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Mensaje del Secretario General con ocasión del decimoquinto aniversario del genocidio de Rwanda

7 de abril de 2009

Al conmemorar este año el aniversario del genocidio de Rwanda, reflexionemos en el genocidio tal como lo ven los propios rwandeses.

Un hombre que dio refugio a cientos de personas para protegerlas de los asesinos que las buscaban. Un asesino todavía atormentado por su crimen. Una mujer que trató de suicidarse después de ver a su marido y sus tres hijos asesinados. ¿Dónde está esa gente ahora?

Las Naciones Unidas han documentado sus historias gracias a un proyecto organizado por el Departamento de Información Pública titulado "Imágenes de Rwanda: un cuadro de supervivencia, reconciliación, perdón y esperanza" (www.un.org/preventgenocide/rwanda/visions.shtml).

El héroe que salvó tantas vidas recibió un premio por su valor. El asesino atormentado por su crimen rogó a la víctima que había sobrevivido que le diera su perdón. Esa víctima -la mujer que había tratado de suicidarse- aceptó la súplica y consiguió así que empezaran a cerrarse sus heridas.

Estas historias conmovedoras y muchas otras semejantes presentan un país rumbo a la reconciliación. Las penetrantes voces de los sobrevivientes nos llegan de una manera en que ninguna palabra podría hacerlo. Y sin embargo, el silencio de más de 800.000 víctimas inocentes todavía atormenta nuestra conciencia colectiva.

Las Naciones Unidas continúan su vital labor para evitar futuras tragedias. Hemos concentrado la atención en la prevención de los conflictos y ampliado nuestra capacidad de mediación. Estamos tratando de esforzarnos más para proteger a los civiles víctimas de conflictos. El Tribunal Internacional para Rwanda y otros tribunales internacionales han dejado oír su claro mensaje de que el mundo no tolerará que graves violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario queden impunes. Mi Asesor Especial para la Prevención del Genocidio sigue de cerca la situación mundial, atento a cualquier señal de posibles problemas. Y la doctrina de la "responsabilidad de proteger" ha dado vigor a los mecanismos de las Naciones Unidas de prevención, protección, respuesta y reconstrucción.

La prevención del genocidio es una responsabilidad colectiva. Solo si aceptamos este reto, podremos estar a la altura de la determinación de los sobrevivientes y honrar verdaderamente la memoria de los que murieron en Rwanda hace 15 años.