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Mensaje del Secretario General con motivo
del Día Mundial de los Océanos

8 de junio de 2010

Los océanos desempeñan un papel fundamental en nuestra vida cotidiana. Son parte integrante del desarrollo sostenible y una frontera importante para la investigación. A medida que los científicos exploran los océanos a profundidades cada vez mayores, siguen descubriendo nuevas formas de vida marina. Esas investigaciones tienen grandes posibilidades en lo que respecta al mejoramiento del bienestar humano.

Pero si queremos beneficiarnos plenamente de lo que los océanos tienen que ofrecer, debemos abordar los efectos perjudiciales de las actividades humanas. La diversidad de la vida en los océanos se ve sometida a presiones cada vez mayores. La sobreexplotación de los recursos vivos marinos, el cambio climático y la contaminación procedente de materiales y actividades que entrañan peligros, suponen una grave amenaza para el medio marino. Lo mismo sucede con el aumento de las actividades delictivas, incluida la piratería, que tienen serias repercusiones para la seguridad de la navegación y la protección de los navegantes.

Ya se están adoptando numerosas medidas en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 -nuestra «constitución de los océanos». Más de 15 años después de la entrada en vigor de la Convención, ésta sigue siendo nuestra guía. Pero si queremos salvaguardar la capacidad de los océanos para atender las numerosas y variadas necesidades de la sociedad, debemos hacer mucho más. En esta segunda conmemoración anual del Día Mundial de los Océanos, insto a los gobiernos y a los ciudadanos de todas partes a que reconozcan el enorme valor de los océanos del mundo, y a que colaboren para garantizar su salud y vitalidad.