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Mensaje del Secretario General sobre el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura

26 de junio de 2010

La tortura es un delito en virtud del derecho internacional. La prohibición de la tortura es absoluta e inequívoca. La tortura no puede justificarse bajo ninguna circunstancia, ni un estado de guerra ni en respuesta al terrorismo, la inestabilidad política ni a ninguna otra emergencia pública.

Sin embargo, muchos Estados siguen practicando o tolerando la tortura. Persiste la impunidad de los autores. Las víctimas siguen sufriendo.

El Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura es una ocasión para recalcar el derecho internacionalmente reconocido de todos los hombres y las mujeres a vivir libres de la tortura. Es una oportunidad para reafirmar nuestra decisión colectiva de prohibir la tortura y todos los tratos o castigos crueles, inhumanos y degradantes.

Insto a todos los Estados que aún no lo hayan hecho a que ratifiquen y cumplan sus obligaciones en virtud de la Convención contra la Tortura y las disposiciones de su Protocolo Facultativo. Insto también a todos los Estados a invitar al Relator Especial sobre la tortura a visitar sus cárceles y centros de detención, y a permitir el acceso pleno y sin restricciones a quienes se encuentran detenidos en ellos.

Por otra parte, sólo se necesitan dos ratificaciones más para que entre en vigor la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, que reforzará el marco jurídico internacional para combatir y prevenir esa práctica infame, que está vinculada clara e históricamente a la práctica de la tortura. Insto a los Estados que no han ratificado esa Convención a que lo hagan lo antes posible.

En este Día también expresamos nuestra solidaridad con los millones de víctimas de la tortura, y reiteramos la necesidad de que todos los Estados les hagan justicia y les proporcionen rehabilitación. Doy las gracias a los donantes al Fondo de las Naciones Unidas de contribuciones voluntarias para las víctimas de la tortura, y encomio los esfuerzos persistentes que realizan muchas organizaciones no gubernamentales y particulares para aliviar el sufrimiento de estas víctimas.

En este Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, exhorto a los Estados y a las personas a no escatimar esfuerzos para librar al mundo de esta práctica cruel, degradante e ilegal.