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Mensaje del Secretario General sobre el Día Mundial de la Diabetes

14 de noviembre de 2009

La diabetes mata cada año a más de un millón de personas, muchas de ellas en los países en desarrollo y muchas también que no llegan a alcanzar la esperanza de vida prevista. Además puede contribuir a agravar otras enfermedades y tener un impacto terrible sobre la salud maternal e infantil. En algunos países el rápido crecimiento de la carga que supone la diabetes es un factor que obstaculiza los progresos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sin embargo, la diabetes del tipo 2 se puede prevenir. Es una de las llamadas «enfermedades derivadas del modo de vida», lo mismo que las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, que pueden atribuirse a dietas no saludables y al papel que desempeñan la falta de ejercicio, el uso del tabaco y el abuso del alcohol.

Esto quiere decir que unas estrategias y planes de acción eficaces no se limitarán solamente al sector de la salud. Antes bien, tendrán que abarcar muchas esferas de gobierno y una amplia gama de actores, incluidos la sociedad civil y el sector privado. Por su parte, el sistema de las Naciones Unidas da su pleno apoyo a los países que tienen que hacer frente a los problemas que plantea la diabetes. La prevención puede contribuir a reducir la pobreza, promover la productividad económica y hacer que los países puedan seguir esforzándose por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En el Día Internacional de la Diabetes exhorto a la comunidad internacional y a los organismos internacionales de desarrollo a que den su apoyo a los países en desarrollo para prevenir la diabetes y aumentar el acceso a la atención de la salud.