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Secretario General

Alocución inaugural de la serie de sesiones de alto nivel

Poznan, 11 de diciembre de 2008

Ministro Nowicki, Presidente de la Conferencia de las Partes
Sr. Presidente [Lech Kaczynski]
Presidente Bharrat Jagdeo [Guyana]
Primer Ministro Apisai Ielemia [Tuvalu]
Primer Ministro Reinfeld [Suecia]
Secretario Ejecutivo de Boer [Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático]

Excelentísimos Señores,
Distinguidos Delegados,

La mayoría de ustedes habrán reparado, a la entrada de esta sala, en la escultura erigida por Greenpeace.

Es una instalación de más de tres metros que representa una "ola" de emisiones de dióxido de carbono a punto de apoderarse del planeta.

No es una metáfora hueca.

Todos conocemos los datos científicos.

A juzgar por las pruebas que se han hecho públicas en los últimos días, sabemos que el problema está empeorando.

Excelencias, señores y señoras,

El mundo ha fijado en nosotros su mirada.

La próxima generación cuenta con nosotros.

No debemos fracasar.

Juntos nos enfrentamos a dos crisis: el cambio climático y la economía global.

Sin embargo, estas crisis nos ofrecen una gran oportunidad, una oportunidad -si me permiten la expresión- de matar dos pájaros de un tiro.

Para resolver la crisis financiera mundial se necesita un estímulo global de enormes proporciones.

Gran parte de ese gasto debería ser en forma de inversión, una inversión en un futuro verde. Una inversión destinada a combatir el cambio climático, crear millones de empleos verdes y fomentar un crecimiento que respete el medio ambiente.

Se trata de lo que yo llamo una Nueva Política Verde.

Es una política que funciona para todos los países, ricos y pobres.

Es una idea que fue acogida con entusiasmo en la reciente conferencia sobre el desarrollo celebrada en Doha.

Lo que hoy necesitamos es liderazgo.

Buscamos el liderazgo de la Unión Europea, cuya unidad está en peligro.

Buscamos el liderazgo de los Estados Unidos.

Por consiguiente, es alentador observar que la nueva administración planea situar las energías alternativas, la defensa del medio ambiente y el cambio climático en el centro mismo de lo que los Estados Unidos entienden por prosperidad y seguridad nacional.

También observamos movimientos alentadores en otros lugares.

China está dedicando una cuarta parte de su voluminoso plan de estímulo económico al fomento de los combustibles renovables, la protección del medio ambiente y la conservación energética.

Dinamarca está invirtiendo en formas verdes de crecimiento. Desde 1980, su producto interno bruto ha crecido un 78% con incrementos mínimos en el uso de energía.

Brasil ha construido una de las economías más verdes del mundo, creando millones de nuevos empleos.

Este es el camino del futuro. Un futuro que todos debemos asumir como propio.

Señoras y señores,

Este es el año del cambio climático. Apenas faltan doce meses para la reunión de Copenhague.

Aquí, en Poznan, tenemos tres retos:

En primer lugar, deben ponerse de acuerdo sobre un plan de trabajo para las negociaciones del próximo año.

En segundo lugar, debemos esbozar los elementos fundamentales de una visión a largo plazo. Necesitamos un marco básico para la cooperación desde este mismo momento, no en 2012.

En este marco, los países industrializados deben establecer metas ambiciosas a largo plazo, junto con objetivos de reducción de emisiones a medio plazo.

Los países en desarrollo también deben limitar el crecimiento de sus emisiones. Para ello, necesitarán un ingente apoyo financiero y tecnológico, no sólo promesas, sino resultados tangibles.

El elemento fundamental será la adaptación, incluida la gestión y reducción de los riesgos. El cambio debe incorporarse a estrategias para el desarrollo y el alivio de la pobreza. Una cosa sin la otra significará el fracaso de ambas.

Los más pobres del mundo no deben sufrir las peores consecuencias de un problema en cuya creación han tenido poco que ver.

En tercer lugar, debemos redoblar nuestro compromiso ante la urgencia de esta causa.

Como he dicho, todo ello requiere liderazgo -- su liderazgo.

Es cierto que la crisis económica es grave. Sin embargo, en lo que respecta al cambio climático, lo que está en juego es aún más importante.

El cambio climático debe ser una prioridad de las políticas nacionales.

Señoras y señores,

No puede haber marcha atrás en nuestros compromisos con un futuro de bajas emisiones de carbono.

Debemos abandonar posiciones enquistadas - de quién es la culpa, quién debe actuar primero.

Todos estamos juntos en esto.

A medida que avanzamos en el camino hacia Copenhague pueden contar con mi apoyo. Seguiré instando a los dirigentes mundiales a que se comprometan a tomar medidas.

Haré todo lo posible para que la familia de las Naciones Unidas actúe al unísono.

Nuestros organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas les brindarán su apoyo para aplicar todos los acuerdos que se concluyan en relación con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Hemos trabajado intensamente para acelerar la aplicación de la hoja de ruta de Bali, y esperamos con impaciencia la Conferencia Mundial sobre el Clima del próximo año.

Resulta de lo más apropiado que nos reunamos en Polonia, la tierra de Copérnico.

Pongamos en marcha una nueva revolución copernicana, una revolución del pensamiento, una revolución en acción.

Pongámonos a salvo de la catástrofe y abramos paso a un mundo verdaderamente sostenible.

Recuerden también que Polonia es la cuna del famoso sindicato Solidaridad.

Precisamente hace 20 años, puso en marcha una transformación histórica.

Hoy necesitamos una solidaridad global sobre el cambio climático, el desafío que define nuestra era.

Hagamos que dentro de 20 años, cuando nuestros hijos y nietos miren atrás, contemplen este día y digan:

"Sí, fue entonces cuando todo empezó."

Una revolución. Un hito decisivo. Un momento en que optamos por apartarnos de un pasado que ya no funciona y avanzar hacia un futuro más próspero y equitativo.

Muchas gracias.