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Intervención del Secretario General en la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio

20 de septiembre de 2010

Señor Presidente de la Asamblea General
en el sexagésimo quinto período de sesiones

Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno

Señor Presidente de la Asamblea General
en el sexagésimo cuarto período de sesiones

Excelentísimas Señoras, Excelentísimos Señores

Señoras y señores,

Les doy la bienvenida a la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y agradezco la presencia de tantos dirigentes del mundo.

Nos hemos reunido porque la lucha por un mundo más próspero, estable y equitativo es parte de la esencia misma de las Naciones Unidas.

Nos hemos reunido porque hace 10 años la comunidad internacional, al más alto nivel, prometió no escatimar esfuerzo alguno para liberar a toda la humanidad de la miseria.

Los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyeron un avance decisivo.

Juntos elaboramos el plan para poner fin a la pobreza extrema.

Definimos metas alcanzables y plazos que se podían cumplir.

Establecimos un marco que todos los asociados, incluso aquellos con ideas distintas, han podido hacer suyo.

Impartimos nuevo impulso urgente a una misión de larga data.

Y hoy tenemos resultados reales.

Asociaciones del sector público y el sector privado innovadoras y pioneras.

Enormes aumentos de la matrícula escolar.

Mayor acceso a agua potable.

Mejor control de las enfermedades.

Difusión de la tecnología, tanto de la tecnología móvil como de la tecnología ecológica.

Tenemos más ejemplos positivos de desarrollo que jamás antes en la historia. La transformación producida por los Objetivos de Desarrollo del Milenio es innegable. Es un logro del que podemos enorgullecernos.

Pero debemos proteger estos avances, muchos de los cuales siguen siendo frágiles.

Y el tiempo avanza y queda mucho por hacer ...

Hay que hacer más por la madre que ve a sus hijos acostarse con hambre, vergüenza que se repite miles de millones de veces cada noche.

Hay que hacer más por la niña agobiada por el peso de la leña o del agua, cuando debería estar en la escuela.

Y hay que hacer más por el trabajador marginado en un barrio pobre de la ciudad, alejado de su hogar, que ve que la recesión mundial acaba con el empleo y las remesas.

Todos ustedes conocen la situación actual, las carencias y los logros, lo que da buenos resultados y lo que lleva al fracaso.

Les hemos presentado informes llenos de estadísticas, análisis y recomendaciones, es decir, de todo lo necesario para la elaboración de políticas y programas eficaces.

Les hemos mostrado el camino.

¿Qué les pedimos hoy?

Que se mantengan fieles.

Fieles a nuestra identidad de comunidad internacional establecida sobre una base de solidaridad.

Fieles a su compromiso de poner fin a las condiciones deshumanizadoras de la pobreza extrema.

Esto significa hacer inversiones inteligentes en infraestructura, en los pequeños agricultores, en los servicios sociales y, por sobre todo, en las mujeres y las niñas. El miércoles daré a conocer una Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer y el Niño que nos ofrecerá una oportunidad óptima de producir un efecto multiplicador respecto de todos los Objetivos.

Mantenerse fiel significa apoyar a los vulnerables pese a la crisis económica. No podemos equilibrar los presupuestos a expensas de los pobres. No debemos reducir la asistencia oficial para el desarrollo, ayuda vital de miles de millones para miles de millones.

Mantenerse fiel significa practicar un comercio verdaderamente justo y adoptar medidas para hacer frente al cambio climático. Postergar las decisiones difíciles para conferencias futuras sobre el clima ... y para generaciones futuras ... solo intensifica el costo. Debemos fijar el rumbo hacia las prácticas sostenibles.

Mantenerse fiel significa corregir la desigualdad, tanto entre los países como dentro de los países. Incluso en los países en que se han producido avances notables la desigualdad socava la cohesión social.

Significa también volver a examinar las ideas convencionales. La recuperación de la crisis económica no debe encauzarnos nuevamente por la senda errada e injusta que nos condujo precisamente al problema.

Excelentísimas Señoras, Excelentísimos Señores:

Pese a los obstáculos, pese al escepticismo, pese a que se acerca rápidamente el plazo de 2015, los Objetivos de Desarrollo del Milenio se pueden alcanzar.

Este año visité casi una docena de países de África y pude constatar lo que se puede lograr. En la Aldea del Milenio de Malawi ... en la comunidad Songhai de Benin ... vi innovación ... proyectos integrados ... y perseverancia.

Debemos responder a esa dedicación con nuestra propia determinación. Utilizando los instrumentos de que disponemos. Suministrando los recursos que se necesitan. Por sobre todo, ejerciendo el liderazgo político. Los insto a adoptar como propios los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Como dijo el embajador de los ciudadanos de Nigeria en el breve vídeo que se proyectó mientras llegábamos a la sala: «Dirigentes mundiales, estamos a la espera de sus decisiones».

Y como cantan los Mingas de Mozambique en la canción sobre los Objetivos de Desarrollo «Ocho Objetivos para África»: «Tenemos la capacidad, ahora mismo».

Ninguno de nosotros puede sentirse plenamente realizado cuando tantos de nuestro congéneres carecen de los elementos básicos para una vida digna.

Ninguno de nosotros debe poder sentirse satisfecho sabiendo que el temor y la desesperación abruman a la familia humana.

Hagamos esta inversión en un futuro mejor para todos. No hay otro proyecto mundial más meritorio.

Enviemos un enérgico mensaje de esperanza. Cumplamos la promesa.

Gracias.