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Mensaje del Secretario General del Día de las Naciones Unidas

24 de octubre de 2010

Hoy, Día de las Naciones Unidas, quiero expresar mi profundo agradecimiento a los millones de personas de todo el mundo que creen sinceramente en nuestra labor en pro de la paz, el desarrollo y los derechos humanos, que comparten nuestros ideales y nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos. A todos ustedes, amigos y conciudadanos del mundo: muchas gracias.

Hoy hace sesenta y cinco años, entró en vigor la Carta fundacional de las Naciones Unidas. Cada año, con ocasión del Día de las Naciones Unidas, revalidamos nuestra misión mundial; reafirmamos los valores universales de la tolerancia, el respeto mutuo y la dignidad humana; y pasamos revista a los avances que hemos hecho juntos: los avances en la alfabetización y en la esperanza de vida ... en la difusión de los conocimientos y las tecnologías ... en la democracia y el estado de derecho.

Pero, sobre todo, el Día de las Naciones Unidas es una fecha en la que renovamos nuestra resolución de hacer aún más: más para proteger a los que se encuentran atrapados en un conflicto armado, para luchar contra el cambio climático y para evitar una catástrofe nuclear; más para ofrecer más oportunidades a las mujeres y las niñas y para combatir la injusticia y la impunidad; más para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El mes pasado, la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio celebrada en las Naciones Unidas sirvió para generar no sólo un impulso político sino también compromisos financieros que son especialmente importantes en estos tiempos de dificultades económicas. Estoy decidido a seguir adelante para alcanzar las metas fijadas para 2015.

Pese a nuestros problemas, pese a la polarización y la falta de confianza, este mundo interconectado en el que vivimos ha abierto amplias y nuevas vías para lograr el progreso común. Comprometámonos todos juntos a esforzarnos aún más para hacer realidad los altos ideales de la Carta de las Naciones Unidas.