaje del Secretario General en ocasión del Día Mundial de la Alimentación

16 de octubre de 2011

En el Cuerno de África más de 13 millones de personas sufren hoy los efectos de una de las peores sequías registradas en la región en los últimos 60 años. La hambruna azota amplias zonas de Somalia meridional. Sin embargo, la sequía no tiene por qué convertirse necesariamente en hambre, ni debe permitirse jamás que ello ocurra, sea por fallas del sistema, sea por el tipo de privación deliberada que estamos viendo en las zonas controladas por Al-Shabaab.

La hambruna en el Cuerno de África es apenas una fracción de una amenaza mundial innecesaria. En el planeta hay alimentos más que suficientes para alimentar a todos sus habitantes; sin embargo, en la actualidad pasan hambre cerca de 1.000 millones de personas. Insto a los dirigentes mundiales, tanto de los países ricos como de los países pobres, a que inviertan la energía y los recursos necesarios para ganar la batalla contra el hambre, tarea fundamental de nuestros esfuerzos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Toda solución duradera deberá abarcar el espectro de la seguridad alimentaria en su totalidad, desde aumentar las posibilidades de los pequeños agricultores de resistir la sequía hasta crear programas de redes de seguridad que contribuyan a proteger a los más vulnerables.

Este Día Mundial de la Alimentación hace resaltar la cuestión de la volatilidad de precios. Para los más pobres del mundo, muchos de los cuales deben destinar el 80% de sus ingresos a alimentarse, este problema puede ser devastador. En 2007-2008 la inflación de los precios de los alimentos sumió en la pobreza a alrededor de 80 millones de personas. Los recientes aumentos de los precios de los alimentos han puesto a otros 70 millones de personas en situación de pobreza extrema.

Es preciso que rompamos el vínculo entre la pobreza, la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Las familias empobrecidas por la volatilidad de los precios ven que las mentes y los cuerpos de sus pequeños quedan dañados de por vida por la malnutrición. Sus hijos se ven obligados a abandonar la escuela para empezar a trabajar; y su ganado, que produce ingresos, debe sacrificarse para ser consumido. La respuesta a todo ello es iniciar políticas, como las que promueve el movimiento de fomento de la nutrición "Scale Up Nutrition", para que todo el mundo tenga acceso a una nutrición suficiente.

Este mes la población mundial llegará a la cifra de 7.000 millones de personas. El mundo cuenta con los conocimientos y los recursos para poner fin al hambre. Tenemos los instrumentos necesarios para proteger a los más pobres de los efectos del alza de los precios. Ha llegado el momento de recurrir a esos instrumentos para vencer al hambre.