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Declaración inaugural durante la conferencia de prensa conjunta sobre la crisis alimentaria mundial

Secretario General Ban Ki-moon
Berna (Suiza)
29 de abril de 2008

Buenos días señoras y señores de los medios de comunicación; bonjour, Mesdames et Messieurs de la presse.

Me complace muchísimo estar hoy con ustedes, con mis colegas del sistema de las Naciones Unidas, tras asistir los dos últimos días a una reunión de la Junta de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación, que tengo el honor de presidir, y que está integrada por todos los jefes ejecutivos de las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas.

El día de hoy quisiera informarles sobre el resultado de nuestros debates sobre la dramática escalada de los precios de los alimentos en todo el mundo, que se ha convertido en un reto sin precedentes y de proporciones mundiales y en una situación de crisis para los sectores más vulnerables. Esto obedece a múltiples causas, entre ellas la escalada de los precios de la energía, la falta de inversión en la agricultura durante los últimos años, el aumento creciente de la demanda, las subvenciones causantes de distorsión del comercio, y las constantes condiciones climáticas desfavorables. Esta crisis tiene múltiples efectos, y sus repercusiones más graves se dejan sentir en los grupos más vulnerables de los países más pobres. Somos testigos de una situación de hambruna y malnutrición cada vez peor, que desborda con creces las capacidades de las organizaciones humanitarias para atender a las necesidades de índole humanitaria, especialmente debido a que el financiamiento prometido aún no se ha hecho realidad.

Me complace sobremanera tener hoy junto a mí, como un símbolo de la solidaridad de todo el sistema de las Naciones Unidas, a algunos de los jefes de las principales instituciones de las Naciones Unidas que están al frente de la tarea de promover la seguridad alimentaria. Hemos acordado una serie de medidas concretas que es necesario adoptar a corto, mediano y largo plazo. La prioridad inmediata y más importante acordada por todos es la de alimentar a la población hambrienta. La Junta de los Jefes Ejecutivos exhorta a la comunidad internacional, y en particular a los países desarrollados, a proporcionar con carácter urgente y en forma íntegra los recursos para atender a necesidades de emergencia por valor de 755 millones de dólares EE.UU. que requiere el Programa Mundial de Alimentos, y a cumplir sus promesas de contribuciones pendientes. Sin el pleno financiamiento de esas necesidades de emergencia, corremos el riesgo de encontrarnos nuevamente en una situación de hambre, malnutrición y malestar social generalizados, de una escala sin precedentes. Prevemos que será necesario contar con financiación adicional.

La segunda y también urgente prioridad es la de asegurar los alimentos de mañana. Además del alza de los precios de los alimentos, vemos al mismo tiempo que los agricultores de los países en desarrollo plantan menos y producen menos, debido al alza de los costos de los fertilizantes y la energía. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para prestar apoyo a estos agricultores de modo que el próximo año no se produzcan situaciones de escasez de alimentos aún más graves.

Ya se están adoptando medidas concretas. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha propuesto una iniciativa de emergencia para proporcionar a los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos las semillas y los insumos que permitan mejorar la producción, y está solicitando 1.700 millones de dólares EE.UU. a modo de financiamiento. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) está poniendo a disposición otros 200 millones de dólares EE.UU. destinados a los agricultores de escasos recursos en los países más afectados con el fin de impulsar la producción de alimentos, y el Banco Mundial está considerando la posibilidad de establecer, con esos fines, un servicio de respuesta a situaciones de crisis mundiales.

Hemos determinado las acciones que es preciso emprender a corto plazo para hacer frente a la crisis. El sistema de las Naciones Unidas cooperará en actividades de respuesta a la crisis, desarrollo de redes de seguridad para situaciones de emergencia, y la protección social de los sectores más vulnerables. El sistema de las Naciones Unidas utilizará plenamente su capacidad en materia de vigilancia, evaluación y análisis rápidos de las tendencias en rápida evolución de los precios de los alimentos y sus repercusiones en la vulnerabilidad para apoyar la respuesta de los gobiernos nacionales afectados. A nivel de países, los coordinadores residentes de las Naciones Unidas, los jefes de las misiones del Banco Mundial y los equipos de las Naciones Unidas en los países se reunirán con carácter urgente en los países afectados para elaborar estrategias de apoyo a los gobiernos nacionales y obtener el apoyo internacional para su aplicación.

A mediano plazo, hacemos hincapié, asimismo, en la fundamental necesidad de apoyar la capacidad de producción. El sistema de las Naciones Unidas utilizará sus capacidades técnicas y analíticas para remediar, investigar y gestionar las deficiencias en apoyo de los gobiernos. Haremos una evaluación de las diversas repercusiones de la crisis y elaboraremos instrumentos de política ajustados a las circunstancias. Es preciso aplicar políticas nacionales que corrijan las distorsiones sin afectar la respuesta de la oferta, junto con el apoyo presupuestario y de la balanza de pagos. Exhortamos a la comunidad internacional a ocuparse con carácter urgente de las subvenciones causantes de distorsión del comercio en los países desarrollados durante la actual ronda comercial de Doha.

Pero también a largo plazo necesitamos fortalecer el entorno político para la producción sostenible de alimentos en el futuro. Ponemos de relieve la urgente necesidad de abordar las cuestiones de índole estructural y política que han contribuido a esta crisis, así como los retos que plantea el cambio climático.

Para llevar adelante esta tarea, hemos acordado establecer un Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Crisis Alimentaria Mundial, bajo mi presidencia, que reunirá a los jefes de los organismos especializados y de las instituciones de Bretton Woods en un mecanismo eficaz y coordinado. He nombrado al Sr. John Holmes, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, para que preste apoyo como Coordinador de este Grupo de Trabajo.

Subrayamos la importancia del liderazgo mundial y exhortamos a los dirigentes mundiales a no escatimar esfuerzo alguno para participar en la conferencia de alto nivel sobre seguridad alimentaria que se celebrará en Roma, en la FAO, del 3 al 5 de junio de 2008. Aguardo con gran interés la oportunidad de reunirme con los dirigentes mundiales para continuar desarrollando nuestra estrategia común. Muchas gracias.