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Mensaje del Secretario General sobre el Día Mundial de la Salud

7 de abril de 2009

Cuando se produce una catástrofe, es prioritario disponer de servicios médicos bien preparados que funcionen como es debido. Las inundaciones, los terremotos y otros desastres naturales pueden causar terribles pérdidas de vidas humanas. Lo mismo cabe decir de los brotes de enfermedades infecciosas y de las catástrofes causadas por el hombre, como los derrames de sustancias químicas o los accidentes debidos a radiaciones. Los hospitales, las clínicas y otros servicios de salud deben responder con rapidez y eficacia. También deben ofrecer refugios seguros y no convertirse en zonas catastróficas.

Cuando se derrumba un hospital durante un terremoto, sepultando a pacientes y personal médico, el costo en vidas humanas se multiplica. Cuando se propaga una enfermedad infecciosa porque un hospital está mal ventilado o construido, o porque el personal sanitario carece de la formación adecuada, le fallamos a la gente cuando más vulnerable es.

A fin de centrar la atención en estos principios sencillos pero importantes, el Día Mundial de la Salud para 2009 ha adoptado este lema: "Salva vidas. Haz los hospitales más seguros en las situaciones de emergencia". Es un llamamiento mundial dirigido a los países para que pongan sus sistemas de salud en condiciones de afrontar emergencias.

La colaboración entre las diferentes entidades de las Naciones Unidas y otros agentes internacionales es crucial para ayudar a los países a alcanzar este objetivo. La Campaña Mundial para la Reducción de los Desastres en 2008-2009 ha aunado los esfuerzos de la Organización Mundial de la Salud, la Estrategia Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de los Desastres y el Banco Mundial a fin de conseguir que los servicios de salud sean más capaces de resistir a los ciclones, los terremotos y otras catástrofes.

Tenemos que proteger la salud pública diseñando y construyendo servicios de atención de salud que sean seguros en caso de desastres naturales. También hemos de lograr que no sean blancos de ataques durante los conflictos. Hay que enseñar a los trabajadores sanitarios a realizar su labor con seguridad en situaciones de emergencia para que puedan salvar vidas y no se conviertan ellos mismos en víctimas. Y tenemos que garantizar la continuidad de los servicios de salud que una comunidad necesita, como las vacunas, la diálisis y los partos, una vez pasada la emergencia inmediata.

No podemos prevenir todos los desastres, pero podemos trabajar juntos para que, cuando ocurran, los hospitales y otros servicios de salud estén preparados y puedan salvar vidas.