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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

17 de octubre de 2009

Hoy reconocemos la lucha y las contribuciones cotidianas de las personas que viven en la pobreza y resolvemos redoblar los esfuerzos por eliminar este flagelo de una vez por todas.

En un momento en que proliferan las crisis mundiales, los más pobres y más vulnerables reclaman especialmente nuestra atención. Sabemos que en toda recesión los primeros y peores perjudicados son los pobres. Según estimaciones recientes, la crisis económica mundial se ha llevado este año por lo menos 50 millones de puestos de trabajo. Se prevé que en 2009 caigan por debajo del umbral de la pobreza 100 millones de personas más. El cambio climático agrava el problema.

El tema de la celebración de este año, «Los niños y las familias dicen no a la pobreza», coincide con el vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño. Reconocemos que invertir en los niños y garantizar sus derechos es uno de los medios más seguros de acabar con la pobreza.

Aunque el mundo nada en la abundancia, las necesidades básicas de los niños siguen quedando marginadas. Millones de niños siguen sin recibir educación, y son muchos más los que corren el riesgo de abandonar la escuela, especialmente en el caso de las niñas.

Sin embargo, sabemos también que mediante inversiones basadas en el sentido común a fin de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio se pueden lograr cambios profundos. En ámbitos en los que se han intensificado las inversiones mundiales, como el SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades prevenibles mediante vacunación, observamos progresos alentadores. También ha sido notable el éxito obtenido en la reducción de la mortalidad de los niños menores de 5 años. Estos resultados positivos dan una idea de la manera en que podemos acelerar los avances en la consecución de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en relación con las cuales el mundo sigue rezagado: invirtiendo en aspectos fundamentales como la enseñanza primaria, la infraestructura básica y la salud materna.

El sistema de las Naciones Unidas responde a la crisis de distintas maneras: promoviendo la seguridad alimentaria, fomentando una economía más verde, impulsando el fortalecimiento de las redes de seguridad social y proponiendo un Pacto Mundial para el Empleo. También estamos elaborando un Sistema mundial de alerta sobre los efectos y la vulnerabilidad para crear capacidad en red de reunión y análisis de datos en tiempo real. Las políticas deben inspirarse en una imagen clara de lo que ocurre sobre el terreno.

Nos encontramos en una coyuntura decisiva de la lucha contra la pobreza. Ha llegado el momento de escuchar con más atención a los vulnerables y asegurar que el mundo cumpla lo prometido. Mediante inversiones adecuadas y acciones concretas podemos aprovechar los logros obtenidos, respetar nuestros compromisos y ofrecer a todos los hombres, mujeres y niños la oportunidad de aprovechar al máximo su potencial.