logo

Mensaje del Secretario General sobre el Día Internacional de las Personas de Edad

1 de octubre de 2010

Hoy se cumple el vigésimo aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad. Las personas de edad juegan un papel muy importante en todas las sociedades, en su calidad de líderes, cuidadores y voluntarios, pero también son vulnerables a la discriminación, el abuso, el abandono y la violencia.

Las Naciones Unidas siempre han luchado por los derechos y el bienestar de las personas de edad, y para hacer oír su voz. Este año celebramos los logros que tanto sacrificio ha costado alcanzar, en especial los relacionados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En muchos países las personas de edad se han beneficiado de tasas más bajas de pobreza y de hambre, un mayor acceso a los medicamentos y los servicios de salud, y una mayor educación y oportunidades de trabajo.

Sin embargo, el progreso no ha sido uniforme, como en general ha pasado con los Objetivos de Desarrollo del Milenio en todos los países y regiones. Por ejemplo, en los países más afectados por la pandemia del SIDA a menudo son los abuelos quienes han de ocuparse de cuidar a los huérfanos a causa del SIDA. En el África subsahariana, el 20% de las mujeres rurales mayores de 60 años son el único sustento para sus nietos. Estas personas, que asumen nuevas y a menudo inesperadas responsabilidades, por lo general con pocos o ninguno de los recursos necesarios, necesitan desesperadamente los servicios sociales, especialmente las pensiones, para que tanto ellas como sus familias tengan la oportunidad de vivir más allá de la mera supervivencia.

El número y la proporción de personas de edad están creciendo rápidamente. En las últimas tres décadas su número se ha duplicado. En 2050, la población mundial de personas de edad ascenderá a un total de dos mil millones, lo que supondrá un cambio importante en el perfil demográfico del mundo, que tendrá consecuencias para todos.

En este Día Internacional, hago un llamamiento a los gobiernos para que redoblen sus esfuerzos con el fin de atender las necesidades de las personas de edad. Las principales intervenciones son bien conocidas: ofrecer acceso universal a los servicios sociales; aumentar el número y el valor de los planes de pensiones; y formular leyes y políticas que impidan la discriminación por motivos de edad o de género en el lugar de trabajo. Solo quedan cinco años para 2015, el plazo fijado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y es hora de que todos los gobiernos adopten medidas de protección financiera, jurídica y social para sacar a millones de personas de edad de la pobreza y garantizar su derecho a vivir una vida digna, productiva y saludable.