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Mensaje en el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

29 de noviembre de 2010

Cada año, el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, consideramos la situación de los palestinos y qué más podríamos hacer para lograr la paz.

Se cumplen en 2011 dos plazos decisivos.

En primer lugar, el Presidente palestino Abbas y el Primer Ministro israelí Netanyahu se han comprometido a tratar de elaborar un acuerdo marco sobre el estatuto permanente para septiembre. En segundo lugar, la Autoridad Palestina está haciendo lo necesario para completar su programa de preparación de dos años para adquirir la condición de Estado.

En la reunión que celebró en septiembre de 2010, el Cuarteto declaró que si era posible lograr un acuerdo en el plazo establecido por los propios dirigentes, y que si la Autoridad Palestina sigue creando instituciones y prestando servicios públicos como hasta ahora, está en buenas condiciones para establecer un Estado en cualquier momento en un futuro próximo.

Sin embargo, son pocos los palestinos que ven con optimismo la posibilidad de que se logre algo decisivo durante el año próximo, o en algún momento. Cuando observo la situación sobre el terreno puedo comprender su desesperación. Poco después de que comenzaran en septiembre las conversaciones directas sobre el estatuto definitivo, expiró la encomiable moratoria para los asentamientos. Se empezaron a construir cientos de nuevas unidades en la Ribera Occidental y se aprobaron nuevos asentamientos en Jerusalén Oriental. Esto comprometió seriamente la credibilidad del proceso político. Israel sigue teniendo, con arreglo al derecho internacional y a la Hoja de ruta, la obligación de cumplir sus responsabilidades de congelar las actividades de asentamiento.

También es verdad que son pocos los israelíes que abrigan la esperanza de que sea posible lograr la paz en un futuro próximo, y entiendo las preocupaciones de Israel. Pero quiero pedir a todos los israelíes que reconsideren el indiscutible surgimiento de un asociado digno de confianza respecto de la seguridad sobre el terreno, y el compromiso sin falla del Presidente Abbas con el derecho de Israel de vivir en paz y seguridad y su rechazo de la violencia y el terrorismo. Quiero también recordar a todos que la promesa contenida en la Iniciativa de Paz Árabe de la solución basada en dos Estados y una paz amplia entre árabes e israelíes iría seguida del establecimiento de relaciones normales entre Israel y todos los Estados árabes.

Merecen encomio las medidas adoptadas el año pasado para mejorar las condiciones sobre el terreno. No obstante, queda mucho por hacer más. La Autoridad Palestina debe seguir estableciendo las instituciones requeridas para la condición de Estado y luchando contra los ataques terroristas y contra la incitación. Entretanto, interesa a Israel, y es su obligación, empezar a desmantelar las medidas de ocupación, en particular con respecto a la circulación, el acceso y la seguridad.

Sigo muy preocupado por las condiciones imperantes en Gaza. Reconozco con aprecio que Israel ha modificado su política y que se han aprobado un número considerable de proyectos de las Naciones Unidas. Pero esto solo puede ser un primer paso. El paso siguiente debe ser la plena aplicación de la resolución 1860 del Consejo de Seguridad. Israel debe permitir una mayor reconstrucción civil, la libre circulación de las personas y la exportación de mercancías, y facilitar la rápida ejecución de los proyectos. Deben cesar los disparos de cohetes desde Gaza. Son también cruciales el intercambio de prisioneros, una prórroga de la calma de facto y el logro de progresos hacia la reconciliación palestina.

Hay amplio consenso internacional sobre la necesidad de poner fin a la ocupación que empezó en 1967, encarar las preocupaciones fundamentales sobre la seguridad de las dos partes, hallar una solución a la cuestión de los refugiados y asegurar que al final de las negociaciones Jerusalén sea reconocida como capital de dos Estados. Exhorto a los dos dirigentes a que actúen como auténticos y valerosos estadistas y logren una paz histórica. Por su parte, la comunidad internacional debe estar dispuesta a asumir sus propias responsabilidades con respecto a la paz.

Hagamos que el año próximo sea el año en que lograremos por fin una paz justa y duradera en el Oriente Medio sobre la base de las resoluciones 242, 338, 1397, 1515 y 1850 del Consejo de Seguridad, los acuerdos anteriores, el marco de Madrid, la Hoja de ruta y la Iniciativa de Paz árabe. Por mi parte, haré todo lo posible por apoyar esos esfuerzos.